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sábado, 13 de octubre de 2012

Memoria histórica y “la pasdaranización” de la República Islámica de Irán


Memoria histórica y “la pasdaranización” de la República Islámica de Irán

Dr. Moisés Garduño García*
*Profesor de la FCPyS de la Universidad Nacional Autónoma de México. 


Texto de la ponencia presentada vía skype durante el Congreso Anual de la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales celebrado en la Universidad De Las Américas de Puebla, México. 13 de Octubre de 2012



Palabras clave
rūḥānīȳāt, memoria histórica, teoría de la liberación islámica, militarismo

Introducción

La República Islámica de Irán es considerada como uno de los principales actores en Oriente Medio no sólo por sus grandes recursos energéticos, políticos  y demográficos sino también por su potencial geopolítico y ubicación estratégica junto al Estrecho de Hormuz. Esto tiene un efecto significativo si pensamos que Irán ha sido el único Estado que ha puesto seriamente en jaque el balance de poder generado por Estados Unidos en la zona del Golfo Pérsico, lo cual ha alertado a sus vecinos árabes y a otros países aliados a Washington tal como es el caso de Israel.
            Este Estado iraní, uno de los pocos Estados rentistas pese a la actual crisis económica mundial, ha tenido cambios trascendentales desde su revolución en 1979 pues no solo ha dejado de ser (si alguna vez lo fue) un Estado Islámico, sino que ahora se dirige hacia una cada vez más acelerada configuración militarista en su interior a causa de las políticas de algunos líderes que acumularon un poder incalculable tras las reformas que experimentaría su constitución en 1989, y también a causa de su principal interlocutor en el mundo contemporáneo, el militarismo estadounidense.
            Estos cambios le han venido bien a una mínima élite dentro de Irán que se trata de los Guardianes de la Revolución o Pāsdārān. Un grupo novato tras la victoria revolucionaria de 1979 que forjó sus estructuras en la guerra de los ochenta con Iraq, y que hoy en día es una de las instituciones más fuertes e influyentes del Estado gracias al poder de sus veteranos de guerra.
Para analizar cómo ha sido posible que esta élite haya acumulado el poder del que hoy hablamos, tendremos que hablar un poco de la historia iraní, ya que no hay mejor manera de hablar sobre Irán que haciéndolo un poco a su estilo, es decir, al remonte histórico de los hitos que han causado movimientos y re estructuras sociales a través del tiempo, ya que si algún pueblo tiene memoria histórica suficiente para hablarnos de su presente, sin duda este es el pueblo iraní.

