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viernes, 15 de junio de 2012

Lengua y Geopolítica: las relaciones entre Estados Unidos, Israel e Irán en el contexto de la militarización de la primavera árabe


Este es un resumen de una ponencia defendida el 14 de junio de 2012 ante el XII Congreso Internacional de la Asociación Latinoamericana de Estudios de Asia y África celebrado en Puebla, México, titulada "Lengua y Geopolítica: las relaciones entre Estados Unidos, Israel e Irán en el contexto de la militarización de la primavera árabe"




La idea central a defender de esta ponencia es que las relaciones entre Estados Unidos e Irán en la llamada cuestión nuclear, pasan por una coyuntura donde la diplomacia parece haber tomado el protagonismo necesario para erigirse como el eje de solución de controversias, habiendo apaciguado, por el momento, a la retórica belicista promovida desde los círculos de presión y lobby israelíes en Washington, pese a que es precisamente la herramienta de la militarización, aquella que gobierna en la mayoría de los países de Oriente Medio en diversos y complejos escenarios derivados del fenómeno conocido como la primavera árabe.

             El punto es que los tres países ante citados, están haciendo uso de esas herramientas militares para mantener sus cuotas de poder dentro del escenario posterior de las revoluciones árabes donde Estados Unidos lo ejemplifica con su más reciente apoyo a la intervención militar en Libia, sus incursiones periódicas en Pakistán y Afganistán y su cómplice silencio en la cuestión bahreiní, mientras Israel lo hace en el conflicto palestino y el escenario libanés, e Irán más claramente en el apoyo a la revolución bahreiní y la negación impune de las movilizaciones en Siria tachándolas, por el contrario, como un complot de fuerzas terroristas apoyadas por enemigos regionales.

            ¿Qué es la militarización de la primavera árabe?

Con lo anterior, el concepto de “militarización de la primavera árabe” responde a todas aquellas acciones contra revolucionarias de las élites políticas y las fueras armadas que han minado o intentan minar los esfuerzos legítimos de reivindicación social de las poblaciones de algunos países del Norte de África y el denominado Oriente Medio. Estas acciones utilizan la disuasión, el abuso de autoridad y de la fuerza y la violencia como ejes apaciguadores de cambio político.

Ante episodios significativos como “la revolución de los jazmines”, “el día de la Irá” o “la marcha millonaria” y la creación de espacios semióticos nacidos de la movilización pacífica social tales como la plaza de la perla en Bahrein o la calle de Mohammad Mahmoud  y la plaza de Tahrir en Cairo, las respuestas de las elites políticas afectadas por los reclamos sociales se han basado en la invitación de las fuerzas armadas a la arena política, actor que, en más de una ocasión, ha intentado tener un papel relevante en el manejo de los escenarios post revolucionarios que intentan guiar las supuestas transiciones a la democracia que se intentan gestar en la sociedad tras las movilizaciones sociales. Este fenómeno ha traído como consecuencia un balance de poder entre aquellos agentes políticos y económicos del sistema o del viejo régimen con el de los movimientos revolucionarios que aspiran a un nuevo modelo de gobierno con reformas y libertades civiles.

Como ejemplo de lo anterior, podemos citar:  la supuesta transición democrática por la vía electoral en Yemen ha sido comandada por el ejército y los disidentes militares del antiguo gobierno de Ali Abdullah Saleh; la situación en Libia resultó en una invasión militar de la OTAN en contra del séquito de políticos leales a Qadafi y, por decirlo de algún modo, fue el catalizador de lo que muchos libios intelectuales definen como la “iraquización” de Libia; la elite militar en Egipto por medio del SCAF ha sido la encargada de comandar la supuesta transición post revolucionaria hacia una nueva constitución y un nuevo gobierno en Cairo perpetrando numerosas violaciones a los derechos humanos de la población y evidentes muestras de represión en los primeros meses de 2012; la elite militar en Siria y la elite militar y de mercenarios de países interesados en dicho país, han sido los encargados de hacer de Damasco un infierno a punto de guerra civil secuestrando totalmente a su revolución entre intereses geopolíticos de potencias regionales y extra regionales que han hecho de una revolución local (inspirado en los movimientos anteriores) un conflicto geopolítico de dimensiones globales; en Bahrein se ha tratado de uno de los casos más evidentes de represión militar (que no policial) por parte de las fuerzas armadas de unidad del CCG, misma suerte que corrió el movimiento “I don´t like the back seat” de mujeres saudíes que clamaban más derechos civiles en aquel Reino árabe que por cierto ahora ha prometido miles de millones de dólares para los jóvenes que aspiren a comprar casa, estudiar u obtener subsidios antes de conseguir empleo a corto plazo.


En medio de este contexto, junto con otros casos de represión militar como los ocurridos en el Sáhara Occidental por parte de las FFAA marroquíes en 2010 o el caso de represión por parte de los basijí y los Pasdaran a lo que sería el movimiento Verde en Irán tras las elecciones presidenciales de junio de 2009, es que Estados como Irán, Israel y Estados Unidos han entrado en un clima de retórica-negociación y manipulación de imágenes para desviar la atención mundial y local de sus propios movimientos sociales y dedicarse así a una sola preocupación que ha acaparado los titulares informativos y sus agendas de política exterior en los últimos meses, esto es, la cuestión nuclear.

Con esto no se quiere decir que la cuestión nuclear sea una farsa. Por el contrario, se trata de un tema de escape a las presiones  sociales que cada uno de estos países tiene en su interior.

A diferencia del resto de las movilizaciones ya militarizadas por las fuerzas contra revolucionarias en los países árabes, los movimientos de estos tres países no buscan un desmantelamiento total del régimen que los gobierna sino una reforma profunda en su distribución de riqueza y libertades políticas y ciudadanas. En el caso de Estados Unidos, el movimiento “Occupy Wall Street” que estalló en septiembre de 2011, convoca a la protesta contra el 1% con más recursos de la sociedad que evade obligaciones fiscales y que es cómplice de mala distribución de la riqueza que tiene sumido a la población estadounidense en una seria crisis social ante un desamparo en los servicios de salud, de expectativa de vida y de otros indicadores que polarizan a la sociedad de la gran potencia como empleo y medio ambiente.

En el caso de Israel, el movimiento que explotó en febrero de 2012 con slogans como “el pueblo quiere justicia social”, saltó a las calles demandando solidaridad social con todos los ciudadanos del Estado (muy lejos de pedir el desmantelamiento del sistema y más aún de poner en tela de juicio la invasión y el colonialismo israelí en contra de Palestina) ante la crisis de identidad que azota aquel Estado al pensar en las diferencias sociales que relucen muy recientemente anta la pregunta del ciudadano del ¿Qué significa ser israelí y/o el ser judío?, o más aún, responder qué significa el ser judío nacido en Israel y /o judío inmigrante en Israel, con todas sus diferencias económicas y sociales que ello implica.

Finalmente, el Movimiento Verde en irán cuyo lema por excelencia ha sido “dónde está mi voto?” se ha presentado como un movimiento de reforma que aspira a una mayor libertad de expresión en su país y a materializar profundos cambios en sus sistema de gobierno que permitan el respeto a la voluntad de la gente de elegir y exigir cuentas a sus gobernantes por medio del sufragio electivo así como otra gama de derechos que básicamente tienen que ver con un los deseos de ver a un Irán más democrático y no un Irán represor.

