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miércoles, 29 de mayo de 2013

El dilema de intervenir en Siria


La muerte y la represión han sido dos pilares del régimen para el apaciguamiento de las voces del pueblo sirio. A diario, la gente se debate entre la tiranía interna del régimen y la intervención extranjera de sus enemigos, creando una cruel indiferencia mediática que ha llevado a las narrativas de la revolución hacia vocabularios que incluyen términos como “intervención militar”, “bastiones del régimen”, “espacios estratégicos”, entre otros, que se han olvidado de la inspiración fundamental del movimiento popular que incluía, incluye todavía, un tipo de gobierno justo, una forma de vida digna y, tal vez la más importante, el logro de una independencia política que le permita al pueblo llevar a cabo mecanismos de movilización y cambio de régimen sin la necesidad de una intervención extranjera.

Pero aprovechando el objetivo de la revolución, el régimen y sus enemigos han secuestrado dicha agenda y la han convertido en un escenario de ambiciones geopolíticas muy parecido al que se fraguó en Iraq hace diez años cuando se hablaba de una “posible intervención por la defensa del pueblo iraquí”, “el uso de armas químicas por parte del régimen”, “el tope de líneas rojas”, “la imposición de sanciones económicas”, “enviados especiales de la ONU”, entre otras cuestiones, que no hacen más que recordar viejas estrategias para nuevos conflictos, conflictos causados por las mismas elites que hoy se presentan como “liberadoras” y favorecedoras de la primavera árabe y de manera cínica, del pueblo sirio.

Pamplinas, la “iraquización” de Siria no es otra cosa que la creación de un escenario donde, como buitres, los actores internacionales en disputa llegan y se alimentan del moribundo ciudadano sirio que ha peleado contra su propio hermano debido a la división ideológica sembrada tanto por el régimen como por sus aliados y enemigos en la región. La única diferencia en esta metáfora es que los buitres son, aparte de oportunistas y carroñeros, los mismos causantes de las muertes del pueblo que dicen defender. Entonces no es solo el uso de armamento químico en Siria sino cada bala que sale de los cañones de manufactura rusa, iraní y estadounidense lo que verdaderamente está terminando con la revolución siria.  No es, como se presenta en los medios oficiales, una división sectaria o confesional lo que afecta a este pueblo sino simplemente una división entre el régimen como un establecimiento general por un lado, y sus opositores que se le rebelan por el otro, en un acto de mero canibalismo donde ambos actores intentan comerse vivos cuando comparten las mismas estructuras totalitarias y represivas en sus formas de gobierno y representan el mismo origen poscolonial del que los pueblos árabes y no árabes de la región se han comenzado a desprender en términos empíricos y epistemológicos.

"Irán en nuestros ojos y ustedes en nuestras prisiones" Fuente:  Cuarto poder.es

El eslogan de las fuerzas extra territoriales que dice “es necesario intervenir por el bien de la liberación del pueblo sirio” es una falacia y un riesgo a la vez. Una falacia porque no hay tal liberación desde que el islamismo de Hezbollah o de Qatar, o la guerra preventiva “libradora” de Estados Unidos y su democracia, han demostrado su fracaso una y otra vez para lograr una liberación permanente de los pueblos árabes arrastrándolos, por el contrario, a conductas mercenarias, de inseguridad y corrupción que se alimentan del mismo financiamiento e ideologías de esos líderes que tanto gustan a los medios de comunicación internacionales. Es también un riesgo porque la receta de la intervención extranjera siempre ha demostrado que el remedio resulta peor que la enfermedad cuando se derroca a un tirano y se le da la bienvenida a un régimen de incertidumbre y de niebla política que, maquillado de transición democrática, lo único que conlleva es un obstáculo para que la gente haga uso y recuperación de la voz propia en aras de construir su propia memoria histórica y su propio destino como Sujeto colectivo, arrastrando los recursos naturales y humanos hacia las arcas de regímenes que patrocinan la guerra.

Por lo anterior, poco importa la meta-narrativa que involucre enfoques islamistas, arabistas, nacionalistas, o de otro tipo que anule el deseo del pueblo sirio para entender su revolución y la situación en la que se encuentra. Lo que ahora es preocupante, (porque aún hay cosas de las que se uno se puede preocupar más) es que la revolución siria involucione y sea aplastada por una intervención militar desde Estados Unidos y Qatar que implique, desde Damasco, Homs y Alepo, una respuesta de las fuerzas aliadas del régimen sirio como hezbollah o los basiyo iraníes y dé como resultado la fatídica desaparición de lo poco que queda del pueblo sirio, su herencia cultural y su estructura económica y social. Ambos discursos ondean la bandera de la emancipación ya sea contra la tiranía interna o contra el imperialismo,  pero el riesgo verdadero que nadie enuncia en sus discursos, lejos de una implicación semántica, es justamente la desaparición de las propuestas de los revolucionarios sirios que habían ido ganando fuerza en el terreno ante la debilidad mostrada por el régimen por un lado, y el desprestigio de las fuerzas extranjeras en los barrios del país por el otro, pero que nadie rescata en la prensa internacional ni mucho menos en los medios regionales dado que su visión de lo que pasa en Siria se acerca más a una inversión a largo plazo para ganar apoyo moral entre sus respectivas audiencias que a una necesitada misión informativa que nos acerque a la realidad de ese territorio.


Fuente: resistencia libia

Ciertamente el costo de una intervención armada en Siria es muy alto, el más alto que un pueblo pueda pagar si se completa, e incluso más caro que el de la muerte de los mártires caídos en las plazas a manos de represores y terroristas de ambos bandos puesto que la intervención extranjera suele hipotecar la vida de las generaciones venideras. Esta afirmación no significa un argumento a favor de la tesis conspiratoria con la que navega el régimen sirio, puesto que las fuerzas de al Assad han sido las primeras en dibujar este escenario devastador que se está describiendo al ser responsable de las primeras matanzas y represiones contra los manifestantes sirios. Lo que se quiere decir con esto, es que una intervención extranjera nunca se desarrolla a favor del pueblo oprimido, pues estos agentes terminan convirtiendo a los oprimidos en opresores en una cadena interminable de sufrimiento y repetición de estructuras de poder. Eso fue justo lo que pasó con la elite poscolonial en la región de Oriente Medio, quien se presentó a sí misma como liberadora de los colonizadores ingleses y franceses pero que terminó gobernando igual o peor que esas mismas metrópolis cuando, paradójicamente, se terminaría gobernando bajo la forma monárquica y dictatorial que vemos caer poco a poco hoy en día.

Fuente: El heraldo 


Por otro lado, pero no tan distante, la intervención militar nunca, ni en sus formas más humanitarias, ha mostrado avances de liberación en sitios como Gaza, Bahrein, Iraq o Afganistán y no habrá de hacerlo con el pueblo en Siria, a menos que los haga por accidente. Siria no es ni Iraq ni Libia, y en el contexto actual de revolución, se trata de un país que no tiene grandes recursos naturales que se puedan utilizar como un reembolso de un “acto noble” futuro como el que se pretende hacer con una intervención militar. Por tal motivo, el enfoque intervencionista en Siria ve en el derrocamiento de Bashar al Assad una caída controlada que pueda manejarse lo suficientemente bien como para no dar pie a que la narrativa revolucionaria de Damasco resurja y pueda extenderse hacia los sensibles estados de la Península Arábiga, por no mencionar Líbano e Israel, poniendo en serios aprietos los intereses de esos “liberadores occidentales” en tierras árabes petroleras. Por tal motivo, el escenario de una Siria intervenida militarmente también es un riesgo para los propios especuladores de esta tesis, a menos que tengan buenos cálculos que demuestren que, en palabras crudas, “los sirios hayan estado matándose unos a otros con tanta insistencia y ferocidad, que estén lo adecuadamente listos como para ser intervenidos y sofocados para abrazar la intromisión de Occidente”.

