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jueves, 4 de abril de 2013

¿Que hay de Amr Diab y la revolución egipcia?

Conocido mundialmente por su estilo y carisma, Amr Diab, el ídolo del pop egipcio, no fue la excepción a la gama de músicos que se adhirieron a componer las nuevas letras de sus canciones en el nombre de la revolución egipcia. 


Amr Diab, en conjunto con una gama de artistas como Arab Knightz, Hisham, Ramsy, entre otros, fue de los cantantes que aceptaron que hubo un momento durante el régimen poscolonial de Mubarak donde el dictador utilizaba a los pop-stars para componer letras que "endulzaran el oído de los egipcios y los ojos de las egipcias".

Ciertamente el pop no era el único género. Había mucho hip hop. Pero hip hop comercial. Con letras vacías y sin mensaje social alguno. Además, los cantantes, cineastas, actores y otros personajes públicos que salieran en los medios eran controlados todo el tiempo a menos que fueran parte del régimen y de sus medios de comunicación vendidos.

Para Amr Diab, quien antes decía que "no importaban las letras porque tenía seguidores en todo el mundo que tarareaban a la perfección sus canciones sin saber el significado de una sola palabra", fue muy importante unirse a Tahrir ya que ahí se encontraban esas personas que lo habían llevado a la fama y la popularidad que tiene. Fue tanta la presión social y el contexto contestatario durante aquellos memorables 18 días que tardó Mubarak en dejar el poder, que Diab compuso una canción titulada "Egipto ha hablado" donde trataba el tema de la revolución haciendo notar la demanda de los jóvenes así como utilizando las fotos de los actores de esta revolución (el pueblo) para realizar un video que ronda por la red y You Yube.

A su vez, Amr Diab también comenzó una campaña de reconstrucción civil en Egipto, esto mediante un programa de radio e Internet para discutir los principales problemas de la sociedad en este proceso de cambio iniciado en la denominada primavera árabe. El programa de Amr Diab se llama Egipto Real.

Pop star desde hace muchos años, Amr Diab se integra al compromiso de los cantantes, artistas, pintores y poetas que unieron su creatividad a la del pueblo egipcio para levantarse contra el régimen poscolonial de Mubarak y que hoy, con un nuevo gobierno, sigue discutiendo los principales retos que un Mohammed Morsi ha representado para una sociedad que pedía libertad de prensa, dignidad y transparencia, y no encontrarse con la represión policíaca  legislativa y epistémica iniciada recientemente por los hermanos musulmanes.



miércoles, 3 de abril de 2013

El lenguaje contestatario como elemento de subjetvización: el caso de las revoluciones árabes

Hoy en el blog comparto con ustedes el texto de mi ponencia presentada en el CELE de la UNAM  dentro del Seminario de Semiótica del Departamento de Lingüística Aplicada, celebrado el día 3 de abril de 2013.



La recuperación de la voz propia, de la condición de Sujeto creador y creativo en medio de un sistema de opresión y de círculos de poder que hacen valer la violencia física y epistemológica, ha sido uno de los temas tratados por muchos pensadores desde mediados y finales del siglo XX (Freire, 1971; Dussel, 1980; Chomsky; 1993). Hay varias aproximaciones muy valiosas que, entre otras cosas, nos remiten a valorar y a usar conceptos para entender el papel desempeñado por las personas en este sistema de deshumanización, marginación y creciente consumismo de identidades que ha impuesto el capitalismo, así como su producción semiótica-cultural que ha desplegado en las conciencias de los pueblos para mantenerse como tal, como hegemón-opresor (Freire, 1964).
            En este contexto, el siglo XXI ha abierto con su primera revolución, tawra en el lenguaje del Sujeto creador (pero no el único), el pueblo árabe, la cual ha dejado sorprendidos a propios y extraños por su magnitud, resonancia e influencia a nivel mundial en otros movimientos sociales alrededor del mundo. Una influencia que tiene y tendrá por décadas, a esperas de que se convierta en un proceso de permanente liberación.
            Ha sido el levantamiento de la voz árabe, el deseo expresado en sus convenciones culturales y códigos semióticos, aquel fenómeno que ha demostrado una vez más la vigencia del pensamiento de los autores que hablan del contrapoder que automáticamente surge cuando hay redes y relaciones de poder hostigando y deshumanizando al Sujeto (Castells, 2009). Ante la violencia física y epistemológica que roba la memoria histórica a los pueblos, surgen nuevas formas de resistir y contestar al poder en las cuales se expresan los deseos más íntimos de los Sujetos que se han reconocido como oprimidos después de tantos años de poder colonial y poscolonial que, en el caso de los árabes y los habitantes de Oriente Medio, se había impregnado en cada rincón de la sociedad para callar, aplastar, asesinar, reprimir, violar, secuestrar y arrebatar la dignidad y los valores de los Sujetos con ayuda de aliados en el exterior. Se trataba de una opresión que apretaba de dos lados; desde la tiranía interna de los dictadores y desde la intervención extranjera de los (Garduño, 2012).
            En el enfoque que propone este texto para estudiar la denominada “primavera árabe” no es el de “dar voz a los Sujetos”. Ellos ya la tienen, siempre la han tenido. No se trata de otorgar a las sociedades de Asia Occidental un espacio de expresión ya que ellos siempre lo han tenido y, lo que es más, lo han tenido y ha sido presa de ataques y censura por parte de la maquinaria cultural del opresor ya sea en el barrio, la mezquita, el marcado o, ahora muy en auge, el espacio virtual que ofrece Internet. Se trata, por el contrario, de escuchar con más atención esas convenciones culturales de los pueblos sin más intermediario que aquel que se expresa y ha superado lo que Freire (1971) llama la contradicción del opresor-oprimido, es decir, de aquella persona que al saberse como oprimido no se convierte en opresor inmediatamente como muchos lo hacen (el campesino que se convierte en capataz y oprime, o el ciudadano que se convierte en traficante de drogas y asesina), sino que emprende el camino de la liberación permanente y responsable con su semejante mediante valores que considera simplemente como humanos, comunes y aplicables y respetables a toda la comunidad.
            Estos deseos de emprender una liberación permanente están explícitos en los códigos semióticos expresados en las revoluciones árabes que comenzaron en diciembre de 2010 en Túnez y que siguieron desde 2011 y hasta la fecha en diversos países de la zona geográfica en cuestión. Eslóganes, canciones, manifestaciones visuales, poéticas y pasionales, componen un repertorio que ha sido la principal respuesta a la pregunta masiva que se hicieron los receptores de los mensajes de la revolución en el mundo: ¿qué quieren los árabes? O mejor dicho: ¿ahora qué quieren los árabes?
            Lemas como “el pueblo quiere derrocar al régimen”, “vete”, “dignidad, justicia y libertad”, “libertad de expresión y prensa”, entre otros, fueron una creación de la vox populi, que inmediatamente fue objeto de malinterpretaciones, traición-traducciones y/o de omisiones por parte de las grandes cadenas trasnacionales de comunicación que, en vísperas de este cambio, vieron amenazados sus intereses hegemónicos en aquella parte del mundo rica no solo en recursos energéticos como el gas o el petróleo sino en historia, lengua, cultura e identidad.
            Por más de doscientos años, los gobernantes poscoloniales introdujeron formaciones ideológicas tales como el socialismo, el arabismo o el islamismo, aparentemente creados para el combate de la opresión de los poderosos y los dueños de ese capitalismo salvaje y excluyente que comenzó desde el siglo XIX y del cual no solo los dictadores árabes eran partidarios sino también sus agentes de repetición.