Así, los slogans, ¿dónde estás mi voto?, “el pueblo quiere justicia social”, y “somos el 90%”, son frases pertenecientes a un lenguaje contestatario muy diferente al expresado en los países árabes cuando escuchamos “el pueblo quiere derrocar al sistema”, “vete”, “tawra tawra tawara silmiya silmiya silmiya”, donde más que un cambio revolucionario que derroque al régimen gobernante se aspira a una reforma que pretenda mejorar el bienestar de los ciudadanos con el sistema de gobierno que prevalece, esto por lo menos hasta estos momentos ya que, la lengua y la sociedad, en tanto dinámicas sociales, tienden a cambiar de acuerdo a circunstancias internas y externas y los deseos más de la población.

A partir de dicha diferenciación entre los movimientos revolucionarios y los movimientos reformistas, el tema que ha unido a las elites políticas de EEUU, Irán e Israel es inevitablemente el interés por administrar los cambios producidos en el mundo árabe a partir de las movilizaciones sociales antes citadas, tratando de dejar intacto el balance de poder que durante los últimos diez años Irán ha logrado establecer en Oriente Medio en general y el Golfo Pérsico en particular.



Tomado, por ejemplo, el caso de Egipto, Irán ha logrado trazar una alianza temporal muy importante no tanto a favor de los ideales de la revolución de Tahrir (a la que por cierto tacha de revolución islámica) sino a favor de establecer un contrapeso directo a Israel en la zona del Mediterráneo al tiempo que uno de sus aliados en la región, Siria, está debatiendo su futuro como régimen político ante el empuje de su sociedad que aboga por la huída de Bashar al Assad del poder debido a la indignante masacre a su población en los últimos meses de revolución. Ante esto, Estados Unidos e Israel buscan dejar intacto el poderío militar disuasivo desplegado en el Golfo Pérsico en las aguas de Bahrein, sede de la quinta flota naval de los Estados Unidos encargada de patrullar la zona más estratégica del mundo, a manera de contrapeso geopolítico en Irán ante cualquier cambio que se pudiera desatar en el escenario Sirio.


La visión de EEUU, Irán e Israel de la primavera árabe

El lenguaje utilizado en este meollo es muy interesante. El gobierno de Irán ve a las revoluciones árabes como una copia fiel de la revolución islámica, y un despertar islámico mundial, una visión que le permite erigirse mediáticamente como un modelo de gobierno a seguir a pesar de que, nadie excepto un candidato presidencial en Egipto (Hameddeh Sabahi) se ha pronunciado de tal manera. Las revoluciones árabes, si bien contienen vocabulario religioso en sus slogans, no tienen una inspiración islámica sino laica y a favor de la compatibilidad del Islam con la democracia. El ejemplo del suicidio de M. Bouazizi es un claro indicador de que la causa del malestar en la sociedad es ajena a cualquier tipo de inspiración islámica. En el caso de la revolución iraní había líderes visibles que hacían uso de un lenguaje propiamente hecho en contra del imperialismo y al americanismo. Aquí, en las revoluciones árabes, la democracia y los derechos civiles constituyen el motor principal de las demandas de los ciudadanos.

La visión de Israel no es tampoco tan acertada. Para Tel Aviv, se trata de un “despertar” y de un “tumulto”, una “revuelta”, que viene a originar el caos social en la región. Cabe señalar que las revoluciones árabes no son ni un despertar ni una revuelta. Los árabes no estaban dormidos esperando que la democracia llegara por iluminación divina y de hecho, le dieron la bienvenida al siglo en curso con movilizaciones tales como la segunda intifada en Palestina, las movilizaciones en contra de la invasión a Iraq, las huelgas de mineros y trabajadores en Túnez, la aparición del movimiento Kefaya en Palestina, la serie de argumentos para refutar las tesis jihadistas del hoy oficialmente difunto Osama Bin Laden y la serie de esfuerzos teóricos entre intelectuales para refutar las ideas de racismo, discriminación y orientalismo perpetratadas por la obra del Choque de civilizaciones de Huntington entre las que se encuentran Obras de autores de renombre tales como M. Arkoun, H. Dabashi o Abdel Salam Yasin. Con esto Israel, como actor preocupado por el avance de la democracia en Oriente Medio (simplemente por el hecho de que dejaría de ser la única democracia en la región) sigue haciendo uso de mecanismos de marketing político para manipular imágenes del otro a su favor, a favor de la colonización que sigue promoviendo con actitudes como la detención detención y el encarcelamiento que, en palabras de Luz Gómez, son armas de la colonización porque pretenden deconstruir el sujeto político palestino y desposeerlo de su capacidad de resistencia. Solo algunos datos al respecto:  más del 20% de la población de los Territorios Ocupados ha pasado por la cárcel, más del 40% en el caso de los varones; no hay familia palestina que no haya tenido a alguno de sus miembros en prisión.2) La cárcel no tiene otro fin que la represión. El objetivo de los interrogatorios no es recabar información, sino anular al individuo. 3) Por eso las huelgas de hambre son importantes, sumamente importantes, puesto que la huelga de hambre de los presos palestinos obliga al carcelero a contar los días y a tomar conciencia del cuerpo del prisionero; afirma al individuo en su mismidad y por ello es un instrumento de lucha política. 4) Por el activismo político palestino en las cárceles israelíes, la nueva Intifada lleva dos años gestándose pues de ellas han salido las iniciativas más genuinas de reconciliación intrapalestinas y de ellas saldrá, como en 2000, el llamamiento a la nueva sublevación. 5) En la cárcel está el Nelson Mandela que necesita Palestina: Marwan Barghouti, capaz de conciliar a las bases de Fatah y Hamas. Barghouti es visto con reticencia por las cúpulas de ambas organizaciones. 6) Racismo y colonialismo se mezclan en el proyecto de dominación israelí.

En el caso de Estados Unidos estas manifestaciones son de carácter democrático, aunque algunas más que otras. Libia más que Bahrein, Egipto más que Arabia Saudí, Siria más que cualquier otro. Pero en este juego de hipocresía, el gobierno de Obama ha pagado un precio alto no solo por la pérdida de popularidad que las encuestas del día de hoy revelan, sino por la incapacidad de cumplir con las expectativas en la región si recordamos el discurso que ofreció en Cairo a la élite intelectual y política de aquel país en abril de 2009 cuando dijo que la situación de los palestinos era intolerable, mientras hoy de manera hipócrita quita presupuesto a la UNESCO  por admitir a Palestina como Estado miembro y niega dicho status ante la ONU por presiones isrealíes.


Lengua y geopolítica

En este contexto de hipocresía política, es claro que Irán no va a atacar a nadie y que no plantea la construcción de una bomba para garantizar la existencia de su régimen. La historia nos ha mostrado que una bomba nuclear no garantiza la estabilidad de ningún régimen (y podemos voltear a ver claramente lo que pasó con la Unión Soviética) y que tampoco un programa de enriquecimiento de uranio al 20% pone en riesgo la seguridad internacional puesto que hay países como Japón, Canadá o Brasil que cuentan con dicha tecnología y nadie los acusa de querer construir un artefacto de dichas dimensiones.