Finalmente, si bien los costos de la intervención están en la mesa, los riesgos también están siendo evaluados por sus impulsores dando pie a que el contexto y el desgaste facilite las cosas para Estados Unidos y las petro-monarquías. Pero si bien se espera ésta intervención militar pueda aplastar tanto al régimen como a los jóvenes revolucionarios, no está demás pensar que un acto de dicha magnitud también pueda destapar la cloaca que geopolíticamente constituye Siria para el mundo árabe y lograra, paradójicamente, que la marcha de la primavera árabe superara la barrera del Mediterráneo y pudiera insertarse plenamente en las aguas del Golfo alcanzando a sus similares en Bahrein, Arabia Saudí e Irán, cuyas elites estarían enfrascadas en “su propia liberación de Siria”, creando espacios de acción que la colectividad en las calles de aquellos países, pragmáticamente, también está esperando.

Este es el dilema de la intervención en Siria, y la importancia de ese pueblo para la región, un pueblo que está dando literalmente su sangre y su vida para alcanzar el estado de liberación permanente que muchos vecinos han comenzado a dar y están tratando de mantener ante la llegada del oportunismo islamista que está a prueba en el gobierno y ante la exigencia de miles de árabes tunecinos y egipcios que mantienen una agenda revolucionaria cuyo proceso llevará décadas para gestarse.


Links recomendados
  

NADIM SHEHADI. “Revolution or civil war? The battle of narratives in Syria”.  29 de marzo de 2013. Disponible en http://www.opendemocracy.net/opensecurity/nadim-shehadi/revolution-or-civil-war-battle-of-narratives-in-syria, consultado el 1 de mayo de 2013.

JOSE MIGUEL CALATAYUD.  “El primer ministro turco afirma que Siria ha usado armas químicas”,  2 de mayo de 2013. Disponible en

SAAD ABEDINE: “Hezbolá intervendrá en Siria si los extranjeros amenazan al régimen”,  1 de mayo de 2013, disponible en http://mexico.cnn.com/mundo/2013/05/01/hezbola-intervendra-en-siria-si-los-extranjeros-amenazan-al-regimen, consultado el 2 de mayo de 2013.

BASSAM HADDAD.  “The Idiot's Guide to Fighting Dictatorship in Syria While Opposing Military Intervention”, 20 de enero de 2012, disponible en http://www.jadaliyya.com/pages/index/4065/the-idiots-guide-to-fighting-dictatorship-in-syria, consultado el 1 de mayo de 2013.

sábado, 23 de febrero de 2013

Comentario a "Disturbios en Túnez y Egipto: ¿el comienzo o el fin de las revoluciones?" de Immanuel Wallerstein


En un diálogo con el Dr. Jorge Alonso, quien me ha recomendado la lectura de este artículo, comentamos lo que La Jornada publica hoy:



 "Disturbios en Túnez y Egipto: ¿el comienzo o el fin de las revoluciones?" de 

Immanuel Wallerstein


En diciembre de 2010 un solo individuo encendió en Túnez una revolución popular contra un autócrata venal, levantamiento que fue seguido muy pronto por una erupción semejante en Egipto contra otro autócrata venal parecido. El mundo árabe se sorprendió y la opinión pública mundial expresó de inmediato sus simpatías con estas expresiones "modelo" de las luchas por todo el mundo en pos de autonomía, dignidad y un mundo mejor.


Ahora, tres años después, ambos países están enfrascados en fieras luchas políticas, violencia interna que está escalando –y una gran incertidumbre acerca de adónde conduce todo esto y quién resultará beneficiado. Hay algunos aspectos particulares en cada país, algunos que se reflejan en los levantamientos por todo el mundo árabe o árabe-islámico y algunos aspectos que son comparables con lo que está ocurriendo en Europa y, en alguna medida, por todo el mundo.

¿Qué ocurrió? Debemos comenzar con el levantamiento popular inicial. Como con frecuencia es el caso, comenzó con gente joven muy valiente que protestaba contra la arbitrariedad de los poderosos –a escala local, nacional e internacional. En este sentido su lucha era anti-imperialista, contra la explotación y profundamente igualitaria. Guarda mucha semejanza con la clase de levantamientos que ocurrieron por todo el mundo entre 1966 y 1970, que alguna vez llamamos la revolución-mundo de 1968.

Como entonces, las protestas tocaron una cuerda profunda dentro del país y atrajeron un respaldo público amplio mucho más allá que el pequeño grupo que las iniciaron.

¿Qué pasó después? Una revolución anti-autoritaria generalizada es algo muy peligroso para quienes detentan la autoridad. Cuando las medidas represivas iniciales no parecieron surtir efecto, muchos grupos buscaron domesticar las revoluciones uniéndose a ellas, o por lo menos aparentando unirse. En Túnez y Egipto, el ejército entró en escena y se negó a disparar contra los manifestantes, pero buscó también el control de la situación tras la deposición de los dos autócratas.

En ambos países había habido un fuerte movimiento islamita, la Hermandad Musulmana. Fue puesta fuera de la ley en Túnez y se le había controlado y circunscrito en Egipto con cuidado. Las revoluciones permitieron que emergieran en dos formas: ofreciendo asistencia social a los pobres que habían sufrido por la negligencia del Estado y formando partidos políticos con el fin de obtener una mayoría parlamentaria que les permitiera controlar la redacción de las nuevas constituciones. En las primeras elecciones en cada uno de estos países emergieron como el partido político más fuerte.

Siguiendo con esto, hubo básicamente cuatro grupos compitiendo en la arena política. Además del partido de la Hermandad Musulmana –Ennahda, en Túnez, y el Partido de la Libertad y la Justicia, en Egipto– había tres otros actores políticos: las fuerzas laicistas más o menos a la izquierda, las fuerzas salafistas de extrema derecha que buscaban legislar una mucho más astringente versión de la sharia que la de los partidos de la Hermandad Musulmana y los todavía fuertes simpatizantes cuasi-subterráneos de los viejos regímenes.

Tanto los partidos de la Hermandad Musulmana como las fuerzas laicistas están, de hecho, bastante divididos al interior, especialmente en cuanto a las estrategias que buscan emprender. Los partidos de la Hermandad Musulmana se enfrentan con los mismos dilemas políticos que en años recientes han sido los de los partidos de centro-derecha en Europa. Los países tienen severos problemas económicos continuos, lo que da origen a partidos de extrema derecha o los fortalece, lo cual amenaza la capacidad de que el partido centro-derecha de "corriente dominante" gane las futuras elecciones. En estas situaciones ha habido quienes, por todas partes, pretenden recuperar votantes de la extrema derecha moviéndose en su dirección y "endureciendo su línea" con respecto a la izquierda o a las fuerzas laicistas. Y ha habido los llamados moderados que piensan que el partido debe moverse hacia el centro y recuperar votos ahí.

La izquierda o fuerzas laicistas contienen, a su vez, una amplia gama de grupos: grupos en verdad de izquierda (pero múltiples) y los demócratas de clase media que alientan lazos económicos más estrechos con las fuertes fuerzas de mercado de Europa y Estados Unidos. En cuestiones económicas, estos grupos de clase media están, de hecho, bastante cercanos a lo que proponen las fuerzas islamitas moderadas.

Entre tanto, las fuerzas que siguen siendo leales a los antiguos regímenes venales mantienen el control de una institución que es clave: la policía. Es la policía la que dispara en la manifestaciones de las fuerzas laicistas. Cuando estas fuerzas protestan por el asesinato de Chokri Belaid, líder laicista clave, el primer ministro de Túnez, Hamadi Jebali, islamita que se dice moderado, protesta diciendo que está apabullado por el asesinato. A esto, los grupos laicistas replican que los partidos islamitas, en especial los conocidos como de línea dura, son responsables, en cualquier caso indirectamente, de haber creado el clima dentro del cual pudo ocurrir un asesinato así.

Es más, Túnez y Egipto no son países aislados. Sus vecinos en el mundo árabe y más allá también están sumidos en disturbios. La intrusión geopolítica de las fuerzas exteriores es muy grande. Ambos países son relativamente pobres y necesitan de asistencia financiera exterior para lidiar con el creciente y duradero desempleo, que se hizo más severo por la pérdida de los ingresos procedentes del turismo –que para ambos países era una fuente central de entradas.