            Se creó una (in) diferencia en un sistema binario entre lo que se llamó Occidente y los demás (The West and the Rest) donde el individuo se deshumanizó y, en palabras de Hamid Dabashi (2012), todo lo no-occidental se colocó fuera de los tropos de la metafísica europea evitando que “el resto” nunca estuviera en el ámbito de la Sujeción plena o dentro de la misma agencia histórica de su realidad.

            En tanto el Sujeto necesita del lenguaje para poder ser dicho (para decir quién es, qué quiere, para decir una ironía o una historia biográfica), el lenguaje contestatario usado en las manifestaciones sociales del proceso en estudio ha sido la herramienta con la que se ha expresado el Sujeto para dar a conocer su experiencia con el colonialismo, el poscolonialismo y el capitalismo. Manifestaciones orales y verbales como las antes señaladas han sido la manifestación reivindicativa de que aquel que habla no puede hacerlo sino después de haber advertido que hay un tal Yo o Mi o Nosotros y Otro, Ellos, Otros, que abre la operación de quejarse, de formular una pregunta, de comunicar una noticia o hacer una afirmación como Sujeto al margen del sistema que le había privado de esa capacidad.

            Este texto, que es una muestra introductoria de un proyecto posdoctoral a desarrollar este año en el CIESAS de Guadalajara bajo la supervisión del Dr. Jorge Alonso, pretende demostrar que para que un Sujeto se mantenga como Sujeto o reivindique su condición de Sujeto, su palabra debe permanecer activa y vigente. Su lenguaje y sus manifestaciones artísticas y estéticas deben reconstruirse frecuentemente con respecto al Otro y responder a su voluntad y a su bienestar social. En este sentido, el lema “Todos somos Jaled Said” se refiere a un eslógan utilizado en Egipto para presentar la indignación que la comunidad sentía por la muerte de Jaled Said, un bloguero que fue secuestrado en un café Internet por la policía secreta egipcia tras publicar críticas al régimen y cuyo cuerpo con muestras de tortura fue presentado en Internet mediante fotografías de su martirio. La indignación de la comunidad ante las fotografías causó un efecto de solidaridad con la familia de Said, proceso que fue una de las mechas que prendió el proceso denominado como “la Primavera Árabe egipcia”. La indignación de la colectividad se plasmó en un solo eslógan que retrata muy bien el sentimiento de la mayoría de los egipcios que se enteraron del asunto: “Todos somos Jaled Said”.

            Este proceso tiene que ver más con indignación social que con hambre. No son protestas de pan solamente (López, 2012). Se trata de un proceso de indignación ante la humillación colectiva que la gente ha sentido durante varias décadas y que ahora son los jóvenes árabes aquellos que han levantado la voz bajo nuevas formas de protesta, esencialmente, formas de carácter pacífico. Si bien la inmolación de Muhammad Buazizi (vendedor de frutas que fue privado de vender su mercancía en vía pública y dio pie a quemarse a lo bonzo en Túnez) desató la ola de indignación en la región, ha habido otros eventos anteriores que han marcado este deseo de Subjetivización de la población de esta zona. En 2003, Iraq se vio envuelto en un largo movimiento social contra la guerra que mostró los primeros zapatos no solo a los dictadores árabes sino también a los invasores occidentales; en 2004, Egipto vio crecer un movimiento de protesta denominada Kefaya (ya basta) que criticaba la posición dictatorial del gobierno, la intervención occidental en Iraq y las políticas del régimen de Israel contra el pueblo palestino; en 2009, Irán vio las protestas más fuertes en su país después de la revolución de 1979 por un presunto fraude electoral; en 2010, pobladores del Sáhara Occidental fueron testigos de una ola de represión en los campamentos de refugiados por parte del ejército marroquí, entre otros sucesos importantes que incluyen huelgas de trabajadores argelinos, egipcios y presos políticos palestinos a lo largo de la primera década del siglo XX:

            Sí, pero ¿por qué ahora? Pregunta Gómez (2011) quien de manera brillante ofrece la respuesta al público. Hace dos décadas que el porcentaje de población árabe menor de 25 años supera el 50%. La novedad hoy, es su nivel de educación y su integración en la sociedad de la información.

            Así, la característica común de la Primavera Árabe con la sociedad global en crisis es que ambas se enfrentan al mismo problema, la crisis del capitalismo. El Sujeto no aguanta el peso del sistema y sus residuos. Ahora el Sujeto es el espacio a colonizar por el capitalismo volviendo a las personas códigos, números y consumidores de deseos creados. Por ello, cada vez mas son los expulsados, los desempleados, los humillados, los migrantes, los que no tienen recursos, los no Sujetos. Los árabes han dicho, nuevamente, basta.