Diversos informes de inteligencia de EEEUU han dicho en más de una ocasión que Irán no cuenta con un programa para construir un arma nuclear y que, incluso , de pretender hacerlo, todavía está lejos de conseguirlo ante la falta de un enriquecimiento a 90% y la falta de sistemas de entrega de la misma bomba. Y aunque Irán podría hacerse de dicha tecnología invirtiendo en centrifugadoras y comprando dichos sistemas a Corea del Norte, es claro que, hasta el momento, Teherán no aboga por la construcción de armas de destrucción en masa (armas químicas o biológicas) a pesar de tener la capacidad de hacerlo.

Así, con el uso en el vocabulario israelí para referirse al tema con términos como  “bombing”, o “attack”, Israel pretende ejercer presión a Irán y amenazarlo de una intervención militar. Nadie habla de invasión, definición que implica otra estrategia militar más complicada, arriesgada y con menos probabilidades de éxito que un ataque aéreo “inteligente” a las instalaciones nucleares de Irán. Sin embargo, aunque el lenguaje usado por Estados Unidos habla sobre la posibilidad de usar todas las opciones que “están sobre la mesa”, la opción militar prevalece como la más peligrosa para Estados Unidos e Irán puesto que de hacerlo, Irán inmediatamente sacaría cualquier tipo de inspección en su país (cámaras, científicos de la AIEA, científicos observadores) y entonces ahora si, Occidente no tendría acceso a ningún tipo de maniobra estratégica o monitoreo para saber qué es lo que pasa y no pasa en Irán.

Ante la opción de agotar la vía diplomática entre Estados Unidos e Irán, Israel ha escogido la vieja y tradicional fórmula de realizar operaciones encubiertas para minar lo que ellos consideran la amenaza nuclear y de paso debilitar el proyecto científico iraní que ha dado excelentes resultados en términos geopolíticos (aunque la población iraní está totalmente en contra del manejo de dicho proyecto en el exterior, en otras palabras dicen si a su derecho de enriquecer uranio pero también dicen si al acercamiento con Occidente.

Las relaciones entre los tres actores son tensas en medio de la primavera árabe pero han sido altamente beneficiosas. Han causado el desvío de la atención de sus ciudadanos en las redes sociales y otros medios de comunicación tal como lo ha mostrado la campaña de “amor israelí por Irán”, creada por el diseñador gráfico Ronny Edry and su esposa Michal Tamir, quienes usan carteles por Internet para demostrar amor a su vecino regional.

Sin embargo, el discurso de las elites miliarizadas de Irán e Israel ha surtido efecto incluso en las muestras de afecto entre las personas vía online. Un ejemplo de esto es que, en la misma campaña de amor, ciudadanos israelíes usan un vocabulario que incluye la palabra bomba o bombardear, un término un poco bizarro cuando hablamos de externar amor. Los carteles dicen literalmente por su traducción del inglés: “Ciudadanos de Irán, nosotros no bombardearemos su país, los amamos.” En algunos otros el símbolo del corazón aparece justo debajo de la palabra bomba.



De manera crítica dicha campaña captó la atención incluso de activistas muy críticos del sistema iraní tales como Mana Neyestani quien respondió de la misma manera con caricaturas que muestran afecto
Sin embargo, si leemos con detenimiento dicha frase, un cierto grado de ironía recorre la mente del lector ante la observación de la palabra bomba, la cual recuerda que, “si bien no vamos a bombardearlos, tenemos la capacidad de hacerlo”, o por lo menos, esa fue la lectura de muchos iraníes quienes respondieron a la campaña israelí de la misma manera: es decir “Ciudadanos israelíes, nosotros no queremos una bomba, los amamos”, un tanto en el mismo discurso gubernamental que promueve directamente la no existencia de dicho artefacto.





Los métodos pacifistas de la sociedad israelí han sido un poco, digamos poco sensibles a la situación actual. Antes de las declaraciones de amor online, en febrero de 2012, la última acción de la sociedad civil israelí para evitar una guerra con Irán fue la movilización en facebook por parte de muchos jóvenes israelíes que expresaron su sentimiento anti bélicos  con Irán por el simple hecho de que dicho fenómeno podría cancelar el concierto de Madonna ensu país programado para el 29 de mayo (el concierto fue el 31) pidiendo así el emplazamiento de una eventual guerra para después del concierto.




En sí algo turbia el mensaje anti guerra al incluir la palabra o la imagen de bomba. Esto recuerda las penosas imágenes de niños israelíes mandando imágenes de amor a sus vecinos palestinos a través de misiles y bombas programadas para ejercicios militares brutales en Gaza, o los bailes de soldados palestinos sobre víctimas libanesas en 2006, o lo propio con el abuso de poder de las tropas estadounidenses en Iraq durante los años de la invasión. La campaña, aforunadamente se ha dado cuenta del vocabulario usado y ha girado inteligentemente a frases más claras y directas (y por ende más honestas) con sus homólogos iraníes tales como “no a la guerra”.


Reflexiones finales

Irán, EEUU e Israel se han beneficiado del debate nuclear para al desviar la atención de sus movimientos sociales.

Una intervención militar en irán sería catastrófica no solo por la cantidad de víctimas que causaría dentro y fuera del país sino porque iría en contra de algunos movimientos que buscan reformas democrátcicas profundas no solo en irán sino en Israel y otros Estados de la región de Oriente p´roximo al provocar y exhortar la militarización de sus calles y la poliferación de la violencia y la represión.

Las negociaciones son el mejor camino para llegar a un acuerdo en el que Estados Unidos pueda reconocer el derecho de Irán a enriquecer uranio mientras Teherán acepte los monitoreos correspondientes. Para esto tendrán que destrabarse las sanciones poco a poco en tanto dichos mecanismos han lastimado en demasía a la población iraní y no tanto al gobierno quien, paradójicamente se ha beneficiado de la salida de empresas extranjeras que laboraban en la proyección, extracción e industrialización del petróleo para hacerse cargo de la administración de grande yacimientos de gas y petróleo beneficiándose de los altos precios internacionales de los mismos.

Israel no podrá actuar solo militarmente contra Irán. A nivel retórico, el discurso militar ha sido fenomenal para su nueva política de alianza con Shaul Mofaz y el partido Kadima, manteniéndose en el poder para gestionar la crisis interna con amenazas externas, estrategia también usada por Irán ante la demonización de Occidente y la promoción de la defensa de la revolución ante los poderes extranjeros.

domingo, 27 de mayo de 2012

"Egypt election offers youth and soccer fans second chance". By James M. Dorsey


The Arab world’s first free and fair presidential elections pose a dilemma and a wake-up call for militant Egyptian soccer fans and revolutionary youth groups as the two surviving candidates seek to win their votes in a run-off next month in which a majority of the votes are up for grabs.

