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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Tres temas para debatir el islamismo tras la primavera árabe

Tres temas para no perder de vista en esta coyuntura regional son:



1. El asunto palestino-israelí.  Si bien el asunto ha entrado en una nueva etapa por la creación de jure del Estado Palestino como miembro observador en Naciones Unidas y con pleno derecho en la UNESCO, la cuestión se ha recrudecido por la decisión israelí de construir más asentamientos en Al Quds en lo que puede tratarse de una sentencia de facto a un arreglo político, duradero y sustentable entre ambos Estados. A nivel interno, el optimismo por alcanzar un acuerdo entre las facciones palestinas para lograr una unidad política se ha visto eclipsado por la cantidad de muertos, presos políticos y violaciones a los derechos humanos en las últimas semanas por parte de Israel no solo en Gaza sino también en Cisjordania, esto en un intento por menguar el auge político interno que alcanzaron ambos frentes palestinos cuando Hamas, por una parte, resistió con cerca de 2500 cohetes los bombardeos israelíes en noviembre de 2012, mientras Mahmoud Abbas, por la otra, hizo lo propio logrando el mencionado reconocimiento palestino en el mismo mes, haciendo de sus métodos de resistencia un resultado político efectivo respectivamente.

Hoy, el objetivo público de los palestinos es la unidad. Se trata de materializar el lema que cantaron durante las protestas en Gaza y Cisjordania el año pasado: "As-sha3b yurid inha al inqisam" (el pueblo quiere el final de la división), el cual hubiera sido imposible de cantar en las calles hace veinte años tras los acuerdos de Oslo.

Falta decir que hay un ingrediente que se debe agregar a las negociaciones palestinas y éste se encuentra en las cárceles israelíes, en los presos políticos, en el egresado de la Universidad palestina de Birzeit, Marwan Borgouthi quien, elemento imprescindible de unión entre Al Fatah y Hamás, ha venido pidiendo desde la cárcel un levantamiento popular no violento contra Israel desde abril de 2012. Fuerzas islamistas y progresistas debaten el futuro palestino en una nueva etapa política-jurídica dentro del mismo ambiente de intervención y ocupación extranjera.


Marwan Borgouthi


2. Egipto. Fue precisamente durante el embate israelí en Gaza en noviembre de 2012, cuando el nuevo presidente, otrora "Faraón Morsi", ganó una amplia audiencia y legitimidad internacional como mediador y eje negociador del cese al fuego entre Hamás e Israel. 

Los buenos oficios de Morsi sirvieron para replantear una imagen de Egipto en la región y re lanzar el interés por conseguir un nuevo lugar en el llamado mundo árabe, por lo que más que islamizar la revolución, Morsi intentó nacionalizar Tahrir y usar la euforia de sus jóvenes en el exterior para afianzar su poder en el interior del país y afincar sus propios intereses y los de sus seguidores en la nueva estructura de poder. 

El conocido "decretazo" por medio del cual Morsi se pone sobre la propia constitución egipcia y por encima de cualquier decisión judicial, sirvió para desenmascarar la estrategia política del gobierno y dar a notar el blindaje que pretendía tener, causando no solo la molestia de la oposición progresista sino también una seria polarización social que ha dado pie a una nueva toma de la plaza Tahrir ahora en contra de las políticas de los hermanos musulmanes y su brazo político "El partido de la justicia y la libertad" que ha ocasionado serios enfrentamientos en varias ciudades del país, principalmente en Cairo y Alejandría. 

Mientras se acepta el referéndum constitucional que ha propuesto la presidencia (que será aceptado finalmente dada la enorme masa social que suelen mover los hermanos musulmanes para aprobar cualquier propuesta proveniente del Presidente-Faraón), los temores de una nueva confrontación en las calles crecerán, temiendo incluso, una seria polarización social que puede llevar a una nueva inestabilidad política similar a la de los primeros días de 2011. 

Egipto también es parte de esta gran polarización social que está sacudiendo a toda la región árabe donde algunos secularistas y progresistas ven a las fuerzas islamistas como una ideología totalizadora bajo la máscara de ideas y propagandas religiosas, mientras los religiosos dicen que actúan en nombre de la revolución para "purificar" a la sociedad de sus males políticos, económicos y sociales.

Lo que es verdad es que, mientras algunos hablan de una escalada de tensiones al grado de una guerra civil en Egipto, el balance de poder entre ambas fuerzas es el mejor escenario posible para el Estado egipcio donde los hermanos musulmanes deben entender que no se pueden monopolizar todas y cada una de las estructuras de poder en un Estado moderno para tener ciertas garantías de estabilidad social. Nuevamente, fuerzas islamistas y progresistas se debaten el futuro del país del Nilo con el ingrediente extra de la personalidad política y en búsqueda de un lugar en dicha escena de Mohammed Al Baradei.


Al Baradei


3. Irán. La primavera no ha llegado a Teherán. Elementos como la corrupción, la base social de Jamenei, el aparato de seguridad, inteligencia, vigilancia y represión de los Pasadarán, así como la crisis económica que azota a la sociedad de clase media iraní, son algunas de sus causas. No por ello, la lucha de facciones dentro del sistema iraní ha dejado de ser un tema de análisis. En Irán, contrario a lo publicado en la prensa internacional, la oposición no existe como tal. Todas las facciones políticas que juegan por el poder dentro del país lo hacen dentro de los parámetros establecidos por la República Islámica. El Movimiento Verde, por ejemplo, dicho por el propio Musavi, nunca ha estado en contra de dicho modelo, ni del proyecto nuclear, ni siquiera de la existencia de un Líder Supremo, sino solo se ha centrado en algunas reformas básicas del aparato de gobierno concerniente a algunas libertades ciudadanas como la expresión política, la transparencia de cuentas, el derecho de libre prensa y el respeto a las instituciones democráticas y los derechos humanos.

El acoso de Internet por parte del gobierno y la generación de una cuenta de facebook del Líder Supremo Ali Jamenei, han sido dos temas que se han insertado en la prensa de la ciudadanía, y que han tratado de desviar su atención del excesivo aumento de precios en los alimentos y medicinas, parte a causa de las sanciones internacionales y parte, la mayor, a causa de las políticas económicas del mismo gobierno tales como los subsidios políticos, la devaluación del rial-tomán iraní, la falta de transparencia y auditorías en las empresas nacionales y el destino de recursos valiosos al rubro militar en el último año. La situación económica nacional se une a la violación de la privacidad ciudadana la cual crece y se expresa bajo la nueva red interna online iraní y su nueva plataforma de videos que compite con el conocido sitio You Tube.

Al igual que en Egipto, el discurso oficial intenta más que islamizar sacar provecho del nacionalismo iraní con el ingrediente extra de la amenaza extranjera, principalmente israelí, que intenta al mismo tiempo cohesionar aún más a la población sobre el derecho que tiene Irán de hacerse con energía nuclear para los fines que el Estado convenga, hasta ahora, fines médicos.

Derecha: Musavi; Izquierda: Jatami. Miembros de las fuerzas denominadas reformistas dentro de Irán




Por supuesto que hay otros escenarios igual de importantes como el sirio o el bahreiní donde el islamismo, las fuerzas progresistas y los elementos externos están presentes. Hay fuerzas que están en cambio justo ahora y que están librando guerras que toman la vida de ciudadanos inocentes todos los días, aunque los escenarios anteriores, por supuesto y lamentablemente, no han sido la excepción de esto.

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