            Dentro de esta Sociedad diluida por el capitalismo, la voz de la Primavera Árabe ha sido de las primeras en levantarse y en tratar de reivindicar su condición de Sujeto mediante la resonancia de su lenguaje contestatario, un lenguaje que ha influido, con resultados a la espera, en otros lenguajes contestatarios a través del mundo tales como “los indignados” en Europa, “el movimiento del 99%” en Estados Unidos, “Yo Soy 132” o “estoy hasta la madre” en México, entre muchos otros que se están gestando justo ahora.

            La Primavera Árabe ha sido ya “una victoria del siglo XXI frente al arcaísmo del siglo XX”. Esta subjetivización (recuperación de la condición de Sujeto) es el resultado de la experiencia, elemento sine qua non, se lleva a cabo el proceso de imaginar lo nuevo. En otras palabras, la imaginación viene ordenada mediante unos principios de origen empírico, y será la tarea de la persona aquella de ordenar las experiencias, darles un sentido en su entorno social y cultural.

            No se debe olvidar que el Sujeto no es un ser propiamente lógico, sino también pasional. La persona se constituye sobre un fondo delirante, es una forma de ordenar una entropía inicial, hecha de todos los estímulos que al azar invaden nuestra mente desde el principio. La actividad racional no resulta, así, ser un fin, sino un medio para satisfacer las pasiones o para moderar las pasiones que pueden dañar a la sociedad.

            Ese es el principio sobre el que se basa este proyecto, sobre la experiencia de la Primavera Árabe y su forma de ordenar sus pasiones que han demostrado hacer frente al discurso proveniente de los dueños del poder que decían que “no hay democracia para los árabes porque los árabes no estaban preparados para ella” (Dorovitz, 2011).



            Y ciertamente es tan falso e incorrecto lo citado por Dorovitz (2011) que este estudio es necesario porque trata de documentar el cuerpo que dio origen a una revolución mental, intelectual y estructural más que una revolución económica y meramente política basada en términos de democracia y, mucho menos, de democracia electoral. Se trata de documentar y divulgar un cambio de conciencia donde se han  utilizado “las herramientas del sistema” y donde “los Sujetos se han inmerso en el sistema para causar una fractura en él e invitar al cambio de dirección de algunos de sus flujos.

            Así, el trabajo aquí propuesto intenta refutar diversos estudios de arabistas, sociólogos y antropólogos que han otorgado diversos conceptos a los participantes de la Primavera Árabe mediante el uso de las teorías orientalistas que denigran y describen peyorativamente a la creación de protestas sociales en el “mundo árabe” (como si se tratara de un mundo aparte) y promueve una fotografía caótica, violenta y sin sentido al resto de la opinión pública. La asignación de categorías como “rebeldes”, “insurrecciones”, “terroristas”, “vándalos”, “opositores”, entre muchos otros, son solo ejemplos de cómo se han mal interpretado (intencionalmente o no) a un movimiento que tiene sus propias lenguas, mensajes y actores, los cuales se autodenominan de manera muy diferente a la que muchos medios de comunicación  hacen referencia.

            Ahora bien, la necesidad de divulgar la autodefinición de las protestas, de sus actores, de sus objetivos y de sus formas de organización no es algo que se deba ver de manera estática sino que, como fenómeno social, tienden a cambiar de acuerdo con el contexto histórico-cultural y la coyuntura política que se viva. En este sentido, el proyecto justifica su existencia al incorporar el elemento de la “significancia” (significance) más que el del significado (meaning) de las protestas como propuesta teórica y metodológica dentro del marco de las teorías de movimientos sociales promovidas por autores reconocidos por sus aportaciones al asunto como Charles Tilly (2009) o Manuel Castells (2009).

            En el caso particular de nuestro tema, no debemos preguntarnos qué es la Primavera Árabe sino lo que significa, su magnitud y su impacto sobre estos flujos donde la sociedad sobrevive tomando mucho en cuenta el contexto donde lo hace. Nuevamente, en tanto pensar es crear y hacer historia, creo que en las herramientas de la historia oral de los mismos árabes (y no árabes que viven en Oriente Medio) encontraremos la ayuda necesaria, el soporte, para explicar las creaciones de la Primavera Árabe y lo funcional e importantes que son para el contexto histórico y geográfico donde han surgido y donde ha impactando masivamente.

            Es verdad que en cada sociedad, en cada época, hay un interés general en que nada realmente cambie, en que no haya preocupaciones, rebeliones, subversiones, nada. Pero en la comprensión de lo que está ocurriendo en el Norte de África y el Asia Occidental, nos estamos quedando sin metáforas y necesitamos explicaciones nuevas. El “hombre árabe” que sale ahora a la calle habla de política todo el tiempo, critica, llora, escucha, canta, pinta, escribe, está atento, crea y piensa en su futuro, en su familia. Lo hace de nuevo, siempre lo ha hecho, pero ahora se ha escuchado masivamente.

            Este nuevo lenguaje de la Primavera Árabe impactará (ya lo hace) sin duda en la política nacional e internacional de las generaciones venideras. Estos levantamientos han ido más allá de los conceptos de etnia y religión, de nacional, pro o anti occidental y marcan el final de esas formaciones ideológicas y conceptuales basándose únicamente en la referencia más intima que tenemos, el Yo existo. En un acercamiento al tema (Garduño, 2012), estudié cómo las revoluciones árabes han transformado su entorno y su manera de pensar, siendo la lengua un elemento que experimentó grandes cambios a través de la adaptación de términos de otras lenguas y de experiencias de otros pueblos para echar a andar sus propios movimientos sociales de cambio y reivindicación ciudadana sin ningún tipo de influencia partidista o de actores externos como anteriormente se había dado.

            Estos precedentes, y la necesidad de profundizar sobre cómo estos nuevos términos han influido (de regreso) en otras sociedades, es lo que ha impulsado mi ánimo e interés por seguir el tema y desarrollar el marco teórico necesario para explicar este cambio en la realidad, no sin antes recalcar que el material para este trabajo proviene de los mismos actores que se han manifestado en las calles y medios de comunicación alternativos, principal manantial de fuentes primarias a explorar, donde la semiótica puede ayudarnos no a significar sino a entender cómo y quiénes han significado esas convenciones culturales.