To many analysts, the results of the first round of the elections that produced ousted President Hosni Mubarak’s last prime minister Ahmed Shafiq and the Muslim Brotherhood’s Mohammed Morsi as the two surviving candidates, illustrate the marginalization of the revolutionaries and the soccer fans. Yet, a closer look shows that the result  constitutes both a narrow defeat and an opportunity for those in Egypt yearning for real change rather than an immediate restoration of stability in the face of growing unemployment and rising street crime.

In a country that 15 months after Mr. Mubarak’s departure has grown protest weary and yearns for a return to economic growth and security, Messrs. Morsi and Shafiq’s victory reflects the fact that they represent the two Egyptian forces with an institutionalized political machinery and political experience. Mr. Shafiq moreover benefitted from a state-owned media that portrayed the youth and soccer fan groups as responsibility for the post-revolt instability and economic decline.

Nonetheless, the two candidates favored by the revolutionaries – independent Islamist Abdel Moneim Abul Fotouh and Nasserist Hamdeen Sabahi – together won 40 per cent of the vote. They failed to make it into the run-off because they split the vote for change. “The Mubarak camp understood that for them this first round was now or never. They had to win. We were divided in the spirit of democracy. We would have won had we decided to support one candidate,” said a militant soccer fan.

In a potentially explosive move, Mr. Sabahi has called for a partial vote recount, citing violations that he says could change the outcome given that he failed to make the cut for the run-off by a margin of only 700,000 votes. For their part, Messrs. Morsi and Shafiq secured 49 per cent of the vote in a first round in which 13 candidates stood for office. Mr. Morsi’s 25 per cent is a far cry from the 46 per cent the Brotherhood won in last year’s parliamentary election.

As a result, Messrs. Morsi and Shafiq focused barely 48 hours after the first round on seeking to convince youth groups and soccer fans that they stand for change rather than for preserving as much of Mr. 
Mubarak’s repressive regime as possible or an accommodation that would secure the role, privileges and perks of Egypt’s transitory military rulers. Theirs are campaigns that are already shaping up ones that play on people’s fears – the fear of the restoration of the Mubarak regime versus the fear of Islamic rule. Nonetheless, swaying the youth and soccer fan groups is likely to prove a tall order, albeit one that may be easier for Mr. Morsi than for Mr. Shafiq.

For the youth groups and soccer fans who were at the core of last year’s mass protests that toppled Mr. 
Mubarak and since then fought pitched street battles against security forces in a bid to force  the military to return to its barracks Mr. Shafiq is unpalatable. Mr. Morsi, with youth groups and militant, highly politicized, well organized violence-prone, street battled-hardened soccer fan groups or ultras debating whether to rally behind the Muslim Brotherhood leader or boycott the next election, stands a reasonable chance of securing at least a segment of the revolutionary vote. Nonetheless, it remains for the youth and soccer fan groups a choice between two evils.

Mr. Shafiq, who was forced to resign shortly after the toppling of Mr. Mubarak defended the former president’s regime long after his departure and made criticism of the revolt a pillar of his first round election campaign, sought this weekend to assure the youth groups, soccer fans and undecided voters that he intended to realize the goals of their revolt. He vowed that there would be no "recreation of the old regime" and said he was “fed up with being labeled 'old regime’. All Egyptians are part of the old regime," he said.

That is unlikely to cut him much slack with youth groups and soccer fans who see him as co-responsible for the bloody street battles with security forces and pro-Mubarak thugs in which hundreds of people were killed in the walk-up to the ousting of the president. Mr. Shafiq was appointed prime minister by Mr. Mubarak four days after last year’s protests erupted in a last ditch attempt to squash the demonstrations and left office barely two weeks after the president was ousted.

Addressing the youth groups and soccer fans in an about face at a news conference this weekend, Mr. Shafiq said: "Your revolution has been hijacked. I pledge to bring its fruits between your hands. Egypt has changed and there will be no turning back the clock. We have had a glorious revolution. I pay tribute to this glorious revolution and pledge to be faithful to its call for justice and freedom."

If Mr. Shafiq’s legacy is one that he will find hard to live down, Mr. Morsi will have to alter the perception that youth and soccer fan groups believe that the Brotherhood’s repeated willingness to accommodate the military in the post-revolt phase, including its backing for last year’s March 19 referendum on constitutional amendments, helped derail their revolt aimed at achieving social justice and greater freedom.

That referendum among others contributed to a situation in which decisions of the five-member Elections Committee, headed by an obscure judge originally appointed by Mr. Mubarak to oversee his son’s succession and whose deputy is a judge believed to be close to the ruling Supreme Council of the Armed Forces, are final and cannot be appealed. It also has led to a president being elected without his powers being defined by a constitution that has yet to be drafted.

“Morsi has a lot to answer for. He nonetheless stands a fighting chance to convince at least some of us that he is the better of two evils. Shafiq will appeal to those who want a return to stability and an end to the revolution. But he won’t find any buyers among the youth and the ultras,” said one militant soccer fan who is a yet undecided whether he will vote in next month’s run-off.

James M. Dorsey is a senior fellow at the S. Rajaratnam School of International Studies at Nanyang Technological University in Singapore, author of the blog, The Turbulent World of Middle East Soccer, and a consultant to geopolitical consulting firm 

jueves, 24 de mayo de 2012

Próxima parada: Moscú

La cuestión nuclear sigue sin resolverse. En la ronda de negociaciones de Baghdad, ambos actores ofrecieron concesiones que el otro lado no aceptó, lo que ha llevado al proceso entero a desembocar en una nueva reunión en Moscú el 18 y 19 de junio entrantes.

En términos generales, las ofertas del G5+1 a Irán fueron muy pobres: asistencia en seguridad nuclear, combustible para un reactor de Isótopos para actividades médicas así como el otorgamiento de refacciones para aviones civiles. A cambio, Irán debía suspender el enriquecimiento de uranio al 20% y cerrar la planta de Fordow  que alberga lugar para cerca de 3000 centrifugadoras y la cual, tras una serie de evidencias que los Estados Unidos y el Reino Unido entregaron a la Agencia Internacional de Energía Atómica en 2009, Irán reconoció haber construido en secreto desde el año 2006.

Irán y el G5+1 han dejado pasar otra oportunidad más para resolver la tensión por vía diplomática. Lo que es verdad, es que nunca en la historia del proceso, la AIEA había tenido tanta certeza y veracidad de lo que se hace y no se hace dentro de las instalaciones nucleares de la República Islámica donde ahora mismo se tienen cámaras y expertos monitoreando a los técnicos y científicos iraníes, lo cual ha sido una muestra de transparencia por parte de Teherán de que el programa no está encaminado hacia fines militares. Cabe señalar que Irán no está obligado jurídicamente por el TNP a otorgar este tipo de supervisiones a la AIEA pues legalmente Irán tiene derecho a enriquecer uranio, lo que incluye el enriquecimiento a 19.75% con el que se dice contar actualmente.

