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sábado, 12 de julio de 2014

Genocidio en Gaza, bienvenida a Al Sisi



El ataque a Gaza es también la prueba israelí al nuevo presidente Egipcio. Al Sisi, cuyo régimen ha criminalizado a la hermandad musulmana en su país y está librando una lucha con algunos islamistas radicales en la Península del Sinaí, ahora tiene el turno de materializar su retórica a favor de Israel y darle la espalda a los árabes, particularmente a los palestinos. 

No esperamos mucho de la elite egipcia claro está. En 2012, el mismo Mohammed Mursi, primer presidente civil con ideología islamista, no hizo más que mediar un acuerdo de paz que tatuó su posición al lado de Israel y congeló cualquier tipo de presión regional a favor de la paz y la búsqueda de una solución política negociada. Al parecer, no actuar contra el genocidio perpetrado por Israel se ha vuelto un requisito para optar por la presidencia egipcia, requisito que Al Sisi está por cumplir.

En las últimas horas, Al Sisi aún no condena los 450 ataques aéreos israelíes, solo busca el cese al fuego. No condena la retórica de Lieberman que busca una nueva invasión a Gaza aun contradiciendo lo estipulado en el Plan Revisado de Separación de Israel y Gaza en junio de 2004, donde la evacuación de Tel Aviv significaba “que no habría ningún tipo de presencia permanente de fuerzas de seguridad israelíes dentro de Gaza”. 

Es verdad que no esperamos nada del salvador egipcio, imagen en la que se presentó el militar ante los civiles, ni tampoco esperamos nada de ningún actor internacional cómplice del genocidio. Pero también es verdad que hay que seguir insistiendo y denunciando los hechos para no naturalizar el crimen porque el motivo del genocidio contra Gaza es claro y evidente: socavar los intentos de la unión palestina a cualquier nivel, y parar la intifada demográfica que amenaza la composición social de la etnocracia que persigue Tel Aviv. 





La elite egipcia tampoco ha señalado la matanza de niños palestinos que se ha convertido en el mejor instrumento que encuentra el régimen israelí para asegurar el control de las circunstancias, aunado al régimen de exclusión al que son sometidos los palestinos que viven dentro del Estado de Israel, así como aquellos que viven dentro de otros Estados de la zona como Líbano, Jordania y últimamente en Egipto.

Por eso, la decepción egipcia es esperada. Se debe decir que ni Al-Sisi, ni Obama ni nadie ha parado la multiplicación de la colonización y de la cantidad de asentamientos construidos en Cisjordania que se han doblado tan solo en 2013. Que que ni Al- Asisi ni el Rey de Jordania están interesados en el hecho que Jerusalén esté cada vez más aislada de Palestina y de los palestinos. Que ni a Al Sisi ni a Nasrallah ni a Jamenei importa un comino que el muro que divide “los humanos de los no humanos” desde 2002 tenga más metros, mallas, cámaras y puntos de revisión humillantes. Hay que decir que los gobiernos árabes y no árabes no están interesados en la paz ni en la seguridad humana de los desplazados, arrestados, torturados y víctimas de otras formas de degradación humana que aumentan considerablemente de acuerdo con el Resource Centre for Palestinian Residency and Refugee Rights.

Si bien parece que la historia de 2008 y 2012 se repite, el punto es no ayudar a repetirla. El punto es no normalizar la tragedia ni naturalizar los hechos. Ni siquiera automatizar la falta de acción de gente como Al Sisi. El punto bajo este argumento es seguir recordando, señalando e informando que esto no es una guerra porque no hay un enfrentamiento simétrico, que es una intervención directa contra la población palestina tal como el ataque al Hospital Europeo de Gaza lo demuestra, que esto no es una guerra porque simplemente no hay ley, no hay justicia, no hay escucha, para Israel no hay un “otro”, y lo que hay es un laboratorio de muerte y la destrucción de casas, carreteras y escuelas. 


Para Al Sisi este ataque es la prueba necesaria para mostrar a Washington y Tel Aviv el rumbo que está tomando Egipto en términos contrarrevolucionarios, pero en este sentido hay un elemento que es el peor enemigo de esta táctica regional, es decir, que las revoluciones, legitimadas e inspiradas también en la resistencia palestina, no pueden dar marcha atrás y el rumbo de una intifada regional está en marcha en cada rincón de la zona porque en algún momento de la colonización el colonizador que arrasa desde el aire, en aviones o en caballos, tiene que descender a la tierra donde quiere gobernar, y es en ese momento en el que la verdadera lucha empiece, es decir, cuando el colonizador se enfrente a la fuerza de lo pequeño, de lo cotidiano, de la vida y de la gente cuyas palabras son aquellas que hablan de historia.

Publicado también en:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=187120&titular=genocidio-en-gaza-bienvenida-a-al-sisi- 

jueves, 14 de marzo de 2013

A 10 años de la invasión a Iraq

Entre el 12 y 14 de marzo, se llevó a cabo un encuentro que recordó los 10 años de la invasión a Iraq por parte de los Estados Unidos.

Aquí publicamos el resumen de la ponencia que presenté, en vísperas de compartir lo que a mi juicio se considera un ejercicio de memoria histórica. Lo que sigue a continuación, es el contexto social que hay en Iraq a 10 años de la invasión, pero también a más de 70 años de guerra e inestabilidad política continua.

Para ver las ponencias completas, esperen por favor el disco que publicará el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM con las 9 ponencias que hicieron posible este encuentro.