Memoria histórica para entender el Irán de hoy

Efectivamente hay raíces profundas. Los iraníes tienen demasiada memoria histórica, algo de lo que carecen muchos estadounidenses y uno que otro mexicano. Hoy en día se construye un escenario contra Irán con el mismo vocabulario con el que se construyó contra Iraq hace casi una década. Son alrededor de 25 palabras: terrorismo, armas, al Qa´ida, palabras que fueron escuchadas por primera vez en este siglo en el año 2001 en Afganistán, regurgitadas en Iraq en el 2003, y acomodadas en diferente orden ahora en Irán. Pero hoy nadie nos dice, “escuchen¡ son las mismas palabras…¡¡¡ se está usted repitiendo?¡¡ Y salvo dos o tres palabras nuevas como “mullah”, “Irán” o “programa nuclear”, toda la semiótica en los medios de comunicación es exactamente la misma.
            Nosotros, claro está, tenemos el derecho de pensar lo que está pasando, pero sin duda necesitamos un punto de partida. ¿Dónde comenzar?  Los iraníes, como sociedad, no perdonan el golpe de Estado de 1953 contra Mosadeq. Cada vez que se escribe sobre Irán, dice Hamid Dabashi, cuando se llega al apartado histórico de 1953 la pluma escribe por sí sola. Aún no se puede superar esto entre los iraníes.
            La historia es parte de los iraníes y ellos a través del tiempo han estado acostumbrados a escribir su historia. Se habla de una batalla de hace siglos como si hubiese sido ayer. Y en Estados Unidos no pasa esto.  Para escribir algo actual sobre Medio Oriente en Estados Unidos, dice Chomsky, y ustedes lo constatan a diario, tienes que remontarte al 9/11 y ver caer las torres gemelas un par de veces (aunque ahora en Estados Unidos está prohibido pasar las escenas del derrumbe en televisión, en Internet hay tres o cuatro ángulos diferentes) . Y es que en Estados Unidos la memoria histórica es algo que se acorta cada vez más. Incluso, en Estados Unidos hay una noción del “Fin de la Historia” de Fukuyama. Chomsky, nuevamente lo dice, “en Estados Unidos, la historia se hace constantemente porque tienes que generar historia para que ocupe el lugar de la historia que ha sido borrada”.
            Claro, tienes que escribir mil líneas diarias sobre Siria y los dictadores, sobre las caricaturas del Profeta Muḥammad, sobre la película ésta de trece minutos que casi nadie ha visto por completo, sobre China, el Euro, la crisis, crisis, crisis y más crisis, para olvidar la parte mala de la historia de tu historia.
            Pero es en la memoria histórica iraní donde está precisamente la clave para explicar su presente como sociedad.  Uno no puede retroceder automáticamente al 9/11 y comenzar desde ahí, y tampoco debe ir hasta el golpe de la CIA de 1953 e iniciar desde ese parte aguas. Podemos, como punto de partida que propongo en esta ponencia, partir del inicio de la teoría de liberación islámica que comienza con postulantes como Jamal Al din Al Afgani y que termina hasta la victoria del activismo político del Ȃȳatollah Jomeȳnī en 1979. Para mí, hay un antes y un después de esto. 
            Cuando ocurrió la revolución Islámica en Irán, los Estados Unidos y Europa estaban descontentos. El atractivo de 1979 era extraordinario. Para la gente del Norte de África, en Irán había gente derribando al ejército más fuerte de la región. La gente estaba muy atenta porque era la primera vez que un movimiento de estas características triunfaba sobre las fuerzas que dominaban al mundo.
            Por tal motivo, Estados Unidos y la misma Europa crearon dos barreras para aislar a la revolución y evitar así su expansión (un poco lo que ocurrió con la intervención de los países occidentales y algunos estados árabes del Golfo en las actuales revoluciones árabes para evitar su “contagio” en países “más sensibles”), aunque, en esta época, era muy difícil entrar a Irán con una fuerza multinacional ya que lo que apremiaba era la Guerra Fría y la expansión del comunismo.  Así, por un lado, armaron a Ṣadam Ḥusseȳn en Iraq, y por el otro, a un grupo de “luchadores por la libertad” que llamaron Muyahidin (y que después serían conocidos como los talibanes “terroristas que tapan a sus mujeres de pies a cabeza”) en Afganistán.
            Entre 1980 y 1988 ambos frentes llevaron a cabo una política de contención y crearon un choque en el oeste y el este de Irán para desgastar la energía revolucionaria y evitar que se expandiera su ideología, la moldeada por Jomeȳnī, es decir, el Islam como teología de liberación contra el colonialismo y el imperialismo Occidental con ciertos tintes de populismo que le iban bien a una sociedad que buscaba un cambio y que estaba acostumbrada a ser guiada por líderes. Ambos actores tuvieron éxito, contuvieron la revolución más allá de Irán pero el Estado que permaneció con la ideología revolucionaria se fortaleció al cohesionar a su gente contra la intervención extranjera.
            Todo esto pasó en los años ochenta. Justo cuando Estados Unidos comenzaba a salir del síndrome de Vietnam, un trauma que causó que Washington tuviera cuidado en emprender una operación militar en el mundo ya que había fallado en la selva asiática vietnamita y había hecho un penoso papel en la misión de rescate de los rehenes en Irán en 1981 cuando su personal de la hoy extinta embajada estadounidense en Teherán estuvo bajo secuestro por algunos miembros anti imperialistas durante 444 días sin podr hacer absolutamente nada. En pocas palabras, en Estados Unidos había un enorme temor de hacer operaciones militares directamente, por lo que, cuando Regan llegó al poder en 1980, se trató de salir de dicha crisis, del Síndrome de Vietnam, utilizando terceros gobiernos para las operaciones militares fuera del territorio. Esa fue precisamente la época de “los contra” en Nicaragua y el apoyo a dictaduras en toda Centroamérica donde Estados Unidos mostró su musculatura militar para salir eventualmente de dicha crisis selvática que engendró su experiencia en Vietnam.
            Así, en vez de regresar inmediatamente al 9/11, de acuerdo con Hamid Dabashi, se tiene que retroceder hasta 1980 y pensar en la humillación que sufrieron los estadounidenses en Irán después de haber apoyado durante muchos años una dictadura de carácter militar, y entender el contexto de esas acciones.
            También debemos de pensar que con Jomeȳnī  dejó de haber una teoría de liberación islámica, es decir, donde el Islam como ideología, tenía un programa político, económico y social, y donde los movimientos revolucionarios con esta ideología tenían en sus fundamentos un componente de violencia, como todo movimiento guerrillero armado de la época.
            Pero hoy, hoy  cuando decimos “islamismo” parece haber una tendencia para juntarlo todo para que el mundo tiemble. Para hablar mal del Islam y que el mundo tiemble. Para que las revoluciones árabes se empapen de religión y de radicalismo “islámico” y todo tiemble, y por ende, caiga. Autores como  Bernard Lewis, Cappel, Olivier Roi, Huntington, y otros, juntan todo esto junto con nombres como Osama Bin Laden, Al Qa´ida, Zarkawi, Ḥosseȳn y otros que no tienen nada que ver con la teoría de liberación islámica y tienen que ver más, paradójicamente, con los mismos Estados Unidos.
            La violencia de estos últimos nombres  (no de Huntington sino de Laden, Zarkawi, etc) es icónica, no tiene sentido, es bárbara, inútil, como la violencia del Ku Kux Klan en Estados Unidos, y no tiene nada que ver con la violencia de un proyecto revolucionario que está inscrito en las teorías y pensamiento de Fannon, Guevara, Marx, Shari‘ati u otros donde hay un componente de violencia en los movimientos revolucionarios por una causa justa.
El término “terrorismo” ha sido el concepto más violentado de toda la historia contemporánea. Cada quien habla de terrorismo como le place y como le conviene. Ese es el tipo de violencia epistemológica que ha alimentado también las guerras (y las respuestas a esas guerras) en Iraq y Afganistán, cuando sus líderes regresaron como Frankestein para atacar a su creador e  Iraq desafió a Estados Unidos invadiendo Kuwait con las mismas armas y municiones otorgadas por Washington, y Osama bin Laden, atacando por primera vez el WTC de Nueva York en 1993 con personas entrenadas justamente en Afganistán. Después de esto, claro está, vino el 2001 y ahora sí, llegamos al 9/11.
            Hoy en día, estamos ya en un nuevo cambio epistemológico. La forma en la que el Islam ha actuado en los últimos 1400 años ha sido la de ponerse delante de un interlocutor: cuando se puso enfrente de los griegos, surgiría la filosofía islámica; con el budismo, surgió el misticismo; cuando se juntó con el judaísmo, surgió la teología islámica; es decir, siempre hay y ha habido un interlocutor, y fue hasta el siglo XX que el Islam se enfrentó al colonialismo europeo y el imperialismo estadounidense, surgiendo así este Islam violento que surge nada más ni nada menos que de la confrontación con Occidente, puesto que a muchos se les olvida que Estados Unidos también tiene una larga historia imperialista de 200 años que se alimentó de una guerra contra México, España, Cuba, y cuya visión contemporánea de esa tendencia es alimentada por gente como Fukuyama y Huntington, a quienes Dabashi llama, “los arquitectos de una n@ción neo conservadora”.
            Por eso es importante leer los autores que el Dr. Orozco de la Facultad de Ciencias políticas de la UNAM, recomienda,  Johnson, Richard Rorty, Erich Falner, autores que están de luto por la República, por la muerte de la verdadera República de Estados Unidos. Gente que es tan crítica del imperialismo como cualquier otro en nuestras clases. Hoy en día, autores estadounidenses que critican esta posición mesiánica de Washington como Juan R. Cole, Noam Chomsky, James Petras, esta izquierda intelectual estadounidense, es vista como “un mal necesario” y un exponente de la “pluralidad de ideas” que permite “la democracia americana” por esos mismos actores mesiánicos que creen que Estados Unidos debe dominar al mundo.
            Por eso es que, ante estas mentes de izquierda y de derecha, de centro, norte, oriente y sur, es injusto decir que todo lo que hay en Estados Unidos es idéntico, pero también es verdad que muy pocas personas guardan ese tesoro tan preciado y tan necesario para las sociedades que es la memoria histórica o, por el contrario, la guardan para su propio beneficio.

La “pasdaranizacion” de la República Islámica

Ciertamente la influencia de la teoría de la liberación islámica terminó con Jomeȳnī y se ha entrado en un nuevo periodo, de una violencia icónica, de una violencia sin proyecto social y que está al servicio de las elites poderosas que gobiernan cada uno de los Estados donde vivimos.
            Guerras creadas por la colusión de intereses de los medios y sus corporaciones. Se trata de una mutación de las ideas que ha sido esclavizada a los interesados en mantener a las sociedades separadas y divididas para aprovecharse de sus recursos, una estrategia comandada en mayor medida por elites militares y de poder.
            Irán no ha sido la excepción. Tras la muerte de Jomeȳnī, la élite revolucionaria iraní que hizo frente a los monstruos de Occidente se convirtió en un monstruo de poder en sí mismo. Jomeȳnī había advertido en su "Testamento Político y divino", de los peligros de dar poder político a una elite militar dominante, invitándole a los nuevos gobernantes de la nación a mantenerle alejada de la política para preservar el orden y los objetivos de la revolución. Sin embargo, lo contrario ocurrió desde entonces.
            ‘ Alī Jamenehēī asumió el cargo del Jomeȳnī con muchas críticas por parte del establisment religioso tradicional. De hecho él no era un Marya‘ (aquel grado de sabiduría reconocida por los creyentes de la comunidad) y ya para 1994 había encarcelado a sus primeros críticos tales como Moḥammad Shirāzī.

            La labor de ‘Alī Jamenehēī como Líder Supremo tuvo efectos inmediatos en la administración del gobierno de la República Islámica. Ya no era ni superficialmente islámica sino una mezcla del pasado y el autoritarismo del presente.  Al momento de tomar el poder, Jamenehēī llegó en calidad de ex Presidente de la República Islámica (un cargo designado para un civil y no para un religioso), con cincuenta años de edad, y con un amplio bagaje en el rubro militar. Evidentemente, Jamenehēī había llegado a ser un Líder Supremo joven, lo cual le permitiría tener un tiempo considerable para acumular poder en sí mismo, tejer una vasta red de simpatizantes fieles a su persona y una serie de alianzas que constituirían su base social que le ayudaría a consolidarse como el hombre más poderoso del país en poco menos de una década bajo la excusa de hacer frente no solo al imperialismo estadounidense sino también al espionaje sionista.
           