Sin embargo, es cierto que en el transcurso de las negociaciones, nuevas rondas de sanciones sobre el petróleo iraní se han aprobado por parte del congreso estadounidense, a la vez que Irán ha puesto en marcha nuevas centrifugadoras para acelerar el enriquecimiento al 20%. Se podría concluir, paradójicamente, que las tensiones en medio del ambiente de negociación no han bajado de tono y, algo de lo más crucial en el proceso, que los Estados Unidos siguen sin reconocer el derecho de Irán a enriquecer uranio, sin embargo, dichos ejes de presión son parte del mismo proceso de negociación donde cada actor desde fuera de la mesa de diálogo presiona a su oponente para llegar a un acuerdo con base en el empuje de lo que precisamente se quiere evitar, es decir,  sanciones versus enriquecimiento. Lo obsoleto de esta estrategia es que, al no llegar a un acuerdo en la mesa, el escenario y la realidad sobre lo que se habla  empeora después del diálogo, tal como se ha visto desde que comenzó el sinuoso camino de la negociación hace algunos años.

El eje de las negociaciones se ha centrado, erróneamente, en evitar el enriquecimiento de uranio por parte de Irán en vez de enfocarse en cuestiones vitales como las supervisiones para el futuro o las condiciones que permitan verificar que Irán no pretende ni pretenderá construir una bomba. El Líder Supremo Iraní puede decir mil cosas y declarar mil fatwas al respecto de la "prohibición del USO de las armas nucleares en el Islam", pero el día en que, de acuerdo con su interpretación del Corán, el USO de dichas armas sea un deber y un componente esencial para defender la revolución islámica, entonces él podrá cambiar de opinión  y declarar una fatwa a favor no solo del USO de dicho artefacto sino también sobre su FABRICACIÓN interna lo cual es sensiblemente diferente. Por tal motivo, lejos de cualquier justificación de corte religioso o moral, Estados Unidos debe reconocer el derecho de Irán a enriquecer uranio como Estado libre y soberano firmante del TNP, con sus respectivas condiciones de seguridad y supervisión, tal como lo debe hacer con Israel en tanto cobarde partidario de la opacidad nuclear y la hipocresía política internacional.


Irán está en condiciones de hacer uso de su tecnología nuclear para fines pacíficos, lo cual no es un obstáculo para que sus ciudadanos sigan reclamando y consigan el respeto a sus derechos civiles y políticos ante su gobierno. La teoría de que Irán no firmará ningún acuerdo porque está "ganando tiempo para construir la bomba" es totalmente falsa y está totalmente descartada, prueba de ello es el compromiso signado en mayo de 2010 entre la República Islámica, Turquía y Brasil para enviar parte de su uranio al extranjero para ser enriquecido, avance que ha sido pasado por alto en las últimas rondas de Estambul y Baghdad y que se espera se retome en Moscú, sede que también tiene un simbolismo importante para los negociantes tal como lo ha sido Baghdad estos dos días.

El punto importante de este proceso es que las negociaciones siguen adelante y que la mesa de diálogo está abierta, pues a nadie le conviene suspender el camino de la diplomacia en estos momentos. Irán trabaja en el marco del TNP el cual, paradójicamente, ha sido el mejor escudo para hacerse del know how del ciclo nuclear y con el cual ha podido llamar la atención de sus vecinos regionales y extra regionales sin la necesidad de contar con una bomba, la cual, por cierto, no es garantía de la supervivencia de un gobierno o un régimen tal como ha sido el caso de la Unión Soviética. Por otra parte, las negociaciones han servido para intercambiar información oficial directamente con Irán, país del cual se conoce muy poco entre la élite que aboga por un ataque aéreo a sus instalaciones nucleares.


Finalmente cabe recordar que el pasado martes 22 de mayo, el director de la AIEA volvió de Teherán con un acuerdo respecto a las revisiones de las instalaciones nucleares iraníes. Si bien este acuerdo ha sido pasado por alto en las negociaciones del 23 4 24 de mayo, sin duda ha sido al punto por el cual las negociaciones seguirán el mes que entra. La pregunta que encierra todo este proceso es quien está ganando tiempo y para qué? Lo es Obama para retener popularidad y apoyo de ciertos grupos para su campaña de re elección en las próximas presidenciales, o lo es Irán para ganar poder interno y reacomodar sus cuadros ante el serio malestar de su población con respecto al resentimiento político de las elecciones de junio de 2009? A caso lo es también Israel para desviar la atención de la crisis de identidad que predomina en su población así como para olvidarse del intento de proclamación del Estado Palestino? Probablemente sean los tres actores los que busquen tiempo para ganar fuerzas a su interior al tiempo que se genera un distractor evidente para olvidar la histórica revolución en el llamado "mundo árabe" donde las acciones contra revolucionarias han secuestrado ferozmente a las revoluciones en todos lados. 


sábado, 19 de mayo de 2012

La manifestación en Alepo

En las últimas horas, manifestantes de la ciudad de Alepo han decidido unirse a las protestas pacíficas en contra de Bashar al-Assad en un evento que debilita enormemente al aparato de seguridad de la élite gobernante. Con aproximadamente 2 millones de habitantes, Alepo es de las ciudades más habitadas de Siria cuya población concentra un 12% de cristianos (algunos refugiados de Iraq) y kurdos que hasta hace unos meses no habían querido participar en las mobilizaciones contra el régimen dado el temor de que un cambio en el poder pudiera lastimar sus intereses en caso de que un gobierno de base islámica tomara el lugar de al-Assad. Sin embargo, el levantamiento de ayer en Alepo, aunado con la valiente participación de la sociedad civil en Damasco, pone en serios aprietos a la élite gobernante y sus aliados regionales (Rusia, China e Irán) debido a que el nivel de represión de las fuerzas de seguridad y el ejército se puede tornar insostenible dada la importancia política y económica de ambas ciudades. En primer lugar, se trata de protestas urbanas bien organizadas y coordinadas por jóvenes de clase media que abogan por el uso de la resistencia pacífica como principal herramienta de mobilización y activismo, a diferencia de otras estrategias usadas por grupos extremistas y/o paramilitares que buscan destrozar el tejido social sirio mediante el uso de la fuerza armada y/o ataques terroristas que siembren el temor de salir a la calle y la desconfianza entre unos sirios con otros.

En segundo lugar, las manifestaciones de Alepo se insertan en el marco del nuevo empuje de la sociedad civil siria que ha mostrado una vez más que la resistencia pacífica es la herramienta más exitosa de esta revolución. En tanto el régimen sigue reprimiendo, la indignación de la gente siria ha traspasado las fronteras de las zonas rurales y urbanas para sembrar un sentimiento de solidaridad con los miles de ciudadanos que han perdido sus vidas generando así un número mayor de mobilizaciones en todo el país, incluso en zonas urbanas como Alepo que, por sus condiciones sociales, se pensaba que no entraría más en escena  después de la brutal represión que en marzo de 2011 sufrieron centenares de sus estudiantes tras haber comenzado las primeras manifestaciones en la ciudad.

Pero los atentados terroristas en marzo de este año han provocado la reacción de los alepinos quienes en horas siguientes a aquellos sucesos comenzaron a reconstruir las zonas afectadas (como las plantas de generación de electricidad) en el distrito de Suleymaniya y a tomar el efecto contrario al deseado por el régimen, es decir, lejos de la disuasión social de manifestarse, optar por salir a las calles y reclamar el alto a la violencia de las fuerzas de seguridad y ejército sirios y el fin del régimen de al-Assad.