Si recordamos que la invasión a Iraq se realizó dentro del marco de la llamada “guerra contra el terrorismo” y bajo la perspectiva conocida como “el Gran Medio Oriente”, también debemos recordar que la existencia de dichos términos configuró de manera despectiva al ciudadano común de Oriente Medio y de manera particular al musulmán que viajaba por los aeropuertos internacionales como si de un terrorista se tratara, ocasionando toda una semiótica peyorativa que derivó en actos ofensivos y racistas no solo contra la religión sino también contra la cultura, obra y pensamiento del ciudadano árabo-musulmán.

Se trataba de una clara violencia epistemológica que tenía (tiene aún) el objetivo de convencer a la opinión pública de que eran los “terroristas iraquíes” quienes realmente amenazaban a la seguridad internacional tras poseer supuestas armas de destrucción en masa, y que eran ellos un ente desconocido, peligroso, violento, caótico, entre otras denominaciones, el que debía contenerse por el bien de la seguridad de todos los pueblos del mundo. Se trataba de una deshumanización del ciudadano iraquí y de una desubjetivización de sus comunidades ya que el ciudadano de a pie se encontraba atrapado y asfixiado entre la evidente tiranía interna perpetrada por el gobierno de Sadam Huseyn y, al mismo tiempo, por la inminente intervención militar de fuerzas externas o “de la coalición” lideradas por Estados Unidos.  Ambas prácticas contaron con tintes represivos, militares y destructores del tejido social iraquí que llevaron, cada quien en su momento, al debilitamiento de la estructura más básica de la sociedad, es decir, la confianza en sí misma como colectivo, dando pie a una intensificación de conflictos internos muy parecido a lo que se denomina como guerra civil.

Ante esto, la gente a menudo se pregunta si Iraq está mejor o peor después de la invasión de Estados Unidos en 2003. Si bien esto es muy complejo de analizar en este espacio, lo cierto es que la población iraquí ha vivido largos procesos de conflicto en los que, por ejemplo, una persona que hoy tiene 60 años ha tenido que experimentar diversos procesos de guerra o inestabilidad política con violencia desde que Sadam Huseyn tomó el poder en 1978 (mediante un golpe de Estado), después con la guerra entre Iraq e Irán a lo largo de la década de los ochenta, la invasión a Kuwait y la denominada guerra del Golfo, la imposición de un doloroso y largo régimen de sanciones económicas, la invasión de 2003 y ahora la guerra civil y el quebrantamiento del tejido social que enfrenta la gente en el país ante la salida del invasor.

Así, la situación del civil iraquí no es fácil. NI EL DERROCAMIENTO DE SADAM HUSEYN EN 2003 NI LA SALIDA DE LAS TROPAS ESTADOUNIDENSES DE IRAQ EN 2011 HAN RESULTADO EN LA PACIFICACIÓN DEL PAÍS y, mucho menos, en la estabilidad económica y el disfrute del potencial energético y económico con el que cuenta. Ante tantos años de violencia e inestabilidad, de desconfianza, alianzas y traiciones, la gente acude a depositar su seguridad en lo más íntimo de su organización social, es decir, su tribu, su clan, su familia, olvidándose de cuestiones ideológicas que hicieron mucho daño décadas atrás tales como el nacionalismo o el islamismo.

Sin embargo, al pasar los años, cada una de estas tribus ha configurado sus propios mecanismos de subsistencia y de defensa contra quienes consideran sus enemigos. Algunos se fortalecen haciendo alianzas confederadas con otras tribus, algunas otras estableciendo acuerdos con los estadounidenses, otros con el nuevo gobierno, otros con los iraníes, otros con grupos como Al Qaeda, otros intentan salir (como la población cristiana caldea de Bagdad, cercana al 3% de la población total) entre muchos más, lo que habla de un escenario de guerra civil donde ciertamente los niveles de violencia se disparan e intensifican debido a la intromisión de otros poderes y otros actores que buscan salvaguardar sus intereses geopolíticos mediante su presencia en lo que ellos llaman “el nuevo gobierno Iraq”.

Hoy en día no hay grupo iraquí que no tenga un contacto, entrada de dinero u oferta para tener seguridad, comodidad y otros “privilegios” que provenga de actores externos. La seguridad, el dinero y la comida son bienes que escasean debido a la proliferación de secuestros, robos y otros delitos relacionados con la debilidad del Estado. En este sentido, los números no importan, la macroeconomía dice cosas muy distintas de los testimonios que nos han llegado de los mismos iraquíes que solo piden una cosa: que no se les olvide.

Los numeros del gobierno son engañosos. Uno se debe fijar en la economía del día a día para tener un panorama más cercano de la economía del iraqui:

-          Hoy en día 40% de la población iraquí no tiene agua potable,
-          el 30% carece de asistencia sanitaria, 25 % sigue viviendo bajo el umbral de la pobreza, 
-          Iraq es el país de la región con más desempleo (30%) solo antes de Yemen y Libia, con los índices de pobreza extrema en aumento,
-           con 5 millones de huérfanos, con la tasa más alta de muertes infantiles (50 de cada 1000)
-          y se perfila como uno de los pocos países que no cuentan con alfabetización para sus niños (solo el 68% del país). El Ministro de Defensa es al mismo tiempo el Ministro de Cultura.  SADOUN AL DULAIMI

Por otro lado, los medios de comunicación locales y regionales que ensalzaron las revueltas en Egipto y Túnez guardaron un misterioso silencio a la hora de exportar las imágenes creativas que la sociedad iraquí creaba, sobre todo a través del liderazgo de las mujeres, ya que una lectura con la atención puesta en Iraq como en otros escenarios podría haber nublado la imagen epistemológica que Estados Unidos quería exportar sobre un “éxito rotundo de la operación iraquí” bastando solamente dos o tres notas al respecto de las protestas las cuales utilizaron para justificar “la necesidad de la presencia estadounidense para pacificar Iraq”.