Así que, ¿a dónde va todo esto? Hay únicamente dos posibles direcciones. Una es el fin de la revolución, al menos por ahora. Los dos países pueden avizorar gobiernos muy incrustados por la derecha, con respaldo de los militares (y tal vez controlados por ellos), con constituciones socialmente conservadoras y políticas exteriores cautelosas. La otra dirección es el inicio de la revolución, en la cual el espíritu inicial de 1968 recupere fuerza, para que tanto Túnez como Egipto se vuelvan, una vez más, faros de transformación social, ellos mismos, para el mundo árabe, para todo el mundo.

Por el momento parecería que las fuerzas que empujan hacia el fin de la revolución tienen la mano. Pero en este caótico mundo es demasiado pronto para bajar la cortina para una fuerza revolucionaria renovada en ambos países.

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstei La Jornada 23 de febrero de 2013





Comentario:


El problema que yo veo ahora es que dentro de las revoluciones árabes hay fuerzas externas que están inyectando fuertes cantidades de dinero para que la revolución se acabe, esto en algunos escenarios.

En Túnez y Egipto, por ejemplo, son Arabia Saudí y Qatar (de dónde es Al Yazira) quienes están interesados en que los hermanos musulmanes estén en el poder. De dónde venían los recursos para dar asistencia social mientras gobernaba Mubarak o Ben Ali? De Arabia Saudí. Esta asistencia social era y fue en las últimas elecciones en ambos países, una especie de populismo...un acarreo de tanta gente de provincia que gozó de esos beneficios y que ahora se vio obligada a pagar con su voto dichos favores...esto le dio a los H. Musulmanes la victoria electoral. Un dato curioso en Egipto, y de acuerdo con lo que dice Wallertein, es que las fuerzas de izquierda, de los jóvenes que hicieron posible la revolución del 25 de enero, fueron mayoría en las elecciones pero estaban divididos en 2 candidatos que al final no sumaron sus fuerzas para sacar un presidente más acorde a la inspiración de la revolución. Faltaba organización política entre los jóvenes...organización que ahora los hermanos musulmanes atacan. En el caso de Túnez, el asesinato de Belaid fue un golpe mortal.

En otros escenarios, como Siria, son Rusia e Irán quienes buscan que la revolución terminé pero con un conflicto eterno y latente donde se apoya a Al Assad contra estas fuerzas de Arabia Saudí, Qatar, y también Estados Unidos..esto se hace usando un discurso donde Irán y Siria llaman terroristas a las fuerzas saudíes y del Ejército de Liberación Sirio. A su vez, Arabia Saudí llama a al Assad represor, dictador y anti democrático (mordiéndose la lengua claro está), lo que hace que la gente, los jóvenes en Siria sobre todo, estén atrapados entre lo que llamo "la intervención externa y la tiranía interna".

Con todas estas fuerzas, si los jóvenes siguen en las calles, desafortunadamente correrá mucha sangre por la represión financiada por todas estas fuerzas.......pero es que los jóvenes están dispuestos a correr dicho riesgo tal como nos lo han enseñado los palestinos, sirios, iraquíes, yameníes, etc...porque, sin meter la ideología islámica ni mucho menos, están convencidos que luchar por el futuro desde casa es tiempo pérdido....la revolución es, ante todo, una revolución de conciencia..esa ya está hecha...todo mundo ahora habla de política, de indignación, los padres de familia apoyan a sus jóvenes para salir a gritar consignas..pero sin duda esto será un proceso que duré cerca de una década para ver éxitos o fracasos.

Populismo, dinero de fuentes extra gubernamentales, indignación, partidos políticos, imposición, represión, medios oficiales, les suena familiar?



miércoles, 30 de enero de 2013

Una lectura sobre los ataques israelíes en Siria

Irán y Siria han firmado diversos acuerdos, tal vez uno de los más importantes por las dimensiones geopolíticas actuales, aquel de mutuo entendimiento y cooperación en cuestiones de defensa en 2006. 

El ataque de Israel el día de ayer contra un Centro de Investigación cerca de Damasco, ha puesto de manifiesto el poder de disuasión que Israel quiere volver a imponer en su zona de influencia ante una década de catástrofes militares que comenzaron desde su derrota contra Hezbollah en el mismo año 2006. 

Pero hay varias lecturas que debemos hacer ante este ataque deliberado. En primer lugar, la impunidad del ejército israelí por la violación de los espacios aéreos en Líbano, Palestina y Siria. En segundo lugar, que el ataque no deba ser confundido con un apoyo rotundo a las políticas islamistas comandadas por Arabia Saudí u Occidente y, ni mucho menos, como un apoyo a la lucha del pueblo sirio que esta en la búsqueda de sus derechos ciudadanos. En tercer lugar, y en términos estratégicos, una lectura que nos dice que el bombardeo intenta provocar una respuesta no del ejército sirio (actualmente ocupado en la represión de población civil y de comandos armados por Arabia Saudí y Qatar) sino por parte de las fuerzas armadas iraníes, esto ante el eminente inicio de nuevas pláticas con el G5+1 en febrero próximo.

Ante el lanzamiento de un mono al espacio por parte de Irán, la República Islámica ha dejado por sentado el poderío balístico con el que cuenta y, de confirmarse por exitosa dicha misión, se probaría el aumento del nivel tecnológico al que ha llegado el gobierno deTeherán. Poner un misil en órbita y controlar su regreso a tierra habla de la capacidad iraní de poner un misil en cualquier parte de su zona de influencia sin problemas ante amenazas a su seguridad nacional. Entonces, el ataque israelí a Siria, pude leerse también como una respuesta disuasiva ante el ejercicio iraní, en un intento de balance de poder de un régimen hacia otro.



Y es que Israel sabe que Siria experimenta un descrédito entre la comunidad internacional y que es muy poco probable que sus fuerzas armadas enfrenten una respuesta de carácter militar desde Damasco. El desprestigio de Assad por sus violaciones a los derechos humanos, es una cuestión que Israel intenta aprovechar para que nadie juzgue este tipo de ataques que siempre justificará con "razones de seguridad", por lo que el mensaje de sus bombardeos va directamente dirigido a provocar una respuesta, retórica o militar, por parte de Irán, esto, ante las negociaciones con Occidente que están en puerta. Sin embargo, es muy probable que una respuesta iraní no suceda, no por lo menos en estos momentos. 

Una condena hacia Israel por parte de Irán sería un preámbulo negativo para llegar a la mesa de negociaciones con el G5+1 en febrero, por lo que las declaraciones que Irán pueda hacer de este hecho tendrán que ser muy generales sin comprometer este hecho en un ambiente hostil al momento de la negociación. Por otra parte, una respuesta militar es muy poco viable y nada pragmática a pesar de haber firmado un acuerdo de cooperación en defensa con los sirios.

Tal parece que "assadistas", "islamistas", "rebeldes", y ahora "israelíes", no dejan de destruir la economía y el tejido social sirios, fenómeno que ha transformado a esta país en un escenario de guerra civil in situ que tardará mucho en resolverse mientras las potencias sigan dirigiendo intervenciones impunes y sean ellas, a la vez, quienes sigan alimentando la tiranía interna contra la cual se había levantado la sociedad siria.

lunes, 22 de octubre de 2012

La nueva misión de los Moyahedin-e Jalq en Siria



 Mucha gente se ha preguntado qué será de los Moyahedin-e Jalq-e Iran tras haber sido removidos de la lista oficial de organizaciones terroristas de los Estados Unidos. Mientras algunos analistas dicen que la organización gastará su tiempo en buscar el reconocimiento internacional como la única oposición real al actual gobierno en Irán, otros apuestan por analizar su siguiente golpe militar en el terreno tras haber participado en el asesinato de científicos nucleares en Teherán el año pasado.

Así, parece que mientras su discurso pacifista fluye en las calles de Washington, la siguiente misión de los Moyahedin ha llegado y se encuentra en Siria.  El 3 de Octubre de este año, el Ejército de Liberación Siria recibió una solicitud oficial por parte de los Moyahedin-e Jalq-e Iran para unirse a las filas de su ejército, anuncio que fue documentado por la cadena de noticias web islamstory.com y el periódico libanés As safir el cual fue uno de los pocos medios que le dio cobertura al asunto. Una semana después, el vocero oficial del Ejército de Liberación Siria, Basam al-Dad, aprovechando el anuncio de la conformación de dos batallones en las ciudades sirias de Iblid y Deir al-Zour, dio a conocer que efectivamente su ejército estaba en proceso de establecer una base militar para los Moyahedin en las fronteras de Siria y la provincia de Akkar al norte de Líbano, para contrarrestar los embates que los Guardianes de la Revolución y el Hezbollah han causado a sus filas en esa parte del territorio sirio.