Finalmente cabe señalar que las recientes manifestaciones en Siria no solo son un mensaje para el régimen de al- Assad sino también para los regímenes árabes del Golfo que siguen deseando armar a parte de la oposición siria. La sociedad civil está demostrando que su fuerza es mucho mayor a cualquier intromisión armada de las potencias extra regionales  y que la violencia del régimen no se combate con más violencia y sectarismo sino con organización, acción colectiva y resistencia pragmática.



lunes, 14 de mayo de 2012

Los Moyahedin-e Jalq y el "terrorismo moral": entrevista con Abul Hassan Bani Sadr

Ayer, Caroline Marie Louisse Jousset  y un servidor entrevistamos a Abol Hassan Bani Sadr, primer presidente de la República Islámica de Irán, quien nos recibió amablemente en su residencia cerca de Paris para compartir algunos puntos de vista personales sobre la organización terrorista de los Moyahedin-e Jalq-e Iran, entidad que ha dado mucho de qué hablar en la última década no solo por ser la encargada de develar el programa nuclear iraní a la prensa internacional hace diez años sino también, y más importante aún, por los actos de terrorismo perpetrados por ella en suelo iraní.

Después de ser destituido de la presidencia de la Republica Islámica de Irán, Abol Hassan Bani Sadr se unió a los Mojahedin buscando consolidar a una organización democrática para crear un frente de resistencia al Comité Revolucionario encabezado por Beheshti y otros colaboradores cercanos a Jomeini. Sin embargo, los lazos ideológicos de unidad nacional, democracia y libertad de crítica que buscaba y que lo habían unido con los Moyahedin en un principio, se vendrían abajo cuando Masud Rayavi, líder de la organización, decidiera unirse con Sadam Hussein para emprender una guerra directa con Irán, traicionando así el valor de la independencia política, uno de los valores más preciados en toda organización de resistencia política y social. Los Moyahedin habían pasado de ser una organización de resistencia política con una plataforma política respaldada por una base social estudiada de clase media a una organización terrorista y de ideología totalitaria totalmente rechazada por el pueblo iraní.

Bani Sadr considera que después de tantos años es impensable ver a una organización como ésta en la escena política internacional: "nacieron como una organización totalmente radical en contra de los ideales anti estadounidenses, anti imperialistas y anti capitalistas, y ahora tienen una total subordinación a los Estados Unidos y  a sus élites conservadoras...qué incoherencia, quién los va a apoyar en Irán? El pueblo  iraní los detesta más que a nadie¡¡".

Un concepto que el ex mandatario iraní ha acuñado para estudiar a esta organización es el de "terrorismo moral": "se trata de una entidad que intenta mostrarse como una organización que supuestamente ha abandonado el uso de las armas y la violencia para sus objetivos políticos pero al mismo tiempo sigue perpetrando ataques contra objetivos sensibles del régimen iraní". "A su vez, contínua Bani Sadr, "amordazan a su base social y no la dejan salir de la organización ni de los campos donde tienen sus principales zonas de residencia como pasó en Ashraf, Iraq....tal ha sido el caso del propio Mustafa Rayavi, hijo del líder de la organización, quien se ha puesto en contacto con nosotros para ayudarle a salir de la organización porque él mismo está asfixiado de la situación en la que ha vivido toda su vida". "El terrorismo moral es esto, es recibir apoyo para sus actos por parte de grandes políticos neoconservadores en Estados Unidos, incluso en España como el caso del ex presidente Aznar, para seguir adelante con sus políticas oscuras en aras de conseguir poder político en Irán".
Actualmente, Bani Sadr considera que la organización de los Moyahedin tiene mucho en común, estructuralmente hablando, con la forma de operación de los Pasdarán, principal grupo iraní que controla gran parte de la economía del Estado, en tanto ambas organizaciones cuentan con una ideología totalitaria que busca controlar el poder para su propio beneficio: "ambas organizaciones cuentan con una ideología similar que se basa en el poder absoluto, pero están destinadas a la autodestrucción...si usted quiere hablar de los Moyahedin con los Pasdarán ellos van a pensar que eres parte de ellos y viceversa, por eso se acusan mutuamente de espionaje, terrorismo y absolutismo públicamente, porque ambos saben la manera de operar de uno del otro"...."al inicio de su creación, muchos personajes que pertenecerían a una o a otra organización cooperaron para atacar al Shah de Irán, pero al terminar la revolución cerca de 1200 conflictos entre ellos se daban en las calles por lo que uno pudo aprender del otro en demasía...."por ello no dudo que los Moyahedin estén implicados en el asesinato de los científicos nucleares en Irán, utilizando recursos propios provenientes de lo último que les queda de las donaciones de Sadam Husseyn y algunos negocios que ellos tienen dentro y fuera de Irán".

Abol Hassan Bani Sadr, bien conservado, docto en sus ideas y bien informado de la actualidad política   nacional (irani) e  internacional, considera a esta organización como una organización terrorista que va en contra de los ideales democráticos que él siempre ha propugnado para el pueblo iraní. Sin duda alguna, esta experiencia ha sido en demasía enriquecedora no solo por la oportunidad de conversar casi dos horas con una figura de su talla y experiencia, sino también por la gran aportación que sus palabras dan a la investigación y el estudio de la sociedad irani contemporánea.

Esta entrevista no podría haber sido posible sin la ayuda y colaboración de la Mtra. Caroline Marie Louisse Jousset quien me apoyó no solo con la traducción francés-español de las respuestas de Bani Sadr sino también con su tiempo, paciencia y amistad de muchos años, la cual comenzó desde que nuestros autos fueron llevados al corralón por estar mal estacionados frente al Colegio de México, institución donde estudiamos juntos nuestra maestría y que guarda buenos momentos de nuestro pasado-reciente.

jueves, 3 de mayo de 2012

Rusia e Irán: una alianza necesaria...para quien?

Alguna vez dos personas en Teherán me dijeron que la verdadera amenaza para Irán no era ni Estados Unidos ni Israel sino la propia Rusia, una amenaza tan poderosa que era preferible entablar lazos muy estrechos con ella y, de ser posible, una amistad duradera. Pensando en ello, es evidente reflexionar que el reactor nuclear iraní en Busher, con todo y sus sistemas de seguridad electrónicos, es en gran parte ingeniería rusa, tal como lo son los submarinos Kilo que patrulla el ejército regular iraní en las aguas más profundas del Estrecho de Hormuz y el Golfo de Omán y los propios sistemas de propulsión de misiles cuyo desarrollo comenzó con asesoramiento nor coreano, chino y, nuevamente, ayuda logística rusa,
Además, el tratamiento del programa espacial que ha mandado a órbita dos satélites (Omid y Rasad) también ha contado con asesoría rusa, así como los más sofisticados sistemas de defensa anti aéreo con los que Irán tuvo la capacidad para interceptar al famoso Drone RQ 170 del que actualmente se desarrolla una copia. En este último evento la tecnología rusa también fue clave para la seguridad iraní.