Es un punto de vista que comparten los iraquíes que están en la primera línea de los negocios en Bagdad. Los precios de los inmuebles en la capital son altos pero hay multitud de compradores. Le pregunté a Abduk-Karim Ali, un agente inmobiliario, quién estaba pagando tanto por las casas. Contestó riéndose que había inversores del Kurdistán y Bahrein, pero que la mayoría de los compradores con los que él negociaba “son los ladrones de 2003, los que tienen el dinero”. “¿Quiénes son?”, le pregunté. “Me refiero a los cargos del gobierno”, dijo el Sr. Ali. “Compran las mejores propiedades para ellos mismos”.

Un problema aparte es representado por la nueva elite gobernante en Iraq.  Patrick Cockburn, reporteroindependiente de la cadena informativa Counter punch, Pocos meses antes de la invasión, un funcionario iraquí, entrevistado en secreto en Bagdad, hizo un sombrío pronóstico: “Los iraquíes exiliados son la réplica exacta de los que nos gobiernan actualmente… con la única diferencia de que los últimos están ya saciados porque llevan treinta años robándonos”, dijo. “Esos que llegan acompañando a las tropas estadounidenses tienen un hambre voraz”.

Muchos de los iraquíes que volvieron a Iraq tras la invasión dirigida por EEUU eran gentes de altos principios que se habían sacrificado como opositores a Sadam Husein, muchos de ellos habían vivido parte de su vida en Irán y en Siria como el propio Nur al Maliki, aunque, una vez transcurridos diez años, la predicción del anónimo funcionario acerca de la rapacidad de los nuevos gobernantes de Iraq se ha convertido en una total realidad. Como señaló un ex ministro: Las mismas maniobras de corrupción y clientelismo hacen gala ahora de la política iraquí.

Pocos iraquíes lamentan la caída de Sadam Huseyn, pero muchos recuerdan que, tras los devastadores ataques aéreos de EEUU contra la infraestructura iraquí en 1991 y 2003, las centrales eléctricas se repararon solo en zonas céntricas urbanas utilizando sólo recursos iraquíes.

Pocas cosas han cambiado desde entonces. Las estafas flagrantes continúan y además reciben protección oficial. En 2011, Rahin al-Ugaili, el director de la Comisión por la Integridad, desenmascaró varias “empresas fantasma” en el extranjero que los altos funcionarios utilizaban para concederse contratos a ellos mismos. Se hacían pagos por la totalidad aunque esos contratos no se cumplieran plenamente.

Las nuevas elites que se benefician del sistema llevan una existencia misteriosa, escondidas tras las murallas de la Zona Verde o atravesando las calles de Bagdad en convoyes blindados. Se cree que la mayor parte del dinero malversado va a parar al extranjero mientras que el resto se guarda en el banco o se invierte discretamente en inmuebles.

Hay un montón de dinero en Bagdad pero poco consumo visible. La violencia ha descendido pero el temor a los secuestros es muy real y nadie quiere atraer la atención mostrando su riqueza. El Sr. Ali, el agente inmobiliario, dice: “Conduzco un coche malo para que la gente no sepa que tengo dinero”. Los iraquíes ricos viven en zonas vigiladas detrás de muros y guardaespaldas.

Por qué todo esto. la respuesta es simple:

 “Las sanciones de las Naciones Unidas destruyeron la sociedad iraquí en la década de los noventa y los estadounidenses destruyeron el estado iraquí en 2003”. 

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Tres temas para debatir el islamismo tras la primavera árabe

Tres temas para no perder de vista en esta coyuntura regional son:



1. El asunto palestino-israelí.  Si bien el asunto ha entrado en una nueva etapa por la creación de jure del Estado Palestino como miembro observador en Naciones Unidas y con pleno derecho en la UNESCO, la cuestión se ha recrudecido por la decisión israelí de construir más asentamientos en Al Quds en lo que puede tratarse de una sentencia de facto a un arreglo político, duradero y sustentable entre ambos Estados. A nivel interno, el optimismo por alcanzar un acuerdo entre las facciones palestinas para lograr una unidad política se ha visto eclipsado por la cantidad de muertos, presos políticos y violaciones a los derechos humanos en las últimas semanas por parte de Israel no solo en Gaza sino también en Cisjordania, esto en un intento por menguar el auge político interno que alcanzaron ambos frentes palestinos cuando Hamas, por una parte, resistió con cerca de 2500 cohetes los bombardeos israelíes en noviembre de 2012, mientras Mahmoud Abbas, por la otra, hizo lo propio logrando el mencionado reconocimiento palestino en el mismo mes, haciendo de sus métodos de resistencia un resultado político efectivo respectivamente.

Hoy, el objetivo público de los palestinos es la unidad. Se trata de materializar el lema que cantaron durante las protestas en Gaza y Cisjordania el año pasado: "As-sha3b yurid inha al inqisam" (el pueblo quiere el final de la división), el cual hubiera sido imposible de cantar en las calles hace veinte años tras los acuerdos de Oslo.

Falta decir que hay un ingrediente que se debe agregar a las negociaciones palestinas y éste se encuentra en las cárceles israelíes, en los presos políticos, en el egresado de la Universidad palestina de Birzeit, Marwan Borgouthi quien, elemento imprescindible de unión entre Al Fatah y Hamás, ha venido pidiendo desde la cárcel un levantamiento popular no violento contra Israel desde abril de 2012. Fuerzas islamistas y progresistas debaten el futuro palestino en una nueva etapa política-jurídica dentro del mismo ambiente de intervención y ocupación extranjera.