Los Moyahedin desde hace varios meses ya habían utilizado gran parte de su propaganda en Internet y otros medios de comunicación para señalar la supuesta injerencia que los Guardianes de la Revolución y Hezbollah habían tenido en el escenario sirio para apoyar el despliegue de las fuerzas leales a Bashar al Assad, esto aunado con la autoridad moral que les daba el hecho de haber sido removidos de la lista de organizaciones terroristas de Washington hace casi un mes.

El despliegue de los Moyahedin en Siria es un hecho estratégico muy delicado en términos militares asimétricos ya que esto les da la oportunidad de reconocer el terreno fronterizo libanés desde donde podrían, a mediano plazo, inicia labores de contención asimétrica y espionaje contra Hezbollah en una hipotética escalada de tensiones entre Israel- Estados Unidos e Irán. Si bien la guerra entre Irán y el eje Wahington- Tel Aviv está lejos de concretarse, esta medida se implementa como una herramienta de disuasión a los líderes sirios e iraníes para equilibrar el balance de fuerzas asimétricas en Siria que estaba inclinándose al lado de las fuerzas sirias pese a las deserciones de varios miembros importantes del gabinete de seguridad nacional.


A la vez, este movimiento también es una llamada de atención a Irán para complicar el uso de sus células dormidas no solo en Siria sino también en Líbano donde Hezbollah se ha visto como la fuerza militar más fuerte que ha tendido lazos de poder tanto con Bashar al Assad como con Ali Jameneí yendo en contra de la llamada Primavera árabe que ha derrocado a 4 dictadores desde que dieron inicio las primeras manifestaciones pacíficas en Túnez.

En lo que respecta a la organización de los Moyahedin, esto parece ser su primera gran prueba tras ser removidos de la lista de organizaciones terroristas siendo su principal misión ayudar a transportar armas de la frontera libanesa a sus nuevos aliados sirios quienes por el momento estarán agradecidos de cubrir aquel flanco estratégico para concentrarse en una lucha intensa que ha incluido a los separatistas kurdos que han recibido grandes promesas del régimen de al Assad.

Y si esta noticia supone ser una maniobra de Teherán para justificar su presencia en Siria por medio de sus células revolucionarias, el hecho de intervenir de esta manera por parte de Teherán es a todas luces reprochable. No obstante, basta decir que la aproximación estratégica de los Pasdaran en suelo sirio aún no levanta un serio consenso entre la misma elite militar iraní como lo muestran la serie de señales mixtas que han enviado diferentes oficiales a través de personajes como Moḥammad ‘Alī ‘Aziz Ya‘farī o el General Qaseem Suleȳmanī quienes se muestran a favor de una intervención militar en Siria para defender lo que ellos consideran “el interés nacional iraní” mientras, por otro lado, personajes como Ramin Mehmanparast o Ahmed Vahidi niegan cualquier tipo de presencia militar en aquel país árabe alegando, incluso, una labor de mediación en dicho conflicto.

Independientemente de esto, la labor de los Pasdaran y de los Moyahedin no ayuda en nada a la revolución siria y solo admite la posibilidad de reproducir el modelo de caos y violencia que también proyectan los países occidentales y los países árabes del Golfo de este escenario. En todo caso, si el hecho de que los Moyahedin llegasen a Siria resulta ser una verdad absoluta, esto sin duda encrudecerá las tensiones militares en el terreno y coadyuvará a que la actual situación siria perdure por más tiempo del que imaginamos.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Un aspecto de la economía en la crisis social siria

La serie de actores regionales y extra regionales que hay en la revolución Siria no solo se relaciona con la cuestión de las armas y el apoyo económico para el régimen y/o para el Free Syrian Army, sino que llega hasta lo más íntimo de las familias sirias, es decir, las cuestiones de consumo básico. El ejemplo de Irán y las economías Occidentales ilustra dicho argumento:

La economía interna iraní ciertamente ha experimentado algunos efectos de las últimas sanciones occidentales, sobre todo en cuestiones petroleras y financieras. Sin embargo, el vacío económico que han generado las protestas árabes en el último año, ha sido un punto que Irán ha aprovechado para exportar materias primas y alimentos que son necesarios para regímenes que están a punto de caer en guerra civil tal como Siria e Iraq, países con los que Irán comparte frontera y facilidades para abastecer, legal e ilegalmente, a los millones de ciudadanos que viven en una situación económica precaria dada la situación de su país.

Así, mientras Irán vende armas y entrena guerrillas a favor del régimen en Siria y a favor de algunos movimientos de base islámica en Iraq, a los ciudadanos de esos mismos países envía grandes contenedores de tabaco, gasolina, cereales y materias primas, necesarias para sobrevivir en época de represión. A pesar de no estar en guerra formal, Irán hace uso de sus células informales para hacer negocios a través de las empresas que gestiona el gobierno, es decir, las boniad, tema del cual en Irán se conoce muy poco y se ha llegado a considerar un tabú por la falta de transparencia y cuentas en su administración y auditoría.

La manera en la que los manifestantes crean sus propias redes económicas en plena crisis y represión del régimen es algo muy interesante de analizar, pues "la calle" tiene que echar mano de todos los elementos que tenga a su alcance para llevar alimento, ropa, calzado, vivienda, y todas las necesidades que requieren cubrir para seguir la protesta. En este sentido, la ayuda internacional es importante así como lo es el trato con redes informales que suelen generar grandes negocios en medio de la crisis. En este tenor, traficantes de droga, de alimentos, de medicinas, de combustibles, armas, lentes, ropa, entre otras cosas, buscan los mercados de la crisis social, donde ante la escasez de las fuentes cotidianas, los productos suelen llegar a tomar precios muy elevados, sobre todo, cuando se sabe que hay dinero destinado a ese mercado para comprar bienes de consumo básico provenientes de donaciones, fundaciones y otro tipo de ayuda económica . 

Este tipo de economía informal o economía de la guerra civil, contrasta con los métodos "legales" llevados a cabo por otras fundaciones con sede en Estados Unidos o Europa, que tratan de comprar bienes de esos países para enviarlos a Siria. Tal es el caso de instituciones como Syrian Aid Apeal, Syrian Sunrise fundation, Free Syria Fundation que intentan adquirir dinero para ayudar a viudas, huérfanos, y personas afectadas por la represión del régimen, pero que compran sus productos en Estados Unidos o Europa, ayudando con esto a acelerar la economía de los países desde donde operan.

Así, la satisfacción de necesidades de consumo básico y de otro tipo también se ha tornado como un escenario de lucha entre las potencias infiltradas en Siria, no solo con armas desde China o Rusia para el régimen o desde Arabia Saudí para el Free Syrian Army, sino también de comida para acelerar las economías de Europa que están en plena crisis financiera o la iraní que está siendo lastimada por las sanciones de Occidente en algunos puntos de su economía interna.