Y si bien lo anterior no quiere decir que los rusos hayan hecho todo el trabajo del que se jacta la ingeniería de la República Islámica, es verdad que hasta ahora Moscú es el actor que mejor conoce las fortalezas y las debilidades tanto del sistema de misiles como del propio programa nuclear iraní, a diferencia de las agencias de espionaje estadounidenses e israelíes que han tenido que recurrir a técnicas muy costosas como la fotografía satelital y la infiltración de personal para conseguir información sobre las intensiones y dimensiones actuales del programa nuclear. Rusia conoce mejor que nadie de qué está hecho Irán y qué es lo que le hace falta para ser mejor.

Irán y Rusia han trabajado de manera muy cercana en los últimos veinte años en una relación que se ha vuelto muy necesaria por parte de Teherán, que actualmente ve los distanciamientos entre Estados Unidos y Rusia como un punto a favor del respaldo ruso para la elaboración de más misiles y la instalación de sistemas anti aéreos en el Golfo los cuales sirvan como escudo en la zona ante otros intentos estratégicos de sus contra partes estadounidenses, israelíes y saudíes, tal como lo ha sido el anuncio del escudo anti misiles en el Golfo para este año por parte de Estados Unidos.

Sin embargo, actualmente la relación irano-rusa es más fuerte debido al grado de involucramiento y dependencia tecnológica que Irán ha tenido de Rusia que por un mero "anti americanismo" o "anti sionismo" por parte de ambos actores. Cabe recordar que Rusia no se dispuso a vender el sistema anti aéreo S 300 a Irán en un momento de amplia disuasión militar entre Teherán y Tel Aviv el año pasado, alegando pleno respeto a las sanciones económicas que el CS había puesto a Irán con respecto al tema nuclear. En aquella ocasión, Irán alegó que, al tratarse de un tipo de armamento defensivo, las sanciones de la ONU no aplicaban en ningún sentido y que dicha negación de vender el S300 respondía a tratos entre Israel y Rusia cuando Netanyahu llamó directamente a Medvedev para evitar el trato con Irán al declarar que dicha transacción "ponía en riesgo el balance militar de la región". Ese tipo de tratos entre Israel y Rusia en 2011, son los verdaderos peligros para Irán actualmente debido a que las alianzas suelen cambiar de la noche a la mañana entre las élites en el poder. Para Rusia, el hecho de no vender el S300 a Irán significaba un gesto de poder mucho más influyente que la venta misma, o en otras palabras, un gesto político de negociación y no un acto de agresión o disuasión con miras a enterrar la polémica del posible emplazamiento de misiles estadounidenses en Europa.

Por tal motivo, Irán ha puesto en marcha un programa de autonomía militar en el que busca fabricar internamente sistemas anti aéreos y sistemas de seguridad cibernética sin necesidad de la ayuda de terceros actores que llegue a completar urgentemente el sistema defensivo asimétrico con el que cuenta. Se trata de un programa a largo plazo en el cual, sin embargo, han avanzado mucho y para el cual requieren grandes suministros de energía no solo de gas o petróleo sino también de energía nuclear. A final de cuentas, el área geopolítica en la que se encuentra Irán (rodeado de bases militares estadounidenses y con un régimen talibán en plenas negociaciones con Estados Unidos para "pacificar el país") no ha logrado encontrar un área de influencia segura que, en términos militares, le proponga una alianza militar plena y confiable para optar por otro modelo que no sea el de la "militarización de la República Islámica"  ante un hipotético ataque militar . Recordemos también que la propia Rusia ha sido la encargada de poner los obstáculos a Irán para incorporarse como un miembro pleno de la Organización de Cooperación de Shangai, organismo geopolítico de alta importancia para Rusia y China, donde un Estado con sanciones económicas no puede formar parte de dicha organización, elemento que daña a Irán pese a su importancia geopolítica, petrolera y estratégica, y que, hasta ahora, lo deja a la deriva en términos militares en plena dependencia de Rusia y no de cooperación entre iguales con ella.

Así, mientras las negociaciones que se avecinan en Bagdad pintan para abordar un acuerdo limitado que permita a Irán enriquecer uranio al 20% y  a su vez, que este enriquecimiento sea monitoreado por la AIEA, el posible fracaso de las pláticas no deja fuera la política disuasiva de Israel y Estados Unidos sobre Tehrán al situar más aviones de combate en el Golfo, mientras Irán por su parte hace gala de la situación estratégica que guardan las Islas Tunb y Abu Musa como parte integral se su país lo que envía  un claro mensaje a os países árabes del Golfo de que las pláticas iraníes en Bagdad no son una debilidad de la República Islámica sino un intento de mostrar pragmatismo, una herramienta que en mucho casos puede ser la mejor aliada de la paz.


miércoles, 2 de mayo de 2012

La contra revolución en Siria y la influencia en Líbano

El cambio de gobierno en Egipto, si bien dista de los objetivos que inspiraron originalmente a la revolución de Tahrir, ha traído consecuencias geopolíticas negativas directas para el Estado de Israel. Entre estos consecuencias destacan el fin del abastecimiento de gas egipcio para Tel Aviv así como el re establecimiento de las relaciones diplomáticas de Egipto con Irán después de varias décadas de paralización. Sin embargo, cabe advertir que  estos cambios no son a favor del pueblo egipcio y tampoco a favor de una política exterior autónoma como se había manejado en los medios de comunicación locales desde el año pasado, y más bien estos eventos han servido como cartas de negociación y disuasión de las élites militares egipcias para jugar contra todo aquel actor nacional y regional que intervenga en su proceso de reacomodo político donde los Generales discuten sus cuotas de poder, legal y políticamente, con aquellos miembros de la hermandad musulmana que se amparan en su mayoría parlamentaria y base social para acumular poder en plena carrera presidencial para junio próximo, carrera que, debe decirse, ha marginado la participación política de los jóvenes que iniciaron las protestas desde enero de 2010. 

Ciertamente en Egipto el ejército ha operado como un actor político que en algún momento, a nivel retórico, se alió con los jóvenes revolucionarios. Esto no quiere decir que no haya habido represión militar en las calles pues, por el contrario, una vez que el SCAF tomó las riendas de la transición, toda la retórica del ejército cambió de un lenguaje de amistad y solidaridad con los jóvenes hacia uno de represión tajante donde, mientras había tormentosas muestras de violencia armada en las calles, los líderes de la élite militar declaraban "órdenamos no usar balas verdaderas, ni tampoco usar cartuchos", como justificación de sus acciones contra las manifestaciones a lo largo de 2011. Sin duda, Egipto había militarizado su transición a la democracia, con resultados poco fiables a las inspiraciones políticas y sociales de sus jóvenes y con condiciones que fueron aprovechadas por los Generales y grandes sectores de partidos islamistas.