            Y es que eso es precisamente el argumento principal del proyecto, es decir, que es necesario informar y documentar que los Sujetos se han recuperado del trauma histórico sembrado por el poscolonialismo y el capitalismo y que, pese la violencia que impera en nuestros días, el vocabulario y las expresiones que se encuentra en su lenguaje contestatario ha sido la mejor arma para aniquilar lo que los aniquilaba, para reconstruirse como Sujetos, para anunciar que Existen y que Existimos y que vamos hacia una nueva geografía de la subjetivización que ya no está asignada al reparto colonial o poscolonial de las estructuras de dominación capitalista y consumista, sino a una reestructuración de la emancipación mucho más radical que la emancipación prometida, una emancipación que conecta lo individual, lo local y lo regional con lo mas intimo de nuestra reconfiguración humana.

Referencias

Castells, M. (2009). Comunicación y poder. Madrid: Alianza Editorial.
Chomsky, N. (1993). Año 501: La conquista continúa. Madrid: Libertarias/Prodhufi.
Dabashi, H. (2012). The arab spring: The end of postcolonialism. London; New York; New York: Zed Books.
Dussel, E. D. (1980). Filosofía de la liberación. Bogotá: Universidad Santo Tomás, Centro de Enseñanza Desescolarizada.
Freire, P. (1971). Pedagogía del oprimido. Lima: Tierra Nueva.
Garduño, Moisés (2012). “Interpreting Revolutionary Arabic: terms and vocabulary in the Language(s) of The Arab Spring”, en DW Academy (coord). The Media Dialogue 2012. The Arab World, Bonn: DW.
Gómez, Luz. (2011). “Siete claves para el despertar árabe”. El País,  15 de abril de 2011. Disponible en http://elpais.com/diario/2011/04/15/opinion/1302818412_850215.html, consultado el 2 de abril de 2013.
Horovitz, David. (2011). “A mass expression of outrage against injustice”. The Jerusalem Post. 25 de febrero de 2011. DIsponible en http://www.jpost.com/Opinion/Columnists/Article.aspx?id=209770, consultado el 2 de abril de 2013.
Tilly, Charles. (2009). Los movimientos sociales, 1768-2008; desde sus orígenes a Facebook. Barcelona: Crítica.

Bibliografía recomendada

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Abid, Kamal. (2012). “Las bellas artes inspiradas en las ideas de la Primavera Árabe” Disponible en http://www.annabaa.org/nbanews/2012/03/097.htm, consultado el 2 de abril de 2013.
Alonso, Jorge (1994). Cultura política y educación cívica, México. CIIHUNAM.
Arkoun, M. (1992). El Pensamiento Árabe. Barcelona.  Paidós.
Ayubi, N., & Herrera, A. (1996). El islam político: Teorías, tradición y rupturas. Barcelona: Bellaterra.
Della Ratta, D. ( 2011). Creative resistane challenge´s Syria´s regime. Disponible en  http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2011/12/20111222162349451619.html, consultado el 1 de abril de 2013. 
Fanon, F. (1963). Los condenados de la tierra. México: Fondo de Cultura Económica.
Garduño, M.: 2012, “Corán y lengua árabe: entre el dialecto, el árabe medio y el fusha”, Revista de Estudios de Asia y Africa, (147) 1. (El Colegio de México, México)
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Suleiman, Y. (2003). The Arabic language and national identity: a study in ideology, Washington DC. Georgetown University Press.

lunes, 1 de abril de 2013

Comentarios sobre la "revolución blanca" en Jordania

El rey Abdallah, quién en una provocativa entrevista en marzo pasado para The Atlantic Monthly Group dijo que se encontraba un poco nervioso como monarca en medio de una región en transición y cambio, ha creado un "nuevo gobierno" para enfrentar los efectos de la denominada primavera árabe en Jordania.

Él mismo ha hablado de una "revolución blanca", concepto que recuerda la serie de reformas que implementó el Shah de Irán Muhammad Reza Pahlevi cuando en la década de los sesenta intentó modernizar su país con recetas tomadas de Occidente pero que desencadenó, paradójicamente, su derrocamiento por parte de los seguidores de Jomeyni y otras organizaciones de izquierda de aquella época.

Y es que las "revoluciones blancas" no son vistas como revoluciones por la población. Al contrario, son vistas como medidas anti revolucionarias que intentan crear una imagen falsa de cambio para apaciguar ánimos de protesta y crítica después de tantos años de opresión contra los pueblos árabes. El vocabulario es el mismo: "reformas", "transparencia", "democracia", "apertura", etc. En forma varía, pero en contenido es exactamente lo mismo.

Por ejemplo, Abdullah Ensour ha sido designado de nuevo como el Primer Ministro del rey. Destaca su formación como economista, rubro que representa la principal preocupación para el reino. Ensour es uno de los viejos políticos en el gobierno pues no solo ha doblado su posición como Primer Ministro sino que desde finales de los años ochenta viene desempeñando diversos cargos en el régimen tales como Ministro de Educación, de Comercio, de Relaciones Exteriores, entre otros. Este nombramiento no es otra cosa más que el nombramiento de un viejo lobo en el "nuevo" gobierno. Es hacer transparente lo evidente para muchos.

Al lado de este personaje, trabajarán 18 ministros (el número más bajo en 35 años) con una mujer que intentará cubrir la cuota de género lo cual seguramente será visto como una burla para la mayor parte de la población y de las mujeres jordanas quienes (todas excepto la reina claro) siempre han sido vistas como personas de segunda categoría (trabajando en negocios que no son suyos o cuidando niños de extranjeros) ya que la supuesta participación política que ahora "se les ha otorgado" les deja sin seguridad al carecer de una protección plena a sus derechos humanos ante críticas fuertes que ellas pudieran hacer contra las personalidades del régimen. En otras palabras, habrá mayor libertad de expresión que servirá para ubicar a los agentes contestatarios más sensibles y eliminarlos disimuladamente.