Marwan Borgouthi


2. Egipto. Fue precisamente durante el embate israelí en Gaza en noviembre de 2012, cuando el nuevo presidente, otrora "Faraón Morsi", ganó una amplia audiencia y legitimidad internacional como mediador y eje negociador del cese al fuego entre Hamás e Israel. 

Los buenos oficios de Morsi sirvieron para replantear una imagen de Egipto en la región y re lanzar el interés por conseguir un nuevo lugar en el llamado mundo árabe, por lo que más que islamizar la revolución, Morsi intentó nacionalizar Tahrir y usar la euforia de sus jóvenes en el exterior para afianzar su poder en el interior del país y afincar sus propios intereses y los de sus seguidores en la nueva estructura de poder. 

El conocido "decretazo" por medio del cual Morsi se pone sobre la propia constitución egipcia y por encima de cualquier decisión judicial, sirvió para desenmascarar la estrategia política del gobierno y dar a notar el blindaje que pretendía tener, causando no solo la molestia de la oposición progresista sino también una seria polarización social que ha dado pie a una nueva toma de la plaza Tahrir ahora en contra de las políticas de los hermanos musulmanes y su brazo político "El partido de la justicia y la libertad" que ha ocasionado serios enfrentamientos en varias ciudades del país, principalmente en Cairo y Alejandría. 

Mientras se acepta el referéndum constitucional que ha propuesto la presidencia (que será aceptado finalmente dada la enorme masa social que suelen mover los hermanos musulmanes para aprobar cualquier propuesta proveniente del Presidente-Faraón), los temores de una nueva confrontación en las calles crecerán, temiendo incluso, una seria polarización social que puede llevar a una nueva inestabilidad política similar a la de los primeros días de 2011. 

Egipto también es parte de esta gran polarización social que está sacudiendo a toda la región árabe donde algunos secularistas y progresistas ven a las fuerzas islamistas como una ideología totalizadora bajo la máscara de ideas y propagandas religiosas, mientras los religiosos dicen que actúan en nombre de la revolución para "purificar" a la sociedad de sus males políticos, económicos y sociales.

Lo que es verdad es que, mientras algunos hablan de una escalada de tensiones al grado de una guerra civil en Egipto, el balance de poder entre ambas fuerzas es el mejor escenario posible para el Estado egipcio donde los hermanos musulmanes deben entender que no se pueden monopolizar todas y cada una de las estructuras de poder en un Estado moderno para tener ciertas garantías de estabilidad social. Nuevamente, fuerzas islamistas y progresistas se debaten el futuro del país del Nilo con el ingrediente extra de la personalidad política y en búsqueda de un lugar en dicha escena de Mohammed Al Baradei.


Al Baradei


3. Irán. La primavera no ha llegado a Teherán. Elementos como la corrupción, la base social de Jamenei, el aparato de seguridad, inteligencia, vigilancia y represión de los Pasadarán, así como la crisis económica que azota a la sociedad de clase media iraní, son algunas de sus causas. No por ello, la lucha de facciones dentro del sistema iraní ha dejado de ser un tema de análisis. En Irán, contrario a lo publicado en la prensa internacional, la oposición no existe como tal. Todas las facciones políticas que juegan por el poder dentro del país lo hacen dentro de los parámetros establecidos por la República Islámica. El Movimiento Verde, por ejemplo, dicho por el propio Musavi, nunca ha estado en contra de dicho modelo, ni del proyecto nuclear, ni siquiera de la existencia de un Líder Supremo, sino solo se ha centrado en algunas reformas básicas del aparato de gobierno concerniente a algunas libertades ciudadanas como la expresión política, la transparencia de cuentas, el derecho de libre prensa y el respeto a las instituciones democráticas y los derechos humanos.

El acoso de Internet por parte del gobierno y la generación de una cuenta de facebook del Líder Supremo Ali Jamenei, han sido dos temas que se han insertado en la prensa de la ciudadanía, y que han tratado de desviar su atención del excesivo aumento de precios en los alimentos y medicinas, parte a causa de las sanciones internacionales y parte, la mayor, a causa de las políticas económicas del mismo gobierno tales como los subsidios políticos, la devaluación del rial-tomán iraní, la falta de transparencia y auditorías en las empresas nacionales y el destino de recursos valiosos al rubro militar en el último año. La situación económica nacional se une a la violación de la privacidad ciudadana la cual crece y se expresa bajo la nueva red interna online iraní y su nueva plataforma de videos que compite con el conocido sitio You Tube.

Al igual que en Egipto, el discurso oficial intenta más que islamizar sacar provecho del nacionalismo iraní con el ingrediente extra de la amenaza extranjera, principalmente israelí, que intenta al mismo tiempo cohesionar aún más a la población sobre el derecho que tiene Irán de hacerse con energía nuclear para los fines que el Estado convenga, hasta ahora, fines médicos.

Derecha: Musavi; Izquierda: Jatami. Miembros de las fuerzas denominadas reformistas dentro de Irán




Por supuesto que hay otros escenarios igual de importantes como el sirio o el bahreiní donde el islamismo, las fuerzas progresistas y los elementos externos están presentes. Hay fuerzas que están en cambio justo ahora y que están librando guerras que toman la vida de ciudadanos inocentes todos los días, aunque los escenarios anteriores, por supuesto y lamentablemente, no han sido la excepción de esto.

lunes, 29 de octubre de 2012

La presencia geopolítica iraní en el Mar Rojo

Siguiendo la estrategia de ampliar el horizonte de sus austeras fuerzas navales, Irán ha anunciado el despliegue de su flota número 22 en las aguas estratégicas del Puerto Digna, al norte de Sudán. 