En Libia la militarización corrió a cargo de las fuerzas extranjeras. Francia principalmente. Un oasis de esperanza, Bengazi, que ahora se ha vuelto tan complejo que cientos de milicias aún no terminan de dejar las armas que les fueron otorgadas por la OTAN y por Francia en aras de salvaguardar su democracia, su libertad, su seguridad y su desarrollo como nación. Paradójicamente, se debe decir que Qadaffi fue desarmado el día que dejó de ser parte del denominado Eje del Mal cuando un escudo anti misiles fue retirado por el propio Qadaffi como muestra de cooperación y buena voluntad con los Estados Unidos y Europa en medio de un nuevo ambiente internacional para los libios. Ese fue su mayor error estratégico. La Zona de Exclusión Aérea en Libia se había instalado y no había sido obra de la OTAN, mucho menos de la ONU como se había querido exponer, fue más bien un error del ex mandatario, del ex dictador. Hoy, sin un gobierno sólido, Libia se debate entre liderazgos tribales y mecenas de Occidente que intentan estabilizar el país para reiniciar la producción petrolera, eje del cambio de régimen en Libia a favor de los intereses Occidentales y en detrimento de los de China y Rusia, principales defensores de su área de influencia en Siria e Irán, lugares en los que no están dispuestos a cometer el mismo error que en el Norte de África.

En el caso Sirio, no menos complejo y sensible, aunque la oposición está dividida en varios grupos, la voluntad de Estados como Arabia Saudí y Qatar está perfilada a seguir el modelo de "armar a los rebeldes" (término usado en Libia etiquetado por los medios Occidentales). La reciente captura de un barco  procedente de Libia, registrado en Sierra Leona y con un cargamento de armas con destino a Siria,  es una noticia que levanta las sospechas sobre el inicio del rearme del Ejército de Liberación Sirio por parte de los Estados del  Golfo, a pesar de la posición cautelosa de Estados Unidos al respecto unas semanas atrás.


Sin embargo, el hecho de que el barco haya sido enviado vía Líbano y no a través de otra zona (como las aguas turcas por ejemplo) implica voltear a ver las declaraciones hechas por Hezbollah en dicho escenario, actor que no dudó en elogiar el papel del ejército libanés en el decomiso del armamento. El destino del barco habría de ser el puerto de Tripolí, el puerto libanés más cercano a la base naval de Tartus en Siria, una zona que en estos momentos está ampliamente vigilada por personal ruso y algunos militares del Ejército regular sirio tal como lo está el sur del país y la frontera con Israel. El hecho de que el ejército libanés encabezara el decomiso implica un telón de fondo por parte de terceros estados para evaluar la conducta del ejército libanés con respecto al envío y verificar si este llegaría a su destino o no, esto en el marco de las declaraciones de Joseph Lieberman, senador estadounidense que se encuentra en Líbano para negociar el "supuesto paso de vehículos de Naciones Unidas para apoyar a los refugiados sirios" y quien el día de ayer, ante reporteros internacionales, declaraba que "Líbano debería hacer un esfuerzo para apoyar a la oposición Siria y develar su disociación de lo acontecido en el conflicto sirio hasta el momento". El resultado, sin embargo, fue claro, Líbano en general y Hezbollah en particular, no están interesados en involucrarse directamente en éste ni en ningún otro conflicto de la denominada "Primavera árabe", esto simplemente porque no está en sus agendas políticas lidiar con  cuestiones como la democracia, los derechos civiles o la repulsión a vivir en ghetos. Las armas, entonces, se decomisaron, el gesto político de Líbano es, al igual que muchos Estados como Jordania, el propio Israel e Irán, no al polvorín Sirio.

Y es que armar a grupos en Siria conlleva un mayor derramamiento de sangre por parte del régimen y un alto grado de que el conflicto supere fronteras no solo en Líbano sino también en Israel, régimen que por cierto ha mandado a fortalecer su frontera norte con Líbano ante una probable escalada de las tensiones sociales ya que desde agosto del año pasado se han produciendo manifestaciones en Líbano a favor de las demandas del pueblo Sirio y el fin del régimen de Al Assad, protestas pacíficas donde se ha contado con el apoyo reconocidas figuras libanesas como el novelista Elias Khouri y el cantante Marcel Khalife, entre miles de estudiantes defensores de la causa siria.

Pero mientras un gran sector del pueblo libanés demuestra su empatía con el pueblo sirio, el gobierno se encuentra disociado de su población. Mientras el gobierno de Suleiman, durante su periodo como miembro no permanente del CS de la ONU, ha demostrado una supuesta neutralidad que aboga por la no intromisión en los asuntos internos sirios paradójicamente, la clara posición de Hezbollah no ha dado marcha atrás al declarar en más de una ocasión su respaldo al régimen Sirio. La última vez que Hezbollah declaró esto fue el pasado 4 de abril mediante una entrevista online entre Hassan Nasrallah y Julian Assange donde se dejó claro una vez más que "Hezbollah respaldaba el diálogo en Siria porque las potencias lo único que perseguían era la guerra civil".

Lo cierto es que la tensión en Líbano crece día a día donde una nueva ola de atentados en contra de los críticos de Hezbollah ha rondado las calles de Beirut tal como ha sido el ejemplo del viejo lobo Samir Geagea, figura nodal de la alianza del 14 de marzo quien sufrió un nuevo atentado el pasado 25 de abril, haciendo recordar el ambiente de 2005 donde muchos periodistas, políticos y activistas en contra de la alianza Siria-Hezbollah corrieron el mismo riesgo de Geagea, algunos con suerte y otros con un destino fatal como lo fue el caso del ex Primer Ministro Rafiq Hariri. Pero si Hezbollah no está interesado en un conflicto interno en Líbano, entonces bien se puede pensar en los servicios secretos sirios quienes en este momento serían los únicos interesados en abrir un escenario violento en Líbano para mandar un claro mensaje de disuasión a los vecinos inmediatos en el que se exprese "si se va Al Assad se va la región entera y el balance de poder visto todos estos años", lo que incluye Israel, Líbano e incluso la estabilidad de Jordania como enclave de posibles refugiados y mercenarios en la zona.

La intervención armada en Siria es un arma de doble filo, pues si bien podría minar el régimen de Al Assad con un derramamiento mayor de sangre hasta el ahora visto, por otro lado, el esparcimiento de pequeños comandos militares que no logren someterse a las fuerzas apoyadas por Occidente y Arabia Saudí recibirían ayuda de terceros estados como Irán que a su vez harían de la zona algo muy parecido en Iraq, donde las cuotas de poder han aumentado con base en 1) el poder militar hacia algunas milicias que luchan contra las fuerzas gubernamentales y 2) la ayuda económica y social que se crea en medio del caos y la violencia al que ha sido sometido el tejido social.

Sin duda alguna, el espectro que rodea los acontecimientos actuales en Siria (y también en Libia) es el espectro iraquí que, con una invasión en 2003, aún no puede recuperar ni el más mínimo grado de seguridad y desarrollo social con dicho modelo que, por el contrario,  ha despedazado el tejido social por la desconfianza que unas personas ha generado con otras a partir de la presencia de tropas extranjeras, aliados, enemigos y mercenarios en el conflicto.

Así, Al Assad juega la carta de la "iraquización" de la zona si no se mantiene en el poder, una carta que parecen aceptar los estados árabes del Golfo quienes no maniobran a favor del pueblo sirio, como tampoco lo hace Irán o los Estados Unidos, y que por el contrario, parecen empeñados en aceptar un escenario de violencia el cual no esté controlado por al Assad sino por otras fuerzas que no harán otra cosa más que seguir dañando las aspiraciones del pueblo sirio que ha sido la única presa brutal de las actividades contra revolucionarias no solo del régimen sino también de sus aliados y enemigos.