            Sin embargo, sus redes, su gente, no pertenecía a la base popular que apoyó a Jomeȳnī durante la revolución sino a las mismas fuerzas armadas y de inteligencia que pasarían a ser los grandes veteranos de la guerra con Iraq, y quienes comenzarían a tener un gran poder económico dentro del país. Como con sus interlocutores extranjeros, los Pāsdārān se erigieron como amos y dueños de cada una de las estructuras del país, invitados al gobierno por el mismo Jamenehēī a cambio de asegurar la estabilidad política del país mientras él estaba en el cargo.

            Posiciones políticas en el Parlamento, la Presidencia, el Poder Judicial, las agencias policiales, la élite religiosa del Estado, los líderes de la oración del viernes, gran parte de los medios de comunicación, fundaciones, organizaciones no gubernamentales, entre otras instituciones, fueron ocupadas por miembros veteranos de los Guardianes de la Revolución

            Jamenhēī comenzaría a marginar a la primera generación de políticos revolucionarios, entre ellos Rafsanyānī, el ex presidente Moḥammed Jātamī, y el ex Primer Ministro Mīr Ḥosseȳn Mūsavī, al tiempo que comenzaría a graduar a una nueva generación de personalidades que agradecerían solo a él sus credenciales políticas. Ejemplo de esto ha sido cómo la Oficina del Líder Supremo se ha rodeado de ex comandantes de alto rango de los Pāsdārān y religiosos de medio rango que pertenecen al Ministerio de Inteligencia tales como Ḥoyatoleslam Moḥammad Moḥammadī Ĝolpayeĝānī o ‘Alī Ashĝar Mīr Heyazī[1].

            Como consecuencia de esta transformación política, la teoría de liberación islámica desapareció y solo se encuentra en papel archivado y en palabras que se lleva el viento. Una revisión de los antecedentes sociales de los parlamentarios iraníes desde 1979 pone de manifiesto que del personal en el congreso que tiene una carrera militar (alrededor del 20%,) no es veterano de guerra del ejército regular, el Artesh, sino que pertenece a los Pāsdārān o bien, a veteranos denominados “anfibios” (duzistī), esto es, veteranos de los Pāsdārān que comenzaron una carrera religiosa en seminarios especiales de la República Islámica (por ejemplo, en la Universidad de Shahīd Mahalātī en Qom) donde recibieron adoctrinamiento ideológico y político específico para obtener un potencial Grado de Marya‘ siguiendo al Líder Supremo como fuente de emulación.

            En la última década, el número de veteranos Pāsdārān y miembros anfibios en el gobierno aumentó en algunas oficinas gubernamentales en Irán tal como lo muestran datos del Consejo de Conveniencia que alberga aproximadamente el 20%, la Asamblea de Expertos con un 6%, el Mayles con el 19%, el Gabinete Presidencial con un 66%, entre otros[2].

            Mientras hasta 1989 el poder estaba concentrado en manos de civiles y Jomeȳnī estuvo en contra de dar un poder político a los militares en el sistema de gobierno, con Jamenehēī, sin embargo, los Guardianes de la Revolución han tenido la oportunidad no solo de ganar terreno en las estructuras del gobierno sino también de hacerse de cargos con los que se han apoderado de al menos un tercio de la economía del país. 

             Entre los argumentos que corroboran lo anterior, se puede citar las preferencias políticas que los Pāsdārān tienen sobre el Ejército regular y otras instituciones y empresas en el manejo de algunos recursos de poder. A pesar de que el Artesh ahora es numéricamente mayor que los Pāsdārān (350 000 frente a 130 000)[3], según el año fiscal iraní de 1390 (marzo 2010-marzo 2011), el presupuesto de defensa nacional asignó 4.9 billones de dólares al Artesh mientras asignaba 5.8 billones de dólares a los Pāsdārān. 

            Aparte de esto, los Pāsdārān tienen acceso directo a la reservas del país (cuestión prohibida para el ejército regular) y entre 2009 y 2011 han generado negocios multimillonarios gracias al trabajo de su principal compañía de construcción, Jatam al- ´anbiȳā´, compañía que recibió unos 25 mil millones de dólares en contratos para inspección, extracción y distribución de petróleo y gas de Irán, mientras que el Artesh no puede disfrutar de dicha generosidad. Además, los Pāsdārān también se dedican a otras actividades económicas, legales e ilegales, que han hecho de ellos uno de los actores más importantes en la bolsa de valores de Teherán y la bolsa de petróleo de Kish, mientras las actividades económicas del Artesh, por el contrario, parecen limitarse a las cadenas de algunas tiendas productos industriales. Por último, los Pāsdārān controlan el negocio de las telecomunicaciones, el control de los servicios de teléfono, telefonía móvil, Internet, TV y estaciones de radio, alegando razones de seguridad, actividades en las que el Artesh, pese a su peso como actor encargado de la soberanía nacional, no está involucrado.

            El aumento de los Pāsdārān en los sectores antes mencionados sugieren que Irán se está convirtiendo en un Estado seudo pretoriano no sólo por el control que tienen sobre la mayor parte de los recursos importantes y sectores estratégicos del Estado, sino también por la falta de transparencia en la rendición de cuentas y la existencia de instituciones civiles sumamente débiles. 
            Irán tampoco es una teocracia. Nunca lo ha sido. Ni siquiera Jomeȳnī intentó instaurar un término de dicha envergadura. Irán, si bien se despojó de sus colonizadores por medio del Islam como ideología,  nunca se refirió a un Estado gobernado por las leyes de Dios. Aunque Irán tiene escrito en su constitución que sus leyes devienen del Corán y la ley islámica, el actual Estado iraní no puede aceptar que la elite tradicional de doctores de la ley (rūhānīȳāt) no trabaja directamente en la elaboración de las leyes promulgadas por la República Islámica ya que consideran un Estado islámico totalmente ilegítimo sin la presencia del Imam Oculto En otras palabras, las leyes aplicables en Irán no provienen de la autorización o la legitimidad de la rūhānīȳāt sino de la institución más laica y secular del país llamada Parlamento que, irónicamente, está formada por juristas bien formados a través de muchos años en las mejores universidades occidentales.
            En este sentido, el hecho más interesante es saber que lo que hace diferente a un jurista de la República Islámica de Irán de un jurista de la rūhānīȳāt no es el nivel de conocimiento de la ley islámica sino, como una figura religiosa, de la capacidad para romper la ley islámica en caso de existir un conflicto entre los principios de la religión y el interés de Estado.
            Y como es sabido, la última palabra sobre desavenencias jurídicas en Irán es la del actual Líder Supremo, quien hasta ahora ha trabajado para el interés de los Pāsdārān mientras estos militares han trabajado para mantener su sistema de seguridad y, por ende, sus privilegios. Cabe también señalar también que, pese a las confusiones que esto pueda causar a la redacción de este escrito, el Líder Supremo no sólo representa la cara de la República Islámica como una autoridad religiosa, sino también, aún más importante, se trata del Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas iraníes, lo que deja expuesto que, sin duda,  Jamenehēī ha sabido usar el poder que ha logrado cosechar más político que como líder espiritual.