Esta maniobra militar que navega con el discurso de "llevar la paz a aquella región víctima de la piratería marítima", viene a complementar la serie de movimientos implementados en el Mar Rojo desde febrero de 2011 cuando Irán mandó fragatas y destroyers a Djibuti, el Golfo de Aden, y un par de barcos por el Canal de Suez bajo la entonces supervisión de las fuerzas militares egipcias, no sin antes haber parado en el Puerto de Yedda como un gesto de transparencia disuasiva con sus vecinos árabes del Golfo.

Pero ahora, la llegada de la marina iraní al Mar Rojo a través de los puertos de Sudán se ha anunciado tras el ataque israelí a una fábrica de armamento en una base militar en Jartoum, por lo que es muy probable que Irán esté buscando terreno fértil para maniobras y ejercicios asimétricos disuasivos en una zona poco explotada por Israel y aprovechada por Irán en los últimos dos años.


La zona del Mar Rojo comienza a ser una herramienta disuasiva  que Irán quiere explotar tras la reconfiguración geopolítica que, hasta este momento, ha planteado la denominada primavera árabe. 

Si bien la cooperación de Irán con Sudán data de más de una década atrás cuando ambas naciones firmaron cerca de 30 acuerdos comerciales para agilizar su relación económica, Sudán ha cofirmado su apoyo al programa nuclear iraní y mantiene su venta de uranio que comenzó en 2006, mientras el gobierno de Ahmadineyad sigue adelante con su compromiso de echar a andar un proyecto de tratamiento de agua potable en el Nilo sureño, principal preocupación estratégica de Sudán actualmente.

Y ciertamente los rumores sobre el bombardeo a la fábrica militar de Sudán hablan sobre un punto de fabricación de drones financiada por Irán, cuyas autoridades hoy en día se jactan de "tener en su poder fotografías de bases secretas israelíes obtenidas con base en aquella tecnología". Pero si bien el ataque ha acontecido de tal manera que no ha habido condena internacional  alguna en tanto Israel no niega ni confirma dichos ataques, los iraníes se han limitado a señalar "la violación de la soberanía sudanesa" sin echar a andar una respuesta militar mínima, lo que demuestra que Teherán no quiere una guerra directamente en estos momentos y se reserva el hecho de aumentar su presencia disuasiva  en la zona afectada como el más útil de los mecanismos de defensa hasta ahora.

Lo que es verdad es que la retórica y las herramientas disuasivas de ambas naciones han alcanzado Sudán y el Cuerno de África, una zonza geopolítica donde las bases estadounidenses e israelíes no tienen mucha presencia y, por el contrario, tienen pésimas experiencias con operaciones de "ayuda humanitaria" que han terminado en verdaderas catástrofes por el desconocimiento de la profunda crisis social de esa zona, tal como lo recuerdan los episodios de Somalia en 1993 cuando los marinos estadounidenses fueron recibidos con arma en mano por la población que, al atrapar a los miembros de la misión, arrastró a 13 soldados por las calles de Mogadiscio como muestra de repugnancia a la presencia extranjera en su territorio.

Las presencias militares iraní, estadounidense e israelí en la zona desequilibrarán aún más las fuerzas que han hecho de esta región un polvorín y un caldo de cultivo para operaciones asimétricas, lo que otorga una conclusión tajante que invita a decir que la crisis del Cuerno de África no es por la sequía sino por la intervención del oportunismo y el imperialismo extranjeros.

jueves, 30 de agosto de 2012

El Movimiento de los (No) Alineados y Oriente Medio

"Frenar la masacre en Siria es responsabilidad de todos" fue la frase que más se escuchó en el pleno de la cumbre del Movimiento de los Países No Alineados (MPNA) durante el discurso del presidente egipcio Mohamed Mursi ante mandatarios aliados del régimen de Bashar al Assad, entre ellos Madmud Ahmadineyad y Vladimir Putin.
Las críticas hacia el régimen sirio no fueron las únicas, sino que también algunos mandatarios, incluyendo el Secretario de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, hicieron señalamientos importantes ante la violación de derechos humanos del régimen israelí contra la población palestina en Gaza y Cisjordania así como contra la serie de atropellos perpetrados por parte del ejército y el cuerpo policial de esa zona contra civiles inocentes.
Claramente, algunos países de esta agrupación internacional no han hecho honor a su nombre. El MPNA contiene un sin fin de intereses políticos en la región de Oriente Medio que claramente han influido para construir alianzas ya sea con Estados Unidos o con Rusia en diversos escenarios que van desde la catástrofe palestina a la siria, o de la pasividad en el movimiento bahreiní o árabe saudí hasta la intensa propaganda desplegada en contra de Irán desde hace más de una década.

La posición egipcia ha sido clara en este foro. Se trata de volver a conseguir aquel liderazgo regional que fue arrebatado por Occidente y la derrota militar con Israel en las décadas de los sesenta y setenta, y que hoy en día gracias a la revolución egipcia se ha intentado rescatar con el liderazgo de los hermanos musulmanes y su principal figura Mohamed Morsi. Hasta hace poco, Egipto no había tenido una posición firme a favor o en contra del régimen sirio, pero dado el trasfondo de la revolución que influyó en el cambio de este gobierno, es claro el interés de Morsi en mostrarse a favor del pueblo sirio para presentarse ante los países que apoyan a al Assad como el líder que está empeñado en traer a Egipto de regreso en los asuntos regionales. Egipto, como Irán, será un país clave para resolver cualquier conflicto que le competa en la zona.