 Y es que la reforma de este "nuevo gobierno" jordano no tiene un efecto positivo en las demandas sociales de una población de 6 millones de personas de las cuales 2.5 millones son refugiados palestinos que esperan volver a su país. Este hipotético regreso significa una amenaza para Israel, quien por tal motivo apoya rotundamente las reformas jordanas y trabaja hombro con hombro con el rey para lidiar con los efectos liberadores de la primavera árabe en esta zona. El apoyo de Israel y Estados Unidos a las reformas jordanas no le sienta bien a la población, ya que la gente en los mercados y en los barrios siempre ve a estos dos agentes externos como los causantes de los altos precios de los alimentos, la gasolina y otros bienes básicos que, aún subsidiados, su alto coste agobia la economía de la gente de a pie.

Con lo anterior, no se quiere decir que la oposición islamista, los Hermanos Musulmanes en Jordania, tengan la solución a dicha crisis. Esta organización ha estado aprovechando también las condiciones precarias de la gente en los pueblos, la ola de dinero proveniente de Arabia Saudí y Qatar para financiar sus proyectos islamistas en otros lugares como en Siria y, como zorro al acecho, traicionado los valores originales de la primavera árabe al no aliarse con las demandas sociales de la gente en Túnez, Egipto o la misma Siria.

En el caso jordano, la hermandad sigió la misma estrategia al instar a la gente a derrocar NO al rey SINO al entonces Primer Ministro Samir Rifai (protestas del 14 al 26 de enero de 2011) sin tomar partido por la ola de cambio de régimen vistas en Egipto o Túnez. El lema por excelencia en Jordania era "El pueblo quiere una reforma del régimen", y no, como en Egipto o Túnez "El pueblo quiere derrocar al régimen". En otras palabras, lo que anhelan los hermanos musulmanes, sabiendo el entorno geopolítico que los ubica entre Palestina e Israel, es tener una mayor influencia en el régimen y con ello hacerse del poder gradualmente sin poner en riesgo las relaciones de Jordania con Estados Unidos e Israel. Bonito programa de gobierno.

Pero también es cierto que la población en jordana se debate entre la reforma y el cambio de régimen. Mientras algunos sindicatos de profesores están a favor de la reforma sin presión de la hermandad musulmana, otros sectores más desfavorecidos lo están a favor de del cambio de régimen más en sintonía con la ola revolucionaria de otros países. Para las protestas de 2012 se dejaban corear los lemas siguientes: 






Lo anterior denota que hay gente en contra y a favor de la revolución blanca que pregona Abdallah. Pero el rumbo que siga el termómetro social sin duda dependerá del éxito o fracaso de dichas reformas que, como hemos visto, no han sentado bien en estas primeras horas de "nuevo gobierno" en el reino. Si bien el actual contexto jordano no es el mismo que se tuvo en el Irán en los años sesenta, se debe recordar que aquel régimen Pahleví tardó cerca de quince años en caer tras la implementación de sus reformas por lo que, aunque parezca disparatado para algunos, aquí se afirma que por ningún motivo se debe desacartar a Jordania de alcanzar una primavera árabe al estilo de los otros escenarios que hemos desde diciembre de 2010.




domingo, 17 de marzo de 2013

Metodolgía: el primer día de la estancia en campo

De las veces que he tenido la oportunidad de visitar algunas instituciones académicas en Estados Unidos, Europa, América Latina y Oriente Medio, en ninguna ocasión he visto que los alumnos universitarios, principalmente de posgrado, hayan tenido la posibilidad de tener un curso de logística destinado a analizar y planear su primera práctica de campo. 

Hablo de la logística puesto que, en términos teóricos, los alumnos parecen tener "todo claro" al contar con seminarios y seminarios de investigación que versan sobre las teorías y la metodología que seguirán para sus trabajos escritos de investigación. Y es que en realidad, en las aulas muy poco se habla sobre los pasos, precauciones, riesgos, y patrones político-culturales a los los estudiantes se enfrentarán en sus primeros días de práctica de campo o estancia de investigación.

Ante todo, se debe decir que la naturalidad en el terreno es el mejor aliado. Las encuestas, preguntas, sondeos y otro tipo de datos que se recopilen durante la estancia deben darse de la manera más natural y sin forzar a los informantes, ya que muchas veces se olvida que ellos son sujetos de información y creadores de su propia realidad. Son también amigos, colegas, maestros, enfermeros, policías, agentes de inteligencia, con los que hay que relacionarse como tales, y no solo como informantes. 

Un curso de logística, con base en las experiencias de estudiantes e investigadores que hayan pasado periodos cortos, medianos y largos de investigación, debe ser una herramienta básica en los programas de posgrado, sobre todo a la hora de analizar temas en Ciencias Sociales, ya que la rigurosidad científica en términos teóricos a veces termina por ahogar las metas del estudiante cuando se enfrenta a un terreno que es la primera vez que pisa, ve, respira y vive.

Al estudiante muchas veces se le entrena para preguntar, para recopilar datos, para extraer la información necesaria para su trabajo, para investigar, sin darse cuenta que en no pocas ocasiones el estudiante termina siendo el entrevistado, el sujeto de interés para "el otro", el interrogado, o incluso, el propio sujeto de estudio del aquel que supuestamente llegaba a entrevistar.

Son los tutores o supervisores de cada estudiante los que, en conjunto con estudiantes de recién egreso, deberían ser los encargados de echar a andar programas pilotos para preparar a los alumnos subsiguientes para un mejor encuentro con el terreno que estudian en la teoría. Nociones culturales, riesgos con el nivel de seguridad y sensibilidad del tema trabajado, códigos jurídicos, procedimientos burocráticos, formas de tomar transporte, amigos o contactos conocidos, entre muchas otras cosas, podrían ser discutidos a la hora de echar a andar este tipo de cursos-talleres-seminarios, para un mejor aprovechamiento del tiempo, dinero y esfuerzo del estudiante que, sin duda, se verá agradecido por este tipo de temas que son igual de importantes que el mismo marco teórico-conceptual con el que trabaja.