Comentarios finales

Teniendo en cuenta la necesidad de salvaguardar sus intereses, como cualquier actor racional, los Pāsdārān han hecho todo lo posible para defender el actual sistema político iraní al presentar sus propias preocupaciones como una amenaza directa a la seguridad nacional de Irán. Y recuperando constantemente la memoria histórica del iraní, la manipulan a su favor manteniendo un discurso anti occidental cuando se comportan al interior de su país como ellos.
            En el contexto actual, y de acuerdo con el discurso oficial, el primer tipo de amenazas a la seguridad nacional de Irán está representado por "los líderes de la sedición", esto es, los dirigentes del Movimiento reformista y el Movimiento Verde llamada (yanbesh sabzī), que en los primeros días después de las movilizaciones de junio de 2009 se conectaron de inmediato a las organizaciones terroristas como Mojahedin-e Khalq, por supuesto sin argumentos. La intervención de los Pāsdārān, los miembros del Basīyī, las policías secretas y otros cuerpos de seguridad contra los manifestantes fue brutal y causó numerosos heridos y víctimas en las calles de Teherán. 
            ¿Cómo puede encontrarse la sociedad iraní actual, los hijos de la generación que hizo posible el triunfo de la teoría de la liberación islámica, ante el embate imperialista de Estados Unidos por un lado, y la brutal represión de su actual gobierno que pisotea y merma su memoria histórica por el otro, cuando ambos actores les dicen que es para liberarlos de la opresión?
            Cualquier tipo de manifestación de masas, de protesta social, o de intento de establecer una reforma política ha sido presentada por el gobierno como una amenaza directa a la "estabilidad política nacional", sólo por el simple hecho de que se trata de retos en las políticas fundamentales para defender el país contra presuntos los ataques de los enemigos externos.  Por otro lado, Estados Unidos desea fervientemente un “cambio de régimen” en aras de la verdadera democracia en Irán. La gente, los intelectuales, la memoria histórica, no le cree a ninguno de estos dos actores.
            Finalmente, cabe señalar que habrá sucesos importantes que marcarán cambios dentro de Irán y que éstos estarán acompañados de cambios en la historia mundial. Nadie, de hecho muy pocos, desean que sea la guerra entre las élites estadounidenses y las iraníes la que provoque estos cambios. La sucesión del Líder Supremo, vista en el horizonte del fin que otorga vivir, puede ser una oportunidad para impulsar cambios estructurales que permitan a la sociedad iraní vivir sin opresión. Aunque el papel que desempeñen los Pāsdārān en dicha sucesión vuelve a ser un reto y un peligro a la democracia real tan anhelada por los iraníes y por muchos otros pueblos en el mundo.
            Lo único que queda por comentar por ahora es que realmente la sociedad iraní, dentro y fuera de su país, espera que los Pāsdārān no pisoteen la memoria histórica como el discurso belicista estadounidense ha pisoteado la de su pueblo. En Irán se les reconoce su papel en la guerra con Iraq de los ochenta y su labor de defensa y de martirio a favor del pueblo, pero ese reconocimiento debe ser el justo precio a pagar por su labor en la historia y no el futuro de millones de ciudadanos que esperan de su país un mejor futuro, mejor distribución de la riqueza y no retóricas belicistas que pueden llevar a la crisis social, psicológica y económica como a la que Estados Unidos ha llevado al 99% su pueblo, según afirman sus activistas.




[1] Además, hay varios hoyatoleslams en otros puestos políticos tales como Sedighi Qāżem, uno de los cuatro líderes de la oración del viernes en Teherán; Taeb ossein, subjefe de operaciones de inteligencia de la Guardia Revolucionaria y ex comandante de la milicia Basīyī; Haydar Moslehi, actual Ministro de Inteligencia que fue despedido por el actual Presidente Mahmūd Amadī Neŷad pero que fue restituido por el Líder Supremo; ‘Alī Saidi Shahrūdi, representante de Jamenehēī ante los Guardianes de la Revolución y potencial candidato a la presidencia para las elecciones de 2013; Mebā Yazdī, miembro de la Asamblea de Expertos de corriente radical; Ĝolam-osseȳn Mohseni Ejehei, el Fiscal General y Ministro de Inteligencia anterior. Entre los miembros que no pertenecen al establishment religioso se pueden mencionar al Mayor General de las fuerzas asimétricas assan Firūz Abadi; Moammad Heyazī, ex comandante de la milicia Basīyī, ‘Alī Lariyani, y ‘Ali Akbar Velayati, ex canciller y actual asesor de alto nivel para Jamenehēī.
[2] BOROUJERDI, Mehrzad, Shadjapur Karim, Khalliji, Mehdi & Alfoneh Ali,(2012):  “The Battle for Power in Iran”, Carnie Endowment for International Peace, 24 de Febrero de 2012. Disponible en http://carnegieendowment.org/2012/02/24/battle-for-power-in-iran, consultado el 20 de septiembre de 2012.
[3] International Institute for Strategic Studies. The Military Balance 2012, IISS, London, Routledge, 2012.

miércoles, 22 de agosto de 2012

El ataque a Irán se desvanece, for the time being...

El día de hoy, el Secretario de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, anunció que asistirá a la cumbre de países no alineados a realizarse en Teherán la siguiente semana pese a las llamadas de atención de Israel y Estados Unidos de que se abstenga de dicho acto.
Aunado a esta noticia, que es relevante por la oportunidad que busca el diplomático de la ONU de conocer a fondo las posturas iraníes en cuestiones relacionadas con los derechos humanos y el terrorismo, el gobierno de Estados Unidos dio un paso atrás en su régimen de sanciones debido al sismo que sacudió a Irán unos días atrás y permitió que algunas ONG´s nacionales pudieran transferir fondos de hasta 300 000 dólares a Irán bajo el concepto de crisis humanitaria. El plazo estará abierto hasta el 5 de Octubre del 2012,  y se anunció por parte del Departamento del Tesoro  como "una muestra del compromiso que el gobierno de los Estados Unidos tiene con el pueblo iraní".

Por otro lado, el gobierno israelí comenzó a repartir máscaras anti gas y entrenamiento civil para protegerse de lo que ellos llaman "la inminente guerra con Irán". Esta acción va encaminada a llamar más la atención de la comunidad internacional sobre la supuesta amenaza que el gobierno iraní representa al orden geopolítico regional y presionar al gobierno de Obama, una vez más, para lanzar un ataque en conjunto.

Sin embargo, los escenarios inconclusos de la primavera árabe, principalmente el escenario sirio, la falta de líderes comprometidos a nivel internacional con una intervención militar en Irán,el mismo potencial militar-defensivo de la República Islámica, así como la crisis del euro y la tensión en los mercados petroleros, son síntomas de que la actual coyuntura política global está a favor de Irán y no permite una intervención militar directa y "fácil" como en años pasados a otros estados de la región.

Ciertamente, un ataque a Irán sigue en la agenda del ala neoconservadora de países como Israel y Estados Unidos. Incluso puede estarlo en la agenda del ala conservadora de los Pasdaran, ya que un enfrentamiento militar ayudaría a justificar el enorme gasto militar que los tres gobiernos han hecho en la última década bajo el ya gastado discurso de la amenaza externa. No obstante, las operaciones encubiertas entre Israel e Irán muestran un tono de alerta entre ambos países, ya que la retórica de guerra debe estar sustentada sobre fuertes cimientos de herramientas disuasivas tales como, por ejemplo, la capacidad de hacer ataques selectivos en el territorio enemigo.

Hoy en día Estados Unidos parece perfilarse hacia un segundo y sufrido período de Obama quien, como ganador del premio nobel de la paz, no puede autorizar un ataque militar ni contra Irán ni contra Siria  ni contra cualquier otro país a no ser que parezca defensa propia.