Sin embargo, el ejército egipcio, si bien ha retirado a algunos Generales importantes por órdenes del presidente Morsi, seguirá teniendo una influencia importante en la política exterior del país debido a que los mil milllones de dólares  recibidos por Estados Unidos seguirán siendo una herramienta que condicione las políticas "no alineadas" de Egipto en la zona, y mantengan, por otro lado, una mano de Estados Unidos en el país del Nilo. Otros países con una situación similar a la egipcia por el peso del dinero estadounidense en sus ejércitos y aparatos de seguridad pública lo constituyen los casos de Afganistán, Emiratos Árabes Unidos, Iraq, Yemen y Bahrein.

Por otro lado, Siria e Irán (anfitrión) no pueden jactarse de políticas estrictamente "no alineadas". Si bien el foro ha servido para mostrar al mundo que LA comunidad internacional no se reduce a Estados Unidos, la ONU y la Unión Europea puesto que los países formantes del MPNA cargan con dos tercios de la población mundial, estos dos países han articulado objetivos de política exterior muy claros con Rusia. Ha sido gracias a la alianza rusa (y también con China) que Bashar al Assad sigue asesinando civiles diariamente en Siria. Ha sido gracias a Rusia que Irán ha podido construir su reactor nuclear en Busher y ha consolidado una alianza de seguridad informática vital para los intereses de su política exterior. Finalmente, ha sido gracias a la ayuda rusa que ambos países han logrado disuadir la penetración occidental en sus aparatos de inteligencia debido a la infraestructura y logística que han tenido desde hace más de una década por los servicios de seguridad e inteligencia rusos.

Así, aunque la Guerra Fría ha terminado, el anteriormente mal llamado "tercer mundo" ha sido una plétora de países que ha sido el seductor y el seducido de las políticas mundiales de dos polos de poder en el mundo, Potencias que cuando logran que sus países vecinos entren en crisis políticas o sociales, aseguran su estabilidad armando a ciertos regímenes y criticando a otros. Así, no es raro que países como Israel, Estados Unidos o Rusia hoy en día estén rodeados de países con altos índices de inestabilidad social los cuales son usados como estados tapón con quienes tendrán que negociar cierta dependencia en algún momento. Esto ocurre en los casos de Siria y Líbano con Israel, con México en el caso de Estados Unidos o con los países de Asia Central en el caso ruso.

Entonces, a veces pareciera que el factor conflicto fuera parte del tipo de política "No alineada" con el cual navegan los países del MPNA, mientras las potencias a las que "no se alinean" piensan y actúan para resolver esos conflictos que les acongoja de una u otra manera, lo cuál a final de cuentas, no hace mas que reafirmar su papel como Potencias en el orden mundial.

Ciertamente el MPNA se trata de un foro importante y de gran peso demográfico, político y económico-financiero. Sin embargo, los líderes de dichos países muchas veces están condicionados geopoítica y económicamente a uno de los dos polos a los que dicen no pertenecer por convicción ideológica. De hecho, dentro del MPNA no existe una constitución o un estatuto que imponga las reglas sobre las cuales se deba basar dicha agrupación, lo cual habla de la pluralidad y la relatividad de dicho organismo con respecto al objetivo principal de su origen, esto es, la defensa de las bases de Naciones Unidas, la independencia política y la soberanía de los Estados, misiones que dadas las condiciones de las relaciones internacionales actuales invitan a fortalecer más en la práctica que en el papel el andar de este actor internacional colectivo.


miércoles, 22 de agosto de 2012

El ataque a Irán se desvanece, for the time being...

El día de hoy, el Secretario de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, anunció que asistirá a la cumbre de países no alineados a realizarse en Teherán la siguiente semana pese a las llamadas de atención de Israel y Estados Unidos de que se abstenga de dicho acto.
Aunado a esta noticia, que es relevante por la oportunidad que busca el diplomático de la ONU de conocer a fondo las posturas iraníes en cuestiones relacionadas con los derechos humanos y el terrorismo, el gobierno de Estados Unidos dio un paso atrás en su régimen de sanciones debido al sismo que sacudió a Irán unos días atrás y permitió que algunas ONG´s nacionales pudieran transferir fondos de hasta 300 000 dólares a Irán bajo el concepto de crisis humanitaria. El plazo estará abierto hasta el 5 de Octubre del 2012,  y se anunció por parte del Departamento del Tesoro  como "una muestra del compromiso que el gobierno de los Estados Unidos tiene con el pueblo iraní".

Por otro lado, el gobierno israelí comenzó a repartir máscaras anti gas y entrenamiento civil para protegerse de lo que ellos llaman "la inminente guerra con Irán". Esta acción va encaminada a llamar más la atención de la comunidad internacional sobre la supuesta amenaza que el gobierno iraní representa al orden geopolítico regional y presionar al gobierno de Obama, una vez más, para lanzar un ataque en conjunto.

Sin embargo, los escenarios inconclusos de la primavera árabe, principalmente el escenario sirio, la falta de líderes comprometidos a nivel internacional con una intervención militar en Irán,el mismo potencial militar-defensivo de la República Islámica, así como la crisis del euro y la tensión en los mercados petroleros, son síntomas de que la actual coyuntura política global está a favor de Irán y no permite una intervención militar directa y "fácil" como en años pasados a otros estados de la región.

Ciertamente, un ataque a Irán sigue en la agenda del ala neoconservadora de países como Israel y Estados Unidos. Incluso puede estarlo en la agenda del ala conservadora de los Pasdaran, ya que un enfrentamiento militar ayudaría a justificar el enorme gasto militar que los tres gobiernos han hecho en la última década bajo el ya gastado discurso de la amenaza externa. No obstante, las operaciones encubiertas entre Israel e Irán muestran un tono de alerta entre ambos países, ya que la retórica de guerra debe estar sustentada sobre fuertes cimientos de herramientas disuasivas tales como, por ejemplo, la capacidad de hacer ataques selectivos en el territorio enemigo.