Así, el primer día de la práctica de campo se reduce a la observación, a la prueba de ensayo y error, al establecimiento de primeros contactos en la calle con la gente del mercado o el barrio donde vaya a radicar, e incluso, dependiendo de la personalidad del estudiante, a un viaje de extensa exploración o, por otro lado, de eterno encierro en su habitación compartida con otros estudiantes. Todo depende de las herramientas, la disposición, personalidad, y orientación que el estudiante tenga para que, poco a poco, "se vaya soltando" en su quehacer investigador. 







jueves, 14 de marzo de 2013

A 10 años de la invasión a Iraq

Entre el 12 y 14 de marzo, se llevó a cabo un encuentro que recordó los 10 años de la invasión a Iraq por parte de los Estados Unidos.

Aquí publicamos el resumen de la ponencia que presenté, en vísperas de compartir lo que a mi juicio se considera un ejercicio de memoria histórica. Lo que sigue a continuación, es el contexto social que hay en Iraq a 10 años de la invasión, pero también a más de 70 años de guerra e inestabilidad política continua.

Para ver las ponencias completas, esperen por favor el disco que publicará el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM con las 9 ponencias que hicieron posible este encuentro.




Si recordamos que la invasión a Iraq se realizó dentro del marco de la llamada “guerra contra el terrorismo” y bajo la perspectiva conocida como “el Gran Medio Oriente”, también debemos recordar que la existencia de dichos términos configuró de manera despectiva al ciudadano común de Oriente Medio y de manera particular al musulmán que viajaba por los aeropuertos internacionales como si de un terrorista se tratara, ocasionando toda una semiótica peyorativa que derivó en actos ofensivos y racistas no solo contra la religión sino también contra la cultura, obra y pensamiento del ciudadano árabo-musulmán.

Se trataba de una clara violencia epistemológica que tenía (tiene aún) el objetivo de convencer a la opinión pública de que eran los “terroristas iraquíes” quienes realmente amenazaban a la seguridad internacional tras poseer supuestas armas de destrucción en masa, y que eran ellos un ente desconocido, peligroso, violento, caótico, entre otras denominaciones, el que debía contenerse por el bien de la seguridad de todos los pueblos del mundo. Se trataba de una deshumanización del ciudadano iraquí y de una desubjetivización de sus comunidades ya que el ciudadano de a pie se encontraba atrapado y asfixiado entre la evidente tiranía interna perpetrada por el gobierno de Sadam Huseyn y, al mismo tiempo, por la inminente intervención militar de fuerzas externas o “de la coalición” lideradas por Estados Unidos.  Ambas prácticas contaron con tintes represivos, militares y destructores del tejido social iraquí que llevaron, cada quien en su momento, al debilitamiento de la estructura más básica de la sociedad, es decir, la confianza en sí misma como colectivo, dando pie a una intensificación de conflictos internos muy parecido a lo que se denomina como guerra civil.

Ante esto, la gente a menudo se pregunta si Iraq está mejor o peor después de la invasión de Estados Unidos en 2003. Si bien esto es muy complejo de analizar en este espacio, lo cierto es que la población iraquí ha vivido largos procesos de conflicto en los que, por ejemplo, una persona que hoy tiene 60 años ha tenido que experimentar diversos procesos de guerra o inestabilidad política con violencia desde que Sadam Huseyn tomó el poder en 1978 (mediante un golpe de Estado), después con la guerra entre Iraq e Irán a lo largo de la década de los ochenta, la invasión a Kuwait y la denominada guerra del Golfo, la imposición de un doloroso y largo régimen de sanciones económicas, la invasión de 2003 y ahora la guerra civil y el quebrantamiento del tejido social que enfrenta la gente en el país ante la salida del invasor.

Así, la situación del civil iraquí no es fácil. NI EL DERROCAMIENTO DE SADAM HUSEYN EN 2003 NI LA SALIDA DE LAS TROPAS ESTADOUNIDENSES DE IRAQ EN 2011 HAN RESULTADO EN LA PACIFICACIÓN DEL PAÍS y, mucho menos, en la estabilidad económica y el disfrute del potencial energético y económico con el que cuenta. Ante tantos años de violencia e inestabilidad, de desconfianza, alianzas y traiciones, la gente acude a depositar su seguridad en lo más íntimo de su organización social, es decir, su tribu, su clan, su familia, olvidándose de cuestiones ideológicas que hicieron mucho daño décadas atrás tales como el nacionalismo o el islamismo.

Sin embargo, al pasar los años, cada una de estas tribus ha configurado sus propios mecanismos de subsistencia y de defensa contra quienes consideran sus enemigos. Algunos se fortalecen haciendo alianzas confederadas con otras tribus, algunas otras estableciendo acuerdos con los estadounidenses, otros con el nuevo gobierno, otros con los iraníes, otros con grupos como Al Qaeda, otros intentan salir (como la población cristiana caldea de Bagdad, cercana al 3% de la población total) entre muchos más, lo que habla de un escenario de guerra civil donde ciertamente los niveles de violencia se disparan e intensifican debido a la intromisión de otros poderes y otros actores que buscan salvaguardar sus intereses geopolíticos mediante su presencia en lo que ellos llaman “el nuevo gobierno Iraq”.

Hoy en día no hay grupo iraquí que no tenga un contacto, entrada de dinero u oferta para tener seguridad, comodidad y otros “privilegios” que provenga de actores externos. La seguridad, el dinero y la comida son bienes que escasean debido a la proliferación de secuestros, robos y otros delitos relacionados con la debilidad del Estado. En este sentido, los números no importan, la macroeconomía dice cosas muy distintas de los testimonios que nos han llegado de los mismos iraquíes que solo piden una cosa: que no se les olvide.