Por tal motivo, el ataque a Irán, pese a la retórica, se ve cada vez más lejos, y aunque no se descarta del todo dicho escenario, parece que tendrá que esperar por lo menos una ´década a que las elites conservadoras en las grandes potencias vuelvan a  ponerse de acuerdo en el cómo y cuándo de dicha operación, dicho sea de paso, olvidando cualquier intento de invasión u operación militar de larga envergadura. situación que, dadas las alianzas iraníes y el potencial asimétrico con el que cuenta, realmente se torna como el escenario que nunca fue y probablemente que nunca será.


martes, 17 de julio de 2012

Ataque en las costas de Emiratos Árabes a buque pesquero: una muestra de la tensión estratégica en el Golfo Pérsico

El pasado 16 de julio del presente año, un barco de la armada estadounidense abrió fuego en contra de un "bote pesquero" en las aguas de Emiratos Árabes Unidos, en el Golfo Pérsico. El pabellón del barco es perteneciente a la India según afirma la prensa internacional y el resultado del disparo ha dejado por lo menos un pesquero muerto y otros tres lesionados.

Al momento de la noticia, medios como The Guardian, Al Jazeera y CNN hablaron de la posibilidad de que se tratase, por las características del barco, de una nave iraní perteneciente a los Guardianes de la Revolución, la cual había sido alcanzada por el fuego estadounidense al negarse su identificación y estar muy cerca de la embarcación agresora.

Cuando se supo que el bote había pertenecido a la India, la cobertura de la noticia bajó de manera tremenda  así como los precios del petróleo que por una horas rebasaron los 100 dólares por barril, esto tras la noticia y el rumor de que los Guardianes de la Revolución estaban listos para atacar bases estadounidenses en la zona debido a que la embarcación había sido de ellos.

Sin embargo, la embarcación había sido india y el gobierno de aquel país ya ha pedido explicaciones a sus homólogos en Emiratos y en Estados Unidos, quienes tendrán que justificar dicha acción en una zona con alta tensión estratégica debido a las últimas maniobras militares del CENTCOM en las aguas de Bahrein y el sur del Golfo desplegando drones submarinos para rastrear y destruir posibles minas marinas supuestamente sembradas por Irán para detener el tráfico marítimo del Estrecho de Hormuz en caso de una confrontación bélica.

El hecho de que la embarcación haya sido de la India no debe pasar por desapercibido para los analistas y estrategas de la zona ya que este lamentable hecho que ha dejado un muerto como mínimo, muestra lo delicado que se encuentra el ambiente en el Golfo Pérsico ya que el mínimo error estratégico puede desarrollar una severa crisis diplomática no solo con Irán sino con cualquiera de los más de 50 países que comercian petróleo, gas y materias primas diariamente en la zona.

Lo extraño del asunto es que en una zona como el Golfo cualquier embarcación (hoy más que nunca) debe tener muy bien mostrado su pabellón para identificar su nacionalidad y justificar su presencia en aguas extranjeras. Todos los barcos, pesqueros o no pesqueros, deben tener un pabellón o una bandera de pertenencia. El país en el que se inscriben determina las leyes por las que deben regirse en cuanto a elementos de seguridad, laborales y comerciales, así como dejar en claro que deben ajustarse a los lineamientos del país al que visitan (para lo cual deben izar la bandera del país visitado) para evitar accidentes como el acontecido el día 16 de julio.

Si bien la bandera puede no izare mientras no se esté a la vista de otro buque, las acciones de la nave estadounidense indican que la distancia de dicho barco estaba lo suficientemente cerca como para no identificarse y dispararle sin más avisos. A su vez,  también debemos considerar el tipo y la experiencia de la tripulación del barco estadounidense y justificar o no su presencia en aguas del Emirato, país que también tendrá que rendir cuentas ante las autoridades que demanden indemnizaciones y otros pagos por daños al bote derribado.

Cabe señalar que desde el 22 de enero de este año, Estados Unidos envío un segundo portaviones (John Stennis) en cooperación con Francia y Reino Unido con 50 F 14 a bordo con el objetivo de hacer "maniobras militares", a lo que Irán respondió con una nueva prueba de un misil de mediano alcance, en una repetición de la propaganda bélica anunciada por los gobiernos antes citados desde 2005, que hoy en día se mezcla con las negociaciones fallidas (hasta la fecha) entre Irán y el G3+3 o G5+1 por la denominada cuestión nuclear y un evento de suma importancia para la región que no ha recibido la promoción adecuada en la prensa, es decir, el aumento de las protestas en la región oriental de Arabia Saudí que muchos han denominado como la llegada de la primavera árabe a dicha región, a pesar de la intentona de ocultarlo por parte del régimen saudí.

Como dato agregado, cabe recordar que como tradición bélica en la marina estadounidense desde hace muchos años se celebran ejercicios militares con escenarios ficticios para desarrollar y actualizar nuevas estrategias ante potenciales amenazas al potencial militar estadounidense en diferentes zonas en el mundo. Uno de los más conocidos en el Golfo Pérsico (Millenium Challenge) se realizó en 2002 por medio del USJFCOM en el cual se inició un conflicto naval en el Golfo ante un país no identificado pero representado por fichas rojas (los estadounidenses representaban las azules) el cual resultó con un trágico hundimiento de un portaviones nuclear y cinco buques anfibios de asalto tras una arremetida con buques de peso ligero, ataques suicidas y misiles de corto alcance respaldados por cohetería en aparatos anfibios. 

Estrecho de Hormuz. Nov. 2011
Ante dicho acontecimiento, las órdenes que tienen los marinos estadounidenses parecen claras y apegadas al  manual de contra insurgencia actualizado el año pasado. "Los marines" están entrenados para golpear cualquier embarcación por muy pequeña que parezca ya que estás serían, en un hipotético y no deseable escenario de guerra, su principal amenaza estratégica en una zona fácil de cercar para quien no conoce su geografía y confía demasiado en su tecnología militar.

Dicho esto, se debe recordar que no es la primera vez que Irán amenaza con cerrar u obstaculizar el tráfico marítimo de Hormuz ya que durante la guerra con Iraq en los ochenta, el gobierno iraní amenazó más de un par de veces en hacerlo sin llevarlo a cabo, lo cual no quiere decir que no tenga el potencial de hacerlo independientemente de las consecuencias nacionales, regionales e internacionales de ello.





jueves, 24 de mayo de 2012

Próxima parada: Moscú

La cuestión nuclear sigue sin resolverse. En la ronda de negociaciones de Baghdad, ambos actores ofrecieron concesiones que el otro lado no aceptó, lo que ha llevado al proceso entero a desembocar en una nueva reunión en Moscú el 18 y 19 de junio entrantes.

En términos generales, las ofertas del G5+1 a Irán fueron muy pobres: asistencia en seguridad nuclear, combustible para un reactor de Isótopos para actividades médicas así como el otorgamiento de refacciones para aviones civiles. A cambio, Irán debía suspender el enriquecimiento de uranio al 20% y cerrar la planta de Fordow  que alberga lugar para cerca de 3000 centrifugadoras y la cual, tras una serie de evidencias que los Estados Unidos y el Reino Unido entregaron a la Agencia Internacional de Energía Atómica en 2009, Irán reconoció haber construido en secreto desde el año 2006.