Si bien los productos de uno y otro lado comienzan a llegar, la producción interna en Siria se ha paralizado. Después de ser un país agrícola con base en una producción de trigo y cebada, los campos, de por si ya sobre explotados en los últimos años, se han abandonado por la represión haciendo de la crisis social una de carácter alimentario y financiero, pues la depreciación de la libra siria ha llegado a un 70% en relación al dólar y eso ha provocado el surgimiento de algunos especuladores que intentan comprar dinero ahora a bajo precio para ganarle hasta 7 u 8 veces más cuando al Assad logre controlar la crisis¡¡¡¡ 

Dado que Siria también cuenta con sanciones internacionales, es de saber que estas tienen excepciones para mandar transferencias a aquel país en en caso de siniestros como la masacre del régimen contra su población, sismos u e otro tipo. Así, el terreno económico también divide a los contendientes de esta eterna y penosa lucha que hace abogar a algunos por los negocios informales y la especulación a favor de Assad, y los otros que aspiran a ganar posición de las excepciones de las sanciones y el papel de las fundaciones con sede en Occidente a favor de la caída del régimen.




sábado, 19 de mayo de 2012

La manifestación en Alepo

En las últimas horas, manifestantes de la ciudad de Alepo han decidido unirse a las protestas pacíficas en contra de Bashar al-Assad en un evento que debilita enormemente al aparato de seguridad de la élite gobernante. Con aproximadamente 2 millones de habitantes, Alepo es de las ciudades más habitadas de Siria cuya población concentra un 12% de cristianos (algunos refugiados de Iraq) y kurdos que hasta hace unos meses no habían querido participar en las mobilizaciones contra el régimen dado el temor de que un cambio en el poder pudiera lastimar sus intereses en caso de que un gobierno de base islámica tomara el lugar de al-Assad. Sin embargo, el levantamiento de ayer en Alepo, aunado con la valiente participación de la sociedad civil en Damasco, pone en serios aprietos a la élite gobernante y sus aliados regionales (Rusia, China e Irán) debido a que el nivel de represión de las fuerzas de seguridad y el ejército se puede tornar insostenible dada la importancia política y económica de ambas ciudades. En primer lugar, se trata de protestas urbanas bien organizadas y coordinadas por jóvenes de clase media que abogan por el uso de la resistencia pacífica como principal herramienta de mobilización y activismo, a diferencia de otras estrategias usadas por grupos extremistas y/o paramilitares que buscan destrozar el tejido social sirio mediante el uso de la fuerza armada y/o ataques terroristas que siembren el temor de salir a la calle y la desconfianza entre unos sirios con otros.

En segundo lugar, las manifestaciones de Alepo se insertan en el marco del nuevo empuje de la sociedad civil siria que ha mostrado una vez más que la resistencia pacífica es la herramienta más exitosa de esta revolución. En tanto el régimen sigue reprimiendo, la indignación de la gente siria ha traspasado las fronteras de las zonas rurales y urbanas para sembrar un sentimiento de solidaridad con los miles de ciudadanos que han perdido sus vidas generando así un número mayor de mobilizaciones en todo el país, incluso en zonas urbanas como Alepo que, por sus condiciones sociales, se pensaba que no entraría más en escena  después de la brutal represión que en marzo de 2011 sufrieron centenares de sus estudiantes tras haber comenzado las primeras manifestaciones en la ciudad.

Pero los atentados terroristas en marzo de este año han provocado la reacción de los alepinos quienes en horas siguientes a aquellos sucesos comenzaron a reconstruir las zonas afectadas (como las plantas de generación de electricidad) en el distrito de Suleymaniya y a tomar el efecto contrario al deseado por el régimen, es decir, lejos de la disuasión social de manifestarse, optar por salir a las calles y reclamar el alto a la violencia de las fuerzas de seguridad y ejército sirios y el fin del régimen de al-Assad.

Finalmente cabe señalar que las recientes manifestaciones en Siria no solo son un mensaje para el régimen de al- Assad sino también para los regímenes árabes del Golfo que siguen deseando armar a parte de la oposición siria. La sociedad civil está demostrando que su fuerza es mucho mayor a cualquier intromisión armada de las potencias extra regionales  y que la violencia del régimen no se combate con más violencia y sectarismo sino con organización, acción colectiva y resistencia pragmática.



miércoles, 2 de mayo de 2012

La contra revolución en Siria y la influencia en Líbano

El cambio de gobierno en Egipto, si bien dista de los objetivos que inspiraron originalmente a la revolución de Tahrir, ha traído consecuencias geopolíticas negativas directas para el Estado de Israel. Entre estos consecuencias destacan el fin del abastecimiento de gas egipcio para Tel Aviv así como el re establecimiento de las relaciones diplomáticas de Egipto con Irán después de varias décadas de paralización. Sin embargo, cabe advertir que  estos cambios no son a favor del pueblo egipcio y tampoco a favor de una política exterior autónoma como se había manejado en los medios de comunicación locales desde el año pasado, y más bien estos eventos han servido como cartas de negociación y disuasión de las élites militares egipcias para jugar contra todo aquel actor nacional y regional que intervenga en su proceso de reacomodo político donde los Generales discuten sus cuotas de poder, legal y políticamente, con aquellos miembros de la hermandad musulmana que se amparan en su mayoría parlamentaria y base social para acumular poder en plena carrera presidencial para junio próximo, carrera que, debe decirse, ha marginado la participación política de los jóvenes que iniciaron las protestas desde enero de 2010. 

Ciertamente en Egipto el ejército ha operado como un actor político que en algún momento, a nivel retórico, se alió con los jóvenes revolucionarios. Esto no quiere decir que no haya habido represión militar en las calles pues, por el contrario, una vez que el SCAF tomó las riendas de la transición, toda la retórica del ejército cambió de un lenguaje de amistad y solidaridad con los jóvenes hacia uno de represión tajante donde, mientras había tormentosas muestras de violencia armada en las calles, los líderes de la élite militar declaraban "órdenamos no usar balas verdaderas, ni tampoco usar cartuchos", como justificación de sus acciones contra las manifestaciones a lo largo de 2011. Sin duda, Egipto había militarizado su transición a la democracia, con resultados poco fiables a las inspiraciones políticas y sociales de sus jóvenes y con condiciones que fueron aprovechadas por los Generales y grandes sectores de partidos islamistas.

En Libia la militarización corrió a cargo de las fuerzas extranjeras. Francia principalmente. Un oasis de esperanza, Bengazi, que ahora se ha vuelto tan complejo que cientos de milicias aún no terminan de dejar las armas que les fueron otorgadas por la OTAN y por Francia en aras de salvaguardar su democracia, su libertad, su seguridad y su desarrollo como nación. Paradójicamente, se debe decir que Qadaffi fue desarmado el día que dejó de ser parte del denominado Eje del Mal cuando un escudo anti misiles fue retirado por el propio Qadaffi como muestra de cooperación y buena voluntad con los Estados Unidos y Europa en medio de un nuevo ambiente internacional para los libios. Ese fue su mayor error estratégico. La Zona de Exclusión Aérea en Libia se había instalado y no había sido obra de la OTAN, mucho menos de la ONU como se había querido exponer, fue más bien un error del ex mandatario, del ex dictador. Hoy, sin un gobierno sólido, Libia se debate entre liderazgos tribales y mecenas de Occidente que intentan estabilizar el país para reiniciar la producción petrolera, eje del cambio de régimen en Libia a favor de los intereses Occidentales y en detrimento de los de China y Rusia, principales defensores de su área de influencia en Siria e Irán, lugares en los que no están dispuestos a cometer el mismo error que en el Norte de África.

En el caso Sirio, no menos complejo y sensible, aunque la oposición está dividida en varios grupos, la voluntad de Estados como Arabia Saudí y Qatar está perfilada a seguir el modelo de "armar a los rebeldes" (término usado en Libia etiquetado por los medios Occidentales). La reciente captura de un barco  procedente de Libia, registrado en Sierra Leona y con un cargamento de armas con destino a Siria,  es una noticia que levanta las sospechas sobre el inicio del rearme del Ejército de Liberación Sirio por parte de los Estados del  Golfo, a pesar de la posición cautelosa de Estados Unidos al respecto unas semanas atrás.


Sin embargo, el hecho de que el barco haya sido enviado vía Líbano y no a través de otra zona (como las aguas turcas por ejemplo) implica voltear a ver las declaraciones hechas por Hezbollah en dicho escenario, actor que no dudó en elogiar el papel del ejército libanés en el decomiso del armamento. El destino del barco habría de ser el puerto de Tripolí, el puerto libanés más cercano a la base naval de Tartus en Siria, una zona que en estos momentos está ampliamente vigilada por personal ruso y algunos militares del Ejército regular sirio tal como lo está el sur del país y la frontera con Israel. El hecho de que el ejército libanés encabezara el decomiso implica un telón de fondo por parte de terceros estados para evaluar la conducta del ejército libanés con respecto al envío y verificar si este llegaría a su destino o no, esto en el marco de las declaraciones de Joseph Lieberman, senador estadounidense que se encuentra en Líbano para negociar el "supuesto paso de vehículos de Naciones Unidas para apoyar a los refugiados sirios" y quien el día de ayer, ante reporteros internacionales, declaraba que "Líbano debería hacer un esfuerzo para apoyar a la oposición Siria y develar su disociación de lo acontecido en el conflicto sirio hasta el momento". El resultado, sin embargo, fue claro, Líbano en general y Hezbollah en particular, no están interesados en involucrarse directamente en éste ni en ningún otro conflicto de la denominada "Primavera árabe", esto simplemente porque no está en sus agendas políticas lidiar con  cuestiones como la democracia, los derechos civiles o la repulsión a vivir en ghetos. Las armas, entonces, se decomisaron, el gesto político de Líbano es, al igual que muchos Estados como Jordania, el propio Israel e Irán, no al polvorín Sirio.