Hoy en día Estados Unidos parece perfilarse hacia un segundo y sufrido período de Obama quien, como ganador del premio nobel de la paz, no puede autorizar un ataque militar ni contra Irán ni contra Siria  ni contra cualquier otro país a no ser que parezca defensa propia.

Por tal motivo, el ataque a Irán, pese a la retórica, se ve cada vez más lejos, y aunque no se descarta del todo dicho escenario, parece que tendrá que esperar por lo menos una ´década a que las elites conservadoras en las grandes potencias vuelvan a  ponerse de acuerdo en el cómo y cuándo de dicha operación, dicho sea de paso, olvidando cualquier intento de invasión u operación militar de larga envergadura. situación que, dadas las alianzas iraníes y el potencial asimétrico con el que cuenta, realmente se torna como el escenario que nunca fue y probablemente que nunca será.


martes, 17 de julio de 2012

Ataque en las costas de Emiratos Árabes a buque pesquero: una muestra de la tensión estratégica en el Golfo Pérsico

El pasado 16 de julio del presente año, un barco de la armada estadounidense abrió fuego en contra de un "bote pesquero" en las aguas de Emiratos Árabes Unidos, en el Golfo Pérsico. El pabellón del barco es perteneciente a la India según afirma la prensa internacional y el resultado del disparo ha dejado por lo menos un pesquero muerto y otros tres lesionados.

Al momento de la noticia, medios como The Guardian, Al Jazeera y CNN hablaron de la posibilidad de que se tratase, por las características del barco, de una nave iraní perteneciente a los Guardianes de la Revolución, la cual había sido alcanzada por el fuego estadounidense al negarse su identificación y estar muy cerca de la embarcación agresora.

Cuando se supo que el bote había pertenecido a la India, la cobertura de la noticia bajó de manera tremenda  así como los precios del petróleo que por una horas rebasaron los 100 dólares por barril, esto tras la noticia y el rumor de que los Guardianes de la Revolución estaban listos para atacar bases estadounidenses en la zona debido a que la embarcación había sido de ellos.

Sin embargo, la embarcación había sido india y el gobierno de aquel país ya ha pedido explicaciones a sus homólogos en Emiratos y en Estados Unidos, quienes tendrán que justificar dicha acción en una zona con alta tensión estratégica debido a las últimas maniobras militares del CENTCOM en las aguas de Bahrein y el sur del Golfo desplegando drones submarinos para rastrear y destruir posibles minas marinas supuestamente sembradas por Irán para detener el tráfico marítimo del Estrecho de Hormuz en caso de una confrontación bélica.

El hecho de que la embarcación haya sido de la India no debe pasar por desapercibido para los analistas y estrategas de la zona ya que este lamentable hecho que ha dejado un muerto como mínimo, muestra lo delicado que se encuentra el ambiente en el Golfo Pérsico ya que el mínimo error estratégico puede desarrollar una severa crisis diplomática no solo con Irán sino con cualquiera de los más de 50 países que comercian petróleo, gas y materias primas diariamente en la zona.

Lo extraño del asunto es que en una zona como el Golfo cualquier embarcación (hoy más que nunca) debe tener muy bien mostrado su pabellón para identificar su nacionalidad y justificar su presencia en aguas extranjeras. Todos los barcos, pesqueros o no pesqueros, deben tener un pabellón o una bandera de pertenencia. El país en el que se inscriben determina las leyes por las que deben regirse en cuanto a elementos de seguridad, laborales y comerciales, así como dejar en claro que deben ajustarse a los lineamientos del país al que visitan (para lo cual deben izar la bandera del país visitado) para evitar accidentes como el acontecido el día 16 de julio.

Si bien la bandera puede no izare mientras no se esté a la vista de otro buque, las acciones de la nave estadounidense indican que la distancia de dicho barco estaba lo suficientemente cerca como para no identificarse y dispararle sin más avisos. A su vez,  también debemos considerar el tipo y la experiencia de la tripulación del barco estadounidense y justificar o no su presencia en aguas del Emirato, país que también tendrá que rendir cuentas ante las autoridades que demanden indemnizaciones y otros pagos por daños al bote derribado.

Cabe señalar que desde el 22 de enero de este año, Estados Unidos envío un segundo portaviones (John Stennis) en cooperación con Francia y Reino Unido con 50 F 14 a bordo con el objetivo de hacer "maniobras militares", a lo que Irán respondió con una nueva prueba de un misil de mediano alcance, en una repetición de la propaganda bélica anunciada por los gobiernos antes citados desde 2005, que hoy en día se mezcla con las negociaciones fallidas (hasta la fecha) entre Irán y el G3+3 o G5+1 por la denominada cuestión nuclear y un evento de suma importancia para la región que no ha recibido la promoción adecuada en la prensa, es decir, el aumento de las protestas en la región oriental de Arabia Saudí que muchos han denominado como la llegada de la primavera árabe a dicha región, a pesar de la intentona de ocultarlo por parte del régimen saudí.

Como dato agregado, cabe recordar que como tradición bélica en la marina estadounidense desde hace muchos años se celebran ejercicios militares con escenarios ficticios para desarrollar y actualizar nuevas estrategias ante potenciales amenazas al potencial militar estadounidense en diferentes zonas en el mundo. Uno de los más conocidos en el Golfo Pérsico (Millenium Challenge) se realizó en 2002 por medio del USJFCOM en el cual se inició un conflicto naval en el Golfo ante un país no identificado pero representado por fichas rojas (los estadounidenses representaban las azules) el cual resultó con un trágico hundimiento de un portaviones nuclear y cinco buques anfibios de asalto tras una arremetida con buques de peso ligero, ataques suicidas y misiles de corto alcance respaldados por cohetería en aparatos anfibios. 