Irán y el G5+1 han dejado pasar otra oportunidad más para resolver la tensión por vía diplomática. Lo que es verdad, es que nunca en la historia del proceso, la AIEA había tenido tanta certeza y veracidad de lo que se hace y no se hace dentro de las instalaciones nucleares de la República Islámica donde ahora mismo se tienen cámaras y expertos monitoreando a los técnicos y científicos iraníes, lo cual ha sido una muestra de transparencia por parte de Teherán de que el programa no está encaminado hacia fines militares. Cabe señalar que Irán no está obligado jurídicamente por el TNP a otorgar este tipo de supervisiones a la AIEA pues legalmente Irán tiene derecho a enriquecer uranio, lo que incluye el enriquecimiento a 19.75% con el que se dice contar actualmente.

Sin embargo, es cierto que en el transcurso de las negociaciones, nuevas rondas de sanciones sobre el petróleo iraní se han aprobado por parte del congreso estadounidense, a la vez que Irán ha puesto en marcha nuevas centrifugadoras para acelerar el enriquecimiento al 20%. Se podría concluir, paradójicamente, que las tensiones en medio del ambiente de negociación no han bajado de tono y, algo de lo más crucial en el proceso, que los Estados Unidos siguen sin reconocer el derecho de Irán a enriquecer uranio, sin embargo, dichos ejes de presión son parte del mismo proceso de negociación donde cada actor desde fuera de la mesa de diálogo presiona a su oponente para llegar a un acuerdo con base en el empuje de lo que precisamente se quiere evitar, es decir,  sanciones versus enriquecimiento. Lo obsoleto de esta estrategia es que, al no llegar a un acuerdo en la mesa, el escenario y la realidad sobre lo que se habla  empeora después del diálogo, tal como se ha visto desde que comenzó el sinuoso camino de la negociación hace algunos años.

El eje de las negociaciones se ha centrado, erróneamente, en evitar el enriquecimiento de uranio por parte de Irán en vez de enfocarse en cuestiones vitales como las supervisiones para el futuro o las condiciones que permitan verificar que Irán no pretende ni pretenderá construir una bomba. El Líder Supremo Iraní puede decir mil cosas y declarar mil fatwas al respecto de la "prohibición del USO de las armas nucleares en el Islam", pero el día en que, de acuerdo con su interpretación del Corán, el USO de dichas armas sea un deber y un componente esencial para defender la revolución islámica, entonces él podrá cambiar de opinión  y declarar una fatwa a favor no solo del USO de dicho artefacto sino también sobre su FABRICACIÓN interna lo cual es sensiblemente diferente. Por tal motivo, lejos de cualquier justificación de corte religioso o moral, Estados Unidos debe reconocer el derecho de Irán a enriquecer uranio como Estado libre y soberano firmante del TNP, con sus respectivas condiciones de seguridad y supervisión, tal como lo debe hacer con Israel en tanto cobarde partidario de la opacidad nuclear y la hipocresía política internacional.


Irán está en condiciones de hacer uso de su tecnología nuclear para fines pacíficos, lo cual no es un obstáculo para que sus ciudadanos sigan reclamando y consigan el respeto a sus derechos civiles y políticos ante su gobierno. La teoría de que Irán no firmará ningún acuerdo porque está "ganando tiempo para construir la bomba" es totalmente falsa y está totalmente descartada, prueba de ello es el compromiso signado en mayo de 2010 entre la República Islámica, Turquía y Brasil para enviar parte de su uranio al extranjero para ser enriquecido, avance que ha sido pasado por alto en las últimas rondas de Estambul y Baghdad y que se espera se retome en Moscú, sede que también tiene un simbolismo importante para los negociantes tal como lo ha sido Baghdad estos dos días.

El punto importante de este proceso es que las negociaciones siguen adelante y que la mesa de diálogo está abierta, pues a nadie le conviene suspender el camino de la diplomacia en estos momentos. Irán trabaja en el marco del TNP el cual, paradójicamente, ha sido el mejor escudo para hacerse del know how del ciclo nuclear y con el cual ha podido llamar la atención de sus vecinos regionales y extra regionales sin la necesidad de contar con una bomba, la cual, por cierto, no es garantía de la supervivencia de un gobierno o un régimen tal como ha sido el caso de la Unión Soviética. Por otra parte, las negociaciones han servido para intercambiar información oficial directamente con Irán, país del cual se conoce muy poco entre la élite que aboga por un ataque aéreo a sus instalaciones nucleares.


Finalmente cabe recordar que el pasado martes 22 de mayo, el director de la AIEA volvió de Teherán con un acuerdo respecto a las revisiones de las instalaciones nucleares iraníes. Si bien este acuerdo ha sido pasado por alto en las negociaciones del 23 4 24 de mayo, sin duda ha sido al punto por el cual las negociaciones seguirán el mes que entra. La pregunta que encierra todo este proceso es quien está ganando tiempo y para qué? Lo es Obama para retener popularidad y apoyo de ciertos grupos para su campaña de re elección en las próximas presidenciales, o lo es Irán para ganar poder interno y reacomodar sus cuadros ante el serio malestar de su población con respecto al resentimiento político de las elecciones de junio de 2009? A caso lo es también Israel para desviar la atención de la crisis de identidad que predomina en su población así como para olvidarse del intento de proclamación del Estado Palestino? Probablemente sean los tres actores los que busquen tiempo para ganar fuerzas a su interior al tiempo que se genera un distractor evidente para olvidar la histórica revolución en el llamado "mundo árabe" donde las acciones contra revolucionarias han secuestrado ferozmente a las revoluciones en todos lados. 


lunes, 5 de marzo de 2012

Pasdaran e Israel -vs- Obama y reformistas

La sociedad iraní se encuentra atrapada por las decisiones de sus políticos más conservadores desde el inicio de la República Islámica en 1979. El acercamiento con Estados Unidos ha sido más frecuente en estos últimos años pero no ha sido conducido por los hombres idóneos para llegar a negociaciones claras en los temas más preocupantes para ambas naciones.
Israel por su parte ha hecho de todo. Ataques cibernéticos, asesinatos selectivos, retórica, sanciones económicas, y presión a Estados Unidos.. y a Irán. El régimen iraní, ha dicho varias veces, incluso mediante una fatwa,, que no persigue una bomba nuclear, y que de hecho esa opción es "anti islámica", pero con el primer explosivo que llegase a caer en Irán, los Pasdarán y el líder supremo (que ojo acaban de hacerse del control  parlamentario del país para efectos de cualquier ley) tendrían las herramientas necesarias para justificar la elaboración de un artefacto nuclear aclamando a la defensa de la revolución. En otras palabras, si bien doctrinalmente la bomba es prohibida en Irán, perfectamente puede dejar de serlo en el momento político y estratégico que más convenga. No se trata de un ejercicio de ideología religiosa sino de cálculo de poder. La pregunta es si Irán realmente quiere convertirse en un Estado al estilo Pakistán con una élite militar que controle cada sector y movimiento de la sociedad, o uno que rescate los ideales del buen entendimiento con Occidente y entable pistas de negociación sobre el tema nuclear y muchos otros en la región (de ahí la ruptura interna en el gobierno conservador iraní entre Ahmadineyad y Jamenei y el repudio del sector reformista a un pensamiento de esa magnitud). Así, aunque parezca paradójico, Israel pugna más por un Irán militarizado, tal vez nuclear, represor de su pueblo que le permita justificar su accionar paranoico que ha sembrado en el ambiente social interno, al grado tal de que en Israel se viva hoy en día no solo como si la guerra fuera a ser mañana sino como si ya se estuviese en ella.