Y es que armar a grupos en Siria conlleva un mayor derramamiento de sangre por parte del régimen y un alto grado de que el conflicto supere fronteras no solo en Líbano sino también en Israel, régimen que por cierto ha mandado a fortalecer su frontera norte con Líbano ante una probable escalada de las tensiones sociales ya que desde agosto del año pasado se han produciendo manifestaciones en Líbano a favor de las demandas del pueblo Sirio y el fin del régimen de Al Assad, protestas pacíficas donde se ha contado con el apoyo reconocidas figuras libanesas como el novelista Elias Khouri y el cantante Marcel Khalife, entre miles de estudiantes defensores de la causa siria.

Pero mientras un gran sector del pueblo libanés demuestra su empatía con el pueblo sirio, el gobierno se encuentra disociado de su población. Mientras el gobierno de Suleiman, durante su periodo como miembro no permanente del CS de la ONU, ha demostrado una supuesta neutralidad que aboga por la no intromisión en los asuntos internos sirios paradójicamente, la clara posición de Hezbollah no ha dado marcha atrás al declarar en más de una ocasión su respaldo al régimen Sirio. La última vez que Hezbollah declaró esto fue el pasado 4 de abril mediante una entrevista online entre Hassan Nasrallah y Julian Assange donde se dejó claro una vez más que "Hezbollah respaldaba el diálogo en Siria porque las potencias lo único que perseguían era la guerra civil".

Lo cierto es que la tensión en Líbano crece día a día donde una nueva ola de atentados en contra de los críticos de Hezbollah ha rondado las calles de Beirut tal como ha sido el ejemplo del viejo lobo Samir Geagea, figura nodal de la alianza del 14 de marzo quien sufrió un nuevo atentado el pasado 25 de abril, haciendo recordar el ambiente de 2005 donde muchos periodistas, políticos y activistas en contra de la alianza Siria-Hezbollah corrieron el mismo riesgo de Geagea, algunos con suerte y otros con un destino fatal como lo fue el caso del ex Primer Ministro Rafiq Hariri. Pero si Hezbollah no está interesado en un conflicto interno en Líbano, entonces bien se puede pensar en los servicios secretos sirios quienes en este momento serían los únicos interesados en abrir un escenario violento en Líbano para mandar un claro mensaje de disuasión a los vecinos inmediatos en el que se exprese "si se va Al Assad se va la región entera y el balance de poder visto todos estos años", lo que incluye Israel, Líbano e incluso la estabilidad de Jordania como enclave de posibles refugiados y mercenarios en la zona.

La intervención armada en Siria es un arma de doble filo, pues si bien podría minar el régimen de Al Assad con un derramamiento mayor de sangre hasta el ahora visto, por otro lado, el esparcimiento de pequeños comandos militares que no logren someterse a las fuerzas apoyadas por Occidente y Arabia Saudí recibirían ayuda de terceros estados como Irán que a su vez harían de la zona algo muy parecido en Iraq, donde las cuotas de poder han aumentado con base en 1) el poder militar hacia algunas milicias que luchan contra las fuerzas gubernamentales y 2) la ayuda económica y social que se crea en medio del caos y la violencia al que ha sido sometido el tejido social.

Sin duda alguna, el espectro que rodea los acontecimientos actuales en Siria (y también en Libia) es el espectro iraquí que, con una invasión en 2003, aún no puede recuperar ni el más mínimo grado de seguridad y desarrollo social con dicho modelo que, por el contrario,  ha despedazado el tejido social por la desconfianza que unas personas ha generado con otras a partir de la presencia de tropas extranjeras, aliados, enemigos y mercenarios en el conflicto.

Así, Al Assad juega la carta de la "iraquización" de la zona si no se mantiene en el poder, una carta que parecen aceptar los estados árabes del Golfo quienes no maniobran a favor del pueblo sirio, como tampoco lo hace Irán o los Estados Unidos, y que por el contrario, parecen empeñados en aceptar un escenario de violencia el cual no esté controlado por al Assad sino por otras fuerzas que no harán otra cosa más que seguir dañando las aspiraciones del pueblo sirio que ha sido la única presa brutal de las actividades contra revolucionarias no solo del régimen sino también de sus aliados y enemigos.

domingo, 22 de abril de 2012

De Viena, Bagdad y Damasco: Irán y el G5+1 entre negociaciones y rumores en torno a la cuestión nuclear

Mantener solo 1000 centrifugadoras (de cerca de 9000 que clama tener la República Islámica), el cierre de la planta de Fordow en Qom, el control iraní de las Brigadas de Badr en Iraq y la aceptación del cambio gradual de régimen en Siria son las concesiones iraníes que varios sitios web iraníes simpatizantes de Ahmadineyad publican como un "acuerdo secreto" entre Irán y las Grandes Potencias, un acuerdo negociado y concretado en Viena previamente a los encuentros agendados en Estambul y Bagdad en este año. A cambio, Irán recibiría la promesa sólida de no ser atacado militarmente por Estados Unidos y el levantamiento gradual de las sanciones económicas. 
La fuente de estos sitios se basa en un artículo titulado "el león y el lobo" (donde supuestamente Ahmadineyad es el León y su oposición el viejo y derrotado Lobo) escrito por Abdol Reza Soltani en el cual señala que dos ex negociadores nucleares (Hossein Mosavian y Hassan Rouhani) habrían viajado a Viena para entrevistarse con personal de la AIEA y así construir el ambiente de entendimiento mutuo al que llegarían en las negociaciones de Estabul Irán y el G5+1. En estos viajes se haría una escala en Arabia Saudí para hacer la coordinación pertinente con los Árabes y los Estados Unidos sin precisar posibles entrevistas con los Ministros de Inteligencia o del Interior de la monarquía. Esto de ser verdad, corroboraría la idea del respaldo que gente cercana a Jatami y a Rafsanyani están dando al gobierno de Jamenei en su camino a concretar acuerdos limitados con Occidente.

Esta información constituye la segunda etapa en las que el artículo divide la lucha interna entre Jamenei y Ahmadineyad. La primera responde a la supuesta lucha entre ambos contendientes por el problema suscitado en la destitución y posterior re incorporación del Ministro de Inteligencia Heidar Moslehi en 2011, y esta segunda a una lucha en la que Ahmadinejad y sus simpatizantes critican al actual vocero del Parlamento, Ali Larijani, y otros de sus adversarios políticos como Mohsen Rezai. 



El asunto es que estos rumores, de ser verdad, podrían corroborar el simbolismo y la seriedad de aceptar a Bagdad como la sede de un acuerdo formal en la denominada "cuestión nuclear" debido al tan esperado reconocimiento por parte de Estados Unidos de la influencia que Irán juega en ese país y de la necesidad de trabajar juntos (en la medida de lo posible) en aquel lugar donde, desde el principio, si bien Irán no apoyó la invasión militar a Sadam Husein tampoco se opuso tácitamente a ello.

Lo anterior puede llevar a pensar que ni a Irán ni a las potencias les interesa, por ahora, un escenario bélico, si bien la iniciativa está sobre la mesa y actualizándose día a día. Pero, por otro lado, y de acuerdo con dichos rumores políticos, si es verdad que Irán ha aceptado el cambio de régimen en Siria, entonces el objeto a analizar no son solo las negociaciones secretas entre Irán y el G5+1 sino las negociaciones ultra secretas e inaccesibles para muchos más entre los países del propio G5+1, donde las partes rusa y china tendrían que haber tenido una buena respuesta sobre el cambio de régimen en Siria en relación al "cambio hacia dónde" "para quien" y "conducido por quienes" tras la falta de consenso político no solo dentro de la oposición siria sino del propio Consejo Nacional de Transición Siria.