Estrecho de Hormuz. Nov. 2011
Ante dicho acontecimiento, las órdenes que tienen los marinos estadounidenses parecen claras y apegadas al  manual de contra insurgencia actualizado el año pasado. "Los marines" están entrenados para golpear cualquier embarcación por muy pequeña que parezca ya que estás serían, en un hipotético y no deseable escenario de guerra, su principal amenaza estratégica en una zona fácil de cercar para quien no conoce su geografía y confía demasiado en su tecnología militar.

Dicho esto, se debe recordar que no es la primera vez que Irán amenaza con cerrar u obstaculizar el tráfico marítimo de Hormuz ya que durante la guerra con Iraq en los ochenta, el gobierno iraní amenazó más de un par de veces en hacerlo sin llevarlo a cabo, lo cual no quiere decir que no tenga el potencial de hacerlo independientemente de las consecuencias nacionales, regionales e internacionales de ello.





viernes, 15 de junio de 2012

Lengua y Geopolítica: las relaciones entre Estados Unidos, Israel e Irán en el contexto de la militarización de la primavera árabe


Este es un resumen de una ponencia defendida el 14 de junio de 2012 ante el XII Congreso Internacional de la Asociación Latinoamericana de Estudios de Asia y África celebrado en Puebla, México, titulada "Lengua y Geopolítica: las relaciones entre Estados Unidos, Israel e Irán en el contexto de la militarización de la primavera árabe"




La idea central a defender de esta ponencia es que las relaciones entre Estados Unidos e Irán en la llamada cuestión nuclear, pasan por una coyuntura donde la diplomacia parece haber tomado el protagonismo necesario para erigirse como el eje de solución de controversias, habiendo apaciguado, por el momento, a la retórica belicista promovida desde los círculos de presión y lobby israelíes en Washington, pese a que es precisamente la herramienta de la militarización, aquella que gobierna en la mayoría de los países de Oriente Medio en diversos y complejos escenarios derivados del fenómeno conocido como la primavera árabe.

             El punto es que los tres países ante citados, están haciendo uso de esas herramientas militares para mantener sus cuotas de poder dentro del escenario posterior de las revoluciones árabes donde Estados Unidos lo ejemplifica con su más reciente apoyo a la intervención militar en Libia, sus incursiones periódicas en Pakistán y Afganistán y su cómplice silencio en la cuestión bahreiní, mientras Israel lo hace en el conflicto palestino y el escenario libanés, e Irán más claramente en el apoyo a la revolución bahreiní y la negación impune de las movilizaciones en Siria tachándolas, por el contrario, como un complot de fuerzas terroristas apoyadas por enemigos regionales.

            ¿Qué es la militarización de la primavera árabe?

Con lo anterior, el concepto de “militarización de la primavera árabe” responde a todas aquellas acciones contra revolucionarias de las élites políticas y las fueras armadas que han minado o intentan minar los esfuerzos legítimos de reivindicación social de las poblaciones de algunos países del Norte de África y el denominado Oriente Medio. Estas acciones utilizan la disuasión, el abuso de autoridad y de la fuerza y la violencia como ejes apaciguadores de cambio político.

Ante episodios significativos como “la revolución de los jazmines”, “el día de la Irá” o “la marcha millonaria” y la creación de espacios semióticos nacidos de la movilización pacífica social tales como la plaza de la perla en Bahrein o la calle de Mohammad Mahmoud  y la plaza de Tahrir en Cairo, las respuestas de las elites políticas afectadas por los reclamos sociales se han basado en la invitación de las fuerzas armadas a la arena política, actor que, en más de una ocasión, ha intentado tener un papel relevante en el manejo de los escenarios post revolucionarios que intentan guiar las supuestas transiciones a la democracia que se intentan gestar en la sociedad tras las movilizaciones sociales. Este fenómeno ha traído como consecuencia un balance de poder entre aquellos agentes políticos y económicos del sistema o del viejo régimen con el de los movimientos revolucionarios que aspiran a un nuevo modelo de gobierno con reformas y libertades civiles.

Como ejemplo de lo anterior, podemos citar:  la supuesta transición democrática por la vía electoral en Yemen ha sido comandada por el ejército y los disidentes militares del antiguo gobierno de Ali Abdullah Saleh; la situación en Libia resultó en una invasión militar de la OTAN en contra del séquito de políticos leales a Qadafi y, por decirlo de algún modo, fue el catalizador de lo que muchos libios intelectuales definen como la “iraquización” de Libia; la elite militar en Egipto por medio del SCAF ha sido la encargada de comandar la supuesta transición post revolucionaria hacia una nueva constitución y un nuevo gobierno en Cairo perpetrando numerosas violaciones a los derechos humanos de la población y evidentes muestras de represión en los primeros meses de 2012; la elite militar en Siria y la elite militar y de mercenarios de países interesados en dicho país, han sido los encargados de hacer de Damasco un infierno a punto de guerra civil secuestrando totalmente a su revolución entre intereses geopolíticos de potencias regionales y extra regionales que han hecho de una revolución local (inspirado en los movimientos anteriores) un conflicto geopolítico de dimensiones globales; en Bahrein se ha tratado de uno de los casos más evidentes de represión militar (que no policial) por parte de las fuerzas armadas de unidad del CCG, misma suerte que corrió el movimiento “I don´t like the back seat” de mujeres