Los numeros del gobierno son engañosos. Uno se debe fijar en la economía del día a día para tener un panorama más cercano de la economía del iraqui:

-          Hoy en día 40% de la población iraquí no tiene agua potable,
-          el 30% carece de asistencia sanitaria, 25 % sigue viviendo bajo el umbral de la pobreza, 
-          Iraq es el país de la región con más desempleo (30%) solo antes de Yemen y Libia, con los índices de pobreza extrema en aumento,
-           con 5 millones de huérfanos, con la tasa más alta de muertes infantiles (50 de cada 1000)
-          y se perfila como uno de los pocos países que no cuentan con alfabetización para sus niños (solo el 68% del país). El Ministro de Defensa es al mismo tiempo el Ministro de Cultura.  SADOUN AL DULAIMI

Por otro lado, los medios de comunicación locales y regionales que ensalzaron las revueltas en Egipto y Túnez guardaron un misterioso silencio a la hora de exportar las imágenes creativas que la sociedad iraquí creaba, sobre todo a través del liderazgo de las mujeres, ya que una lectura con la atención puesta en Iraq como en otros escenarios podría haber nublado la imagen epistemológica que Estados Unidos quería exportar sobre un “éxito rotundo de la operación iraquí” bastando solamente dos o tres notas al respecto de las protestas las cuales utilizaron para justificar “la necesidad de la presencia estadounidense para pacificar Iraq”.

Es un punto de vista que comparten los iraquíes que están en la primera línea de los negocios en Bagdad. Los precios de los inmuebles en la capital son altos pero hay multitud de compradores. Le pregunté a Abduk-Karim Ali, un agente inmobiliario, quién estaba pagando tanto por las casas. Contestó riéndose que había inversores del Kurdistán y Bahrein, pero que la mayoría de los compradores con los que él negociaba “son los ladrones de 2003, los que tienen el dinero”. “¿Quiénes son?”, le pregunté. “Me refiero a los cargos del gobierno”, dijo el Sr. Ali. “Compran las mejores propiedades para ellos mismos”.

Un problema aparte es representado por la nueva elite gobernante en Iraq.  Patrick Cockburn, reporteroindependiente de la cadena informativa Counter punch, Pocos meses antes de la invasión, un funcionario iraquí, entrevistado en secreto en Bagdad, hizo un sombrío pronóstico: “Los iraquíes exiliados son la réplica exacta de los que nos gobiernan actualmente… con la única diferencia de que los últimos están ya saciados porque llevan treinta años robándonos”, dijo. “Esos que llegan acompañando a las tropas estadounidenses tienen un hambre voraz”.

Muchos de los iraquíes que volvieron a Iraq tras la invasión dirigida por EEUU eran gentes de altos principios que se habían sacrificado como opositores a Sadam Husein, muchos de ellos habían vivido parte de su vida en Irán y en Siria como el propio Nur al Maliki, aunque, una vez transcurridos diez años, la predicción del anónimo funcionario acerca de la rapacidad de los nuevos gobernantes de Iraq se ha convertido en una total realidad. Como señaló un ex ministro: Las mismas maniobras de corrupción y clientelismo hacen gala ahora de la política iraquí.

Pocos iraquíes lamentan la caída de Sadam Huseyn, pero muchos recuerdan que, tras los devastadores ataques aéreos de EEUU contra la infraestructura iraquí en 1991 y 2003, las centrales eléctricas se repararon solo en zonas céntricas urbanas utilizando sólo recursos iraquíes.

Pocas cosas han cambiado desde entonces. Las estafas flagrantes continúan y además reciben protección oficial. En 2011, Rahin al-Ugaili, el director de la Comisión por la Integridad, desenmascaró varias “empresas fantasma” en el extranjero que los altos funcionarios utilizaban para concederse contratos a ellos mismos. Se hacían pagos por la totalidad aunque esos contratos no se cumplieran plenamente.

Las nuevas elites que se benefician del sistema llevan una existencia misteriosa, escondidas tras las murallas de la Zona Verde o atravesando las calles de Bagdad en convoyes blindados. Se cree que la mayor parte del dinero malversado va a parar al extranjero mientras que el resto se guarda en el banco o se invierte discretamente en inmuebles.

Hay un montón de dinero en Bagdad pero poco consumo visible. La violencia ha descendido pero el temor a los secuestros es muy real y nadie quiere atraer la atención mostrando su riqueza. El Sr. Ali, el agente inmobiliario, dice: “Conduzco un coche malo para que la gente no sepa que tengo dinero”. Los iraquíes ricos viven en zonas vigiladas detrás de muros y guardaespaldas.

Por qué todo esto. la respuesta es simple:

 “Las sanciones de las Naciones Unidas destruyeron la sociedad iraquí en la década de los noventa y los estadounidenses destruyeron el estado iraquí en 2003”. 

jueves, 7 de marzo de 2013

Cinco Noticias sobre la Actualidad Iraní



Es clara la intención del presidente iraní. Se trata del desafío a los grandes Muytahids revolucionarios que comulgan de la mano de Jamenei. Se trata de exponer cómo el poder del presidente es tan fuerte que llega al grado de hacer interpretaciones religiosas de esta magnitud. Recuerda mucho el momento en el que Ahmadineyad, durante una Asamblea General de la ONU, afirmó haber escuchado una voz que le exhortó a decir que Israel debía ser borrado del mapa. Aunque después se dijo que había habido un error en la traducción.





Irán usará francotiradores para terminar con una plaga de ratas gigantes en la ciudad capital del país. Actualmente el problema está presente en 26 distritos de la capital, principalmente en el sur. De igual manera, este es un pretexto para poner agentes de seguridad e inteligencia en los barrios que han experimentado los altos costos de alimentos y medicinas dado el mal manejo de subsidios del gobierno y, también, dados los efectos de las sanciones internacionales.







En un nuevo impulso a las negociaciones realizadas en Kazajistán, China ha puesto de manifiesto el derecho que Irán tiene, como miembro del TNP, a enriquecer uranio al 20% para fines médicos. China y muchos vecinos pertenecientes al Asia Central, están confiados en que habrá un acuerdo próximo en Estambul dada la necesidad de mantener estables los precios del petróleo. Nuevas sanciones darían al traste con los avances obtenidos hasta ahora. A pesar de dichas sanciones, Irán ha exportado 7 mil millones de dólares en gas natural.






Al parecer, Irán puede permitir una inspección a Parchin para dar muestras de buena fe en las negociaciones con el G5+1. A diferencia de la base de Fordo, que es muy poco probable que se cierre tal como lo piden las grandes potencias, la base de Parchin podrá ser visitada previa revisión de los documentos de la AIEA por autoridades iraníes.