Si bien Irán puede comprometerse a desconectar sus centrifugadoras, a controlar a sus mercenarios en Iraq y a cerrar una planta de enriquecimiento en Qom para no ser atacado militarmente y levantar las sanciones económicas, la pregunta es qué recibirían Rusia y China a cambio de apoyar un cambio de régimen en Siria después de haber vetado la resolución de la ONU en meses pasados al respecto, al darse cuenta de las millonarias inversiones que perdieron en Libia ante una situación similar?

La complejidad de Siria por el momento, pasa más por los intereses rusos y chinos que por el de los propios iraníes.  Irán debe dar cuenta de que si bien puede tener garantías de no injerencia en asuntos internos, no puede ganar el reconocimiento excepcional de potencia en asuntos globales porque actualmente hay otros actores de mayor peso a nivel internacional. Sin embargo, si la aceptación de Irán de este paquete mencionado puede verse como una señal de debilidad diplomática, la reciente visita de Ahmadineyad a la isla de Abu Musa (la primera visita de un presidente iraní en 20 años) re envía un mensaje disuasivo directo a los países árabes del Golfo, quienes han estado en constante búsqueda de una intervención armada en Siria y también han sido vetados, por el momento, por Estados Unidos y, relativamente, Turquía, único lugar por donde podrían pasar fácilmente las armas para los grupos que se pudieran armar en Siria. A la vez, Estados Unidos debe reconocer que confiar en Irán puede ser productivo y muchas veces más pragmático que seguir la política de contención con Israel, un aliado que ha dado muchos problemas a la administración de Obama y que ha llevado a niveles cada vez más bajos la imagen de aceptación estadounidense en la zona, algo en lo que, sin saber por qué se lo preguntan constantemente, se interesan mucho los estadounidenses.

jueves, 16 de febrero de 2012

Líbano e Iraq en el marco de la primavera árabe

Los casos de Líbano e Iraq aparecen como focos de atención por muchos otros problemas que tienen poco que ver con la Primavera Árabe, por ahora. Ambas son sociedades desgastadas por las intervenciones militares de países externos y por los conflictos internos que de aquellas han devenido, con una fuerte intervención de Irán y Estados Unidos entre las élites políticas de sus gobiernos,  movimientos armados que se disuaden uno al otro y  un agregado confesional que se impregna en las relaciones políticas de las poblaciones de ambos países respectivamente. Aquí algunas reflexiones sobre Líbano e Iraq en el marco de la Primavera Árabe.

En el caso de Líbano, se trata de una sociedad que ha arrastrado una cruda y sangrienta guerra civil desde los años setenta y que terminó oficialmente hasta hace apenas unos veinte años con un saldo estimado en 400 000 víctimas, unas 350 000 desplazadas y cerca de 1 millón de emigrantes a lo largo del mundo. A esto se le debe sumar la ocupación israelí en los años ochenta, la contraofensiva de Hezbollah a principios de los años noventa, la operación "Uvas de Ira" y la masacre de Qana en 1996, la pugna entre el gobierno libanés y el Hezbollah por el financiamiento de Irán a dicha organización, la crisis política tras el asesinato de Rafiq Hariri en 2005 y la guerra de Hezbollah e Israel en 2006 que terminó con una humillante salida del ejército israelí y un fortalecimiento moral y político de la organización islamista hoy convertida en partido político. 

Todos estos factores han causado en la sociedad libanesa una fatiga psicológica que lo último que ha pensado es en hacer una nueva revuelta al estilo del resto de los países árabes vecinos. Los esfuerzos de la población en los últimos cinco años se han basado en buscar una buen gobierno después de poco más de quince años de guerra civil y tensiones políticas entre sus élites, a la par de seguir adelante con los programas de educación universitaria y la búsqueda de trabajo en el extranjero. 

Sin embargo, es verdad que la población joven de Líbano tiene demandas que hacer oír a su gobierno compuesto de múltiples alianzas que traspasan las fronteras de su sistema multi confesional, es decir, el rechazo a vivir en guetos. A nadie le gusta vivir en getos, ya el acuerdo de Reconciliación Nacional de Taif en 1989 con el que terminó oficialmente la guerra civil había comenzado a sentar las bases de la abolición del sectarismo como una prioridad nacional, sin embargo, ese acuerdo de hace dos décadas se ha convertido ahora en un juego de poder entre los movimientos 8 de marzo que se apoyan del potencial militar y político de Hezbollah, Siria e Irán, y el movimiento 14 de marzo que se ampara del apoyo de Estados Unidos y Occidente.

Pero aquí, el papel del delirante régimen de al Assad juega un papel más importante del que se piensa, pues si bien los movimientos populares en Líbano no han sido lo suficientemente expresivos, ( o sus objetivos han estado lejos de los del resto de los jóvenes de sus vecinos egipcios o sirios) las alianzas de las que viven sus élites pueden tener un reacomodo geopolítico sensible si el régimen de al-Assad cae.


El derrocamiento de al-Assad podría devenir en una fractura de la alianza entre Hezbollah e Irán pues el régimen sirio ha estado fungiendo por más de treinta años como el intermediario más eficiente para el armamento y de más ayuda logística y financiera que recibe la organización islamista. Un ejemplo de esto es la debilidad de algunos diputados pertenecientes al movimiento 8 de marzo tales como  Michael Aoun, cuya financiación depende directamente del régimen sirio el cual, de terminar derrocado en los próximos meses, provocaría la suspensión no solo del argumento político con el que trabaja éste y otros diputados sino también del de su propia financiación para sus campañas, publicidad y protección políticas.
Sin el apoyo de Siria, Hezbollah se verá forzado a sufrir una seria transformación en su logística y operación a menos que pueda optar por una articulación de intereses a favor de un nuevo gobierno sirio y apoyar, como no lo ha hecho hasta el momento, a los movimientos sociales revolucionarios y ponerse inmediatamente del lado de la calle árabe, una opción parecida al juego pragmático que ha optado por seguir Hamás con su alianza con la OLP, una alianza que por cierto necesita de una reforma inmediata de la ley básica de 2002 para que sea tomada por los ciudadanos palestinos con mayor seriedad y compromiso.

Finalmente cabe señalar que el movimiento del 14 de marzo también está pendiente del destino de Siria ya que el final del régimen de Al Assad también significa el final de su plataforma política y de su discurso de confrontación contra  Hezbollah y Assad.  Sin Assad, esta corriente política libanesa se queda sin el "vecino árabe intervencionista" a quien demandar y por quien pedir apoyo a Occidente, lo que resultaría en una política de confrontación directa contra Irán y de cierre de filas con el nuevo gobierno sirio. La cuestión en estos momentos sería dilucidar los movimientos que Hezbollah y sus enemigos políticos harán en Líbano en el escenario post Assad y si esto podría levantar el interés y la movilización de la población libanesa para obtener un sistema de unidad nacional impulsado desde 1989 y que se podría volver una realidad ante este reacomodo geopolítico entre las élites de la "Francia del mundo árabe".

Por su parte, Iraq también comparte una historia similar al pasar por un periodo de guerras con Irán en 1a década de los ochenta, una más en guerra del Golfo entre 1990 y 1991 y una invasión atroz en 2003 cuyo número de víctimas es estimado entre 108 000 y 1.5 millones de acuerdo a las fuentes que se recurran. Sin embargo, pese a dicho desgaste psicológico y material, la movilización de la población iraquí ha sido más activa que en Líbano por una justa razón, esto es, la ocupación estadounidense. Ciertamente entre los principales lemas  iraquíes durante este primer año de primavera árabe y hasta hace una semana, se tienen el "rechazo a la corrupción del gobierno" y "el final de la ocupación estadounidense". La primera de ellas responde a la desconfianza que prevalece entre los iraquíes desde el inicio de la invasión y el clientelismo generado a través de la mala distribución de la riqueza y el poder, mientras la segunda responde a la ocupación misma, la cual pese a la retirada de los efectivos militares de las 500 bases que se tenían para la invasión en 2011, prevalece con la presencia de miles de contratistas que buscarán el negocio de la reconstrucción y la seguridad privada para "ayudar a pacificar" el país en los próximos años. Para Septiembre de 2012 se espera un número aproximado de 15 000 contratistas de los cuales la mitad será de compañías estadounidenses.