La muestra de todo esto es que los gobiernos de los llamados reformistas en Irán, quienes han sido los protagonistas de los acercamientos más espectaculares jamás vistos en su historia con los Estados Unidos, hoy en día también se encuentran cooptados por los "hombres de hierro" que sea dicho de paso, tienen más en común con los cuarteles y los militares que ellos mismos crearon, que con la tradición de la shía iraní que dicen representar.


Afortunadamente, después del encuentro entre B. Netanyahu y B. Obama el día de ayer, los israelíes no escucharon todo lo que querían del Presidente Obama. Y no nos referimos con esto a nada relacionado con la situación palestina (que por cierto sufrió de una ausencia imperdonable) sino al apoyo retórico y material de un ataque contra Irán. 

Estados Unidos ha mantenido una posición en la que establece que si bien no quiere una bomba nuclear para Irán tampoco aspira a una guerra en su contra y por otro lado lo que se busca es un entendimiento diplomático que ayude a contener una balanza de poder, la cual ha sido la tendencia vista en todas las administraciones pasadas. 


Muchos analistas atinamos al pensar que las invasiones a Iraq y a Afganistán habían resultado en el inevitable fortalecimiento de Irán como actor regional que había sido causa de "una falta de cálculo estadounidense, sin embargo  en esos momentos no pensamos que el derrocamiento de Sadam Husein y el castigo militar a los talibanes se convertiría  también en una estrategia  para debilitar geopolíticamente a Arabia Saudí y obligarle así a tirar definitivamente el ancla de la dependencia armamentista de Esatdos Unidos, haciendo, como era costumbre, grandes negocios a largo plazo.

Pero un Irán fortalecido con ayuda de Estados Unidos no pudo haber sido una falta de cálculo. Algunos círculos académicos iraníes  pensaron que Washington podría haber visto con buenos ojos un Irán nuclear que pudiera hacer un contrapeso geopolítico no solo a Arabia Saudí sino al propio Israel, cuyo looby se había encargado de manipular en varias ocasiones a los gobiernos en turno de la Casa Blanca, habiendo colmado la paciencia de no pocos en la capital estadounidense (cabe señalar que esa postura habría sido bien vista pues ahora sabemos cómo Obama se expresa de Netanyahu tras el desliz de los micrófonos en noviembre de 2011). Así, se podría contar con un equilibro de poder nuclear entre Estados Unidos y Rusia a nivel tras continental; China y Japón en Asia; India y Pakistán en el subcontinente Indio; Francia y Alemania en Europa, e Israel e Irán en Oriente Medio. Vaya, esto sonaba muy bien, sobre todo después de los acercamientos que Irán tuvo con Estados Unidos para poder pacificar la situación de violencia que se desató en Iraq tras la resistencia armada de cientos de milicias iraquíes y miles más de mercenarios, esto de acuerdo con algunas conclusiones establecidas por el reporte final del  Study Group Report de Estados Unidos. De este escenario también se puede justificar que la retórica agresiva de Ahmadineyad haya sido dirigida con más fuerza hacia Israel y no en tal grado a Estados Unidos.

Las señales de Irán y Estados Unidos no han sido tan drásticas ni belicosas como se piensan sino simplemente han estado inmersas en juegos de poder a gran escala. La gran paradoja de sus relaciones es que a pesar de la retórica hostil, las dos naciones nunca han roto sus vínculos psicológicos entre sí pues, a más de un cuarto de siglo después de la revolución de 1979 éstas se han vuelto, y de hecho son, cada vez más frecuentes, incluso a medida que continúan los debates sobre los efectos de las sanciones, la línea roja de Hormuz, el precio del petróleo y del oro (donde Irán es uno de los países con más reservas después de Reino Unido), y el intercambio de cartas donde es claro que a ambos países no les conviene el inicio de hostilidades militares. De hecho, la actividad diplomática de Irán con Estados Unidos no había estado tan activa como en los últimos años, diplomacia que favorece un escenario de diálogo entre ambas potencias, no al grado que intentó Jatami durante su presidencia, pero si de cada vez más entendimiento y aprendizaje mutuo.

La herramienta de Estados Unidos con la República Islámica, históricamente, siempre han sido las sanciones  económicas y no una intervención militar, por lo menos hasta que se ponga en juego el interés nacional de Estados Unidos en la zona. Se trata de una compensación de poder. Para los Estados Unidos, el objetivo es que Irán reconozca "la superioridad americana" mientras para Irán, el objetivo de la resistencia es forzar a los Estados Unidos a reconocer "el derecho de Irán a ser tratado como una potencia regional" en Oriente Medio en general y el Golfo Pérsico en particular. Pero ambos países necesitan garantías uno del otro, garantías que Israel no está dispuesto a permitir, tratando de precipitar a ambos gobiernos (y a otros más como a los árabes) a una guerra indescifrable, absurda y de pérdidas de vidas catastróficas que ahuyente a su población del debate de identidad que experimenta sobre lo "judío y lo israelí", sobre el destino del Estado palestino, y sobre el papel que jugaría Israel en un Oriente Medio en vías de una sufrida democratización por las revoluciones de los pueblos árabes.







jueves, 2 de febrero de 2012

Lo público y lo secreto en el conflicto Irán-EEUU/Israel

No cabe duda que las tensiones relativas a "la cuestión nuclear con Irán" siguen siendo utilizadas por todos los actores involucrados en el tema para su propia conveniencia. El pasado 28 de enero se presentó en youtube un cortometraje llamado "The Last Day" en el que se aborda un hipotético y catastrófico ataque nuclear iraní a Israel (¡¡) en el año 2013. Este video trata de presentar el peor escenario interno y crear toda una paranoia con respecto a Irán si no se actúa (militarmente) contra él en estos momentos. Ciertamente este tipo de materiales tienen el objetivo de crear tensión pero también cohesión en la sociedad israelí, una sociedad que vive una crisis de identidad y pertenencia entre lo "judío" y lo "israelí" y que también trata poco a poco de minar la conciencia que hay con respecto a la creación de un Estado Palestino bajo las fronteras de 1967. La promoción de esta cinta va en armonía con la serie de discursos y tendencias informativas en los medios impresos y electrónicos de comunicación estadounidenses como CNN, Fox y el NY times, que han estado vendiendo con mucho énfasis en los últimos días la imagen de Irán como un país que representa una seria amenaza a la seguridad internacional, al tratar de cambiar la opinión de la sociedad estadounidense que hasta el momento permanece escéptica y distante al inicio de una nueva guerra en Oriente Medio pero cuyo conocimiento del tema es mas que débil para cuestionar las causas de un enfrentamiento dado.
En el caso de Irán, el líder supremo también ha hecho lo posible en términos mediáticos no solo a nivel nacional sino también  internacional con cadenas televisivas como Press TV y su versión dirigida hacia el público de habla hispana Hispan TV. En dicha labor, Irán trata de contrarrestar la propaganda proveniente de Estados Unidos e Israel mediante un enfoque que analiza y sataniza los acontecimientos creados en Occidente (tales como las sanciones internacionales) y elabora al mismo tiempo una imagen de Irán más conciliadora que ayude a cohesionar a la población que últimamente había demostrado acciones desafecto por su gobierno ante el fraude electoral de 2009 y la falta de reformas civiles para la gente joven del país. 