Será por medio de la compañía Iranian Telecommunications Infraestruture Company, relacionada con capital de los Pasadaran, que Irán será el primer país en apoyar a los servicios de Internet y telecomunicación en Iraq y Afganistán.  Con respecto al país árabe, Irán ha fomentado un modelo de reconstrucción basado en el fortalecimiento de la infraestructura petrolera de la zona de Basra, región que hoy en día es una zona económica especial entre Irán e Iraq, que ha servido como impulsor de proyectos más grandes relacionados con los rubros de la comunicación y los sistemas. 



viernes, 1 de marzo de 2013

¿Irá Obama a Al Quds en su próxima visita a Israel?

A finales de septiembre del año 2000, se dio inicio a una ola de violencia entre palestinos e israelíes que se conoció como la "Intifada al-Aqsa" o, en la prensa internacional y de manera simple como "la Segunda Intifada". En ese mismo mes, Ariel Sharón visitó el Haram al Sharif, una explanada sagrada para judíos y musulmanes por igual, a la que entró con "el permiso del jefe de seguridad israelí en Cisjordania", lo que fue visto por los palestinos como una provocación a su identidad y territorialidad sobre el lugar.  De hecho, en el discurso de Sharon aquella vez, se encontraron las palabras "El haram al Sahrif ha estado en nuestras manos, y permanecerá en nuestras manos por siempre", ante lo cual las consignas palestinas no se dejaron esperar, y escaparon al viento eslóganes como  "fuera Israel y la ocupación" y "No a Oslo". 

Ante las protestas y repulsión de la presencia de Sharon en el lugar, las fuerzas israelíes comenzaron a disparar a sangre fría asesinando a miles de palestinos, comenzando así la violencia que mezcló a facciones armadas palestinas e israelíes con población civil, en su mayoría, de origen palestino.

La represión a las protestas, por otro lado, combinó la guerra abierta y la masacre contra palestinos con el asesinato selectivo a líderes de la oposición política, principalmente de movimientos armados considerados "peligrosos" para los intereses israelíes tal como las milicias tamzim, en algún momento críticos tanto de la ocupación israelí como de las posiciones diplomáticas del entonces líder palestino Yasser Arafat. Si bien este descontento fue totalmente reprimido por las fuerzas israelíes, los palestinos demostraron su desconocimiento a los Acuerdos de Oslo como marco para alcanzar la paz, y dejaron claro que había cientos de inconsistencias y asimetrías sociales, económicas y de seguridad provenientes de dicho documento.

Hoy en día, ante la visita que el presidente estadounidense planea hacer a Israel en este mes de marzo, las protestas contra las intenciones de Obama por visitar Jerusalem no se han dejado esperar. Diversos líderes tanto de Hamás como de al Fatah han advertido sobre las consecuencias políticas y diplomáticas que una eventual visita de Obama a Jerusalem podría causar, sobre todo si el Presidente cuenta con permisos o acompañantes israelíes para su acto político. Este hipotético acto ha sido visto con recelo por su presunta intención de "israelízar" Jerusalem  y de legitimar el régimen de represión que sufren los palestinos no solo en aquella zona sino también, y con más desgracia, dentro de las cárceles israelíes.

Tradicionalmente, los palestinos han negado la posibilidad de establecer una representación diplomática de Estados Unidos en su tierra por la complicidad de este país en el suministro de armas y dinero al ejército sionista. En palabras de Salah Bardawil, uno de los líderes del movimiento de Hamas y miembro del Consejo Legislativo palestino:  "no es posible que Obama quiera ir a tierra santa y entrar al lado de matones israelíes cuidándole las espaldas, esto sería el desastre más grande en la historia de las relaciones políticas entre palestinos y estadounidenses".

Para evitar una crisis del tamaño de la Intifada al Aqsa, Obama deberá pensar muy bien su itinerario antes de decidir hacer una vista a Al Quds. Y si en determinado momento planea realizar dicha visita, es seguro que solo será bienvenido si va a juzgar públicamente a Israel por su política de asentamientos y asesinatos selectivos contra palestinos civiles, a pesar de un supuesto cese al fuego entre los sionistas y el movimiento de Hamas que entró en vigor en noviembre de 2012.

De lo contrario, espero equivocarme, ante las huelgas de hambre masivas por parte de prisioneros palestinos en cárceles israelíes, el avance de los asentamientos en Jerusalem, y la pobreza extrema en la que se encuentra Gaza (aunado al desempleo en Cisjordania), la visita de Obama con personal israelí no haría más que aportar la gota que derrame el vaso para una nueva intifada en Cisjordania, la cual, como ocurrió hace más de diez años, fue originada en las mismas cárceles israelíes por palestinos que estaban en contra de la visita de Sharon a Al Aqsa, y en contra de los Acuerdos de Oslo y sus efectos para la población palestina.

Sin embargo, ante la primavera árabe, dudo que una nueva Intifada pueda ser igual a la Intifada al Aqsa, por lo menos del lado palestino. Los medios de protesta han cambiado y seguramente pueden esperarse manifestaciones pacíficas al estilo de lo que se ha visto en Túnez, Egipto, Libia y Siria, esto antes de la intromisión tanto de islamistas como de potencias extranjeras. Una combinación de eslóganes como "ashab yurid inha al iqtisam, ashab yurid inha al lihtlal" (el pueblo quiere el fin de la división, el pueblo quiere el fin de la ocupación) podrán escucharse con más fuerza tal como las huelgas de hambre de palestinos han logrado pasar los muros de las cárceles que les deshumanizan día a día. En este tenor, un nuevo levantamiento palestino estaría más cerca de una "primavera palestina" más que de una "tercera intifada". Por lo menos este escenario no daría pie a la justificación de una represión atroz como la de hace trece años, sin embargo, si bien los métodos de protesta han cambiado, los métodos de represión y cinismo no lo han hecho tanto.

De igual modo, ante el proceso de conciliación intra palestina y el establecimiento de un Estado Palestino no reconocido ante la ONU, una intifada violenta no caería mal a la política israelí la cual podría justificar su ausencia en una mesa de negociaciones por "cuestiones de seguridad", tal como lo ha venido haciendo en los últimos cincuenta años.