Y es que ciertamente la reconstrucción tampoco es un trabajo que se pueda hacer con la presencia estadounidense, la cual, entre la gente común, recuerda la serie de atrocidades cometidas por algunos soldados, la violación de todos los derechos habidos y por haber de la población civil y el causante de un país vuelto en ruinas que pasó de ser del segundo productor de petróleo a nivel regional al segundo lugar en corrupción y uno de los países con la peores condiciones de vida a nivel mundial, mientras su capital Bagdad, la misma ciudad de ensueño de las mil y una noches, se ha vuelto ahora la cuarta ciudad más peligrosa del mundo.



Aunado a lo anterior, la intromisión de Irán en la política interna iraquí también ha tenido consecuencias muy graves para la pacificación del país. Al utilizar la estrategia de los años ochenta en Líbano, Irán ha construido, principalmente en el sur iraquí, una serie de escuelas, clínicas, tiendas, hoteles, entre otros, todos ellos con la fotografía de Jomeini y Jamenei en las paredes. La situación de Basra es un vivo ejemplo de ello, ahora mucha gente en ese lugar piensa que el modelo iraní es el modelo que debe seguir Iraq, lo que da pie a pensar que, ciertamente, la situación de Iraq hoy en día es muy parecida a la situación que vivió Líbano en los años ochenta, donde el agresor no es Israel sino Estados Unidos y donde se está viendo crecer a las milicias patrocinadas por Irán tales como Al-Dawa y el Consejo Supremo de la Revolución Islámica, las cuales, como lo hizo Hezbollah en Líbano hace treinta años, están produciendo nuevos enfrentamientos tanto con las nuevas fuerzas de seguridad del Estado iraquí, con las milicias sunníes que pertenecieron al ejército de Saddam Hussein y con otros grupos independientes que trabajan por cuenta propia o como mercenarios.


Este ambiente de confrontación de poderes extraterritoriales en Iraq ha hecho que la pacificación no llegue a corto o mediano plazos, hecho que sin duda beneficia a Irán para justificar su influencia política y económica en aquel país tratando de ganar el favor de la gente y al mismo tiempo (sin éxito aún) de restar legitimidad y simpatía al Gran Ayatollah Al Uzma, Ali Al Sistani, quien ostenta un poder social y popular en Iraq totalmente avasallador. Al Sistani, quien se opone públicamente al postulado del Velayat al Faqih por su rechazo de la intromisión de la religión en la Política, ha albergado en Nayaf, epicentro del shiísmo duodecimano, a cientos de religiosos disidentes de Qom en los últimos años que no están de acuerdo con la justificación religiosa del actual sistema de gobierno en Irán y que han aprendido nuevas aproximaciones al shiismo contestatario desde las enseñanzas de Sistani y sus allegados. Con un Iraq pacificado, la escuela religiosa de Al Sistani es la única que puede poner en tela de juicio a nivel doctrinal la legitimidad del sistema del Velayat al Faqih en Irán, cuestión que no conviene al  gobierno de Jamenei quien prefiere ciertamente un Iraq Shií de corte parecido al de la República Islámica, al grado de mandar a construir "escuelas velayistas" a Nayaf para contrarrestar esta amenaza. Esto es muy delicado pues algunos académicos como el Abel Karim Soroush ya han advertido sobre la posibilidad de que "Nayaf pueda liberar a Qom" con una aproximación quietista que sin duda lidera Al Sistani.

En conclusión, en ambos casos, Líbano e Iraq, vemos cómo Estados Unidos, Israel e Irán, tal como pasa en Sira, han estado condicionando la política interna de dichos países haciendo de la vida civil una pesadilla social y un laberinto cruel de doble rasero, pues mientras estas potencias se muestran ante los medios como ejes de pacificación y ayuda a los pueblos de esos países, por otro lado están muy interesados en mantener un equilibrio de poder con base en las armas, los ejércitos y las milicias, con quienes también sacan un provecho político y económico a corto plazo pues cada uno de ellos "pacifica" los lugares de comercio e importancia económica para su aliado respectivo. Si bien Líbano e Iraq albergan diferencias en tamaño, población y recursos, estos países adquieren una importancia parecida para las potencias extraterritoriales que no han dejado que la gente al interior explote sus demandas y verdaderas preocupaciones como lo han podido hacer, aguantando  la represión militar y la censura, los pueblos y movimientos sociales en Bahrein, Egipto, Siria y otros que, a pesar de lo experimentado este primer año en sus revueltas y protestas, han dejado en claro que se trata apenas del comienzo de un largo y tortuoso camino en busca de la democracia.


domingo, 5 de febrero de 2012

La hipocresía de las potencias con respecto a Siria


Ciertamente el veto de Rusia y China en el Consejo de Seguridad con respecto al caso sirio ha sido intepretado por Estados Unidos como una "licencia para matar" quien aseguró, con aires de "disgusto", que los rusos y los chinos llevaran sangre en sus manos después de dicha decisión. Pero ciertamente también podemos preguntarnos cuantos vetos ha ejercido Estados Unidos con respecto a la cuestión palestina otorgándole a Israel una licencia similar, ocasionando el "disgusto" de todo el mundo sin contar la cantidad de sangre que ha llevado en sus manos y conciencia.

La masacre de Homs, como las de Gaza, Cairo, Libia y otras muchas que lamentablemente han acontecido a manos de la intromisión de potencias extranjeras en la región, es una muestra más de la hipocresía de las élites que han cometido graves crímenes a los pueblos  en aras de mantener sus intereses geopolíticos intactos y sostenibles para sus relevos en el futuro.

La situación Siria se agrava en términos humanitarios pero la reacción de los pueblos alrededor del mundo pondrá en jaque al régimen tarde o temprano a pesar de la represión vista en el barrio de Jalidiya en Homs y otros barrios desde que comenzó la protesta del pueblo Sirio. Tales son las muestras del pueblo tunecino que ha demostrado su rechazo al embajador sirio del país y ha impulsado una expulsión del mismo a corto plazo.Lo mismo ha ocurrido en demostraciones en ciudades como Londres, Madrid y Cairo para presionar al régimen de Al Assad que ha venido lanzando ataques despiadados con artillería pesada contra sus propia gente.

Sin embargo el escenario que preocupa es el post Assadismo. Un escenario que dibuja diversas versiones del país debido a la intervención de éstas y otras potencias extranjeras que ahora mismo debaten estrategias para financiar movimientos que ignoran completamente las aspiraciones del pueblo y la juventud siria y al mismo tiempo les quitan la independencia política que todo movimiento revolucionario requiere para ser exitoso. La liga Árabe, Estados Unidos e Israel aspiran por una Siria post Assad a merced de movimientos políticos financiados por Arabia Saudí los cuales, de derrumbar al régimen actual, cobrarán factura política de la inversión islamista que se viene, tratando de crear un escenario muy parecido al Egipcio, donde algunos miembros de los hermanos musulmanes han sido más pragmáticos y especulativos al no participar en las protestas contra Mubarak ni tampoco contra el régimen militar.

El escenario post Assad dejará  lamentablemente un escenario de incertidumbre, como el caso libio, que solo la independencia política del pueblo podrá sortear con una fuerte organización y formación de un gobierno integral que recupere las fuerzas protagonistas de esta cruel y sangrienta revolución. Se deberá dejar fuera el interés de los satánes iraníes, rusos y estadounidenses lo cual será un reto del tamaño de la revolución. Egipto está luchando por ello, Túnez también, y aunque son escenarios y vías distintas, el objetivo es el mismo: tener la herramienta democrática para hacer valer los derechos del pueblo contra gobernantes despóticos.  A final de cuentas, todas las revoluciones nacen por la razón de una utopía, cuyo significado es lograr lo que han logrado hasta el momento los jóvenes de la Primavera Árabe con respecto a sus tiranos, su destierro y la posibilidad de construir escenarios nuevos y justos. Ahora, en esta segunda etapa, se debe desterrar a los otros tiranos (aquellos que apoyaban a los primeros) y completar el proceso que se ha iniciado hace poco más de un año, proceso que llevará cerca de una década.