Se debe decir que los países inmersos en dicha guerra mediática tienen movimientos sociales que, a diferencia de los movimientos sociales-revolucionarios vistos en la Primavera Árabe, aspiran más a una reforma estructural al sistema en el que viven que a un cambio de régimen. Los jóvenes trabajadores, estudiantes y activistas en el Movimiento Verde, "Ocupa Wall Street" y los Indignados en Israel, (que paradójicamente son el resultado de los sistemas de educación de sus respectivos países) jamás se pronunciaron por un derrocamiento de sus respectivos gobiernos y tan solo demandaron dignidad y cuentas con lemas tales como "Somos el 99%", "Dónde está mi voto" y "precios justos para salarios justos" en los casos de EEUU, Irán e Israel respectivamente. Sin embargo, con el paso del tiempo  y dado el   impacto de la movilización social en el mundo árabe, estos movimientos pueden crecer día a día y extenderse hasta "crear problemas" similares a los creados durante los primeros días de su aparición, donde actos de represión calmaron sus ánimos (por ahora) y dieron al traste con el proyecto de demostración pacífica que se habían gestado en ciudades como Teheran, Nueva York y Tel Aviv.


Así, dicho proceso no solo ayuda a olvidar las preocupaciones internas en los movimientos antes señalados sino que la misma guerra mediática se ha convertido también en una estrategia pública de los actores en cuestión para hacer olvidar los problemas pendientes en Siria, Egipto y Bahrein, por no mencionar los movimientos que han sido duramente reprimidos en Arabia Saudí, Omán y Argelia, donde el éxito de la primavera árabe ha sido prolongado y obstaculizado por poderes extraterritoriales, que casualmente resultan ser los mismos actores que intervienen en esta guerra de "la cuestión nuclear" y que han intentado apoderarse de sus protestas y querido dibujar el mejor escenario que mejor convenga a corto y mediano plazos. Basta darse una vuelta por Press TV para darse cuenta que en Irán la pesadilla de los protestantes en Siria  se ve como "un plan malévolo" de occidente por derrocar al aliado de Jameni, mientras que por ese mismo canal se da una de las mejores coberturas de lo que acontece en Bahrein, cuya élite se ha aliado totalmente a las directrices de Arabia Saudí y Estados Unidos en contra de Teherán. Algo semejante pasa en CNN donde el tema de Bahrein es casi nulo en la agenda diaria de la cadena a la par de un bombardeo informativo sobre la "emergencia de desmantelar el gobierno se Assad" en Siria.



Básicamente, esta guerra informativa es parte de la guerra secreta que hay entre Israel-EEUU e Irán por el balance de poder en la región cuya segunda etapa ha venido provocando el asesinato de varios científicos iranies en operaciones encubiertas. Pero al mismo tiempo, esta misma guerra informativa también ha servido de paraguas a una verdadera confrontación bélica que en nada tiene sentido, pues el binomio publico-secreto se ha convertido en la combinación perfecta para que los gobiernos de dichos países se desentiendan de sus problemas internos con sus sociedades, problemas que se pueden resumir en el alza de precios de consumo básico, el gasto corriente y el malestar por la disparidad social que esos problemas económicos han causado en los últimos treinta años.

Minar el avance nuclear de Irán (o mejor dicho el know how del ciclo nuclear) ha sido una prioridad de Occidente desde el final de los años noventa, siendo las operaciones encubiertas una de las herramientas más utilizadas y eficaces para ello. Este dato deja constancia de que las redes de espionaje occidentales e israelíes han logrado cultivar buenos contactos en Irán no solo por el éxito mismo de las operaciones sino por la repetición del modus operandi en ellas, lo que a su vez ha puesto en alerta a las autoridades iraníes al respecto y a todas sus redes de inteligencia para "cazar brujas", minando los espacios de expresión posibles para movimientos de reforma y de reclamo de derechos civiles como los movimientos estudiantiles de la Universidad de Teherán o el mismo Movimiento Verde.

Por su parte, el apoyo de Irán a Hezbollah ha sido una estrategia recurrente en la élite gubernamental de los Pasadaran, lo cual ha ayudado a contener a Israel en la parte Sur de Líbano y a ejercer un alto grado de disuasión militar en la zona, sobre todo a raíz de la derrota militar de Israel contra las fuerzas armadas de dicho grupo en julio de 2006, lo cual tiene por consecuencia un escenario similar con los jóvenes libaneses que se muestran reacios a vivir en un país sectario y dividido con base en diferencias confesionales, y que quieren mostrar sus preocupaciones en armonía con el resto de los movimientos sociales de la primavera árabe.

Finalmente, si bien se puede decir que los gobiernos se benefician de dicha guerra mediática por el control que ejercen entre la sociedad  (la cual se está llenando de paranoia ante los tambores de guerra que los medios de comunicación en los tres países se dan prisa en anunciar) también es cierto que una guerra verdadera traería consecuencias para todos los integrantes en un juego de suma cero cuyo resultado es perder-perder, puesto que en tal caso los movimientos sociales de dichos países saldrían también altamente perjudicados al eliminarles completamente su margen de acción y demostración en la calles, las cuales  estarían a merced, oficialmente, de las fuerzas armadas. Mientras tanto, todas las declaraciones que se ven anunciadas constantemente en los periódicos el mundo, los análisis sobre las consecuencias catastróficas de carácter humanitario y económico que devendrían de una nueva intervención militar en el Golfo Pérsico y los debates académicos que se dan día a día en diversos noticieros son, a veces sin querer, parte de esta guerra mediática al volverse todos ellos intermediarios o portavoces de los actores principales que la han comenzado, a pesar del esfuerzo de algunos de ellos, muy pocos en realidad, de proponer soluciones viables a corto plazo y mantener un compromiso firma para informar y dar a entender mejor la situación por la que pasamos. 

jueves, 26 de enero de 2012

Nota sobre el petróleo iraquí

Después de algunos años de paralización en sus exportaciones petroleras, Iraq ha alcanzado un repunte en sus exportaciones por la cantidad de 2 millones 600 mil barriles de crudo al día, un poco más de 400 mil barriles por encima de la capacidad de Irán, informó Radio Farda el día de hoy.

La noticia llega después de un repunte en el precio del crudo que ha superado los 77 euros por barril, después de las sanciones que ha aprobado la UE al petróleo iraní la semana pasada.

Sin embargo, contrario a lo que se podría pensar, esta noticia no es  mala  para Irán, país con el que Iraq ha duplicado sus intercambios comerciales en los últimos dos años y con quien mantiene excelentes relaciones económicas y financieras en Basra, en la zona del Golfo Pérsico, donde no solo comparten frontera sino también pozos petroleros que explotan en conjunto así como una zona de libre comercio en Arvand para la generación de empleos, inversiones y comercio industrial en beneficio de ambos países. 

A su vez, la noticia tampoco es mala para Occidente, pues la mayoría del petróleo que es extraído actualmente de Iraq es comercializado por petroleras europeas, principalmente BP.

Es importante matizar que las rutas que Iraq utiliza para comerciar su petróleo son unas de las más pluri direccionales de la zona y que también pueden figurar como una válvula de escape para el petróleo iraní que se explota en la zona del Arvand Rut o Shat -al 3arab, por lo que el probable aumento de la producción iraquí en los años siguientes deberá matizarse con el porcentaje de petróleo iraní que con él circula, por lo menos en la parte sur del país. 

Cabe señalar que Iraq no ve con buenos ojos las sanciones al petróleo iraní puesto que no solo trabaja con él en su extracción y distribución sino que también ha venido importando gasolina del país vecino al grado de llegar a un acuerdo para la rehabilitación de una gran refinería en Basra desde diciembre de 2011 en beneficio, otra vez, de ambos países.

Irán ha jugado un papel clave en la reconstrucción de la infraestructura iraquí y en la re activación de su comercio después de la invasión estadounidense por lo que las buenas noticias en Iraq no son menospreciadas en Irán desde la perspectiva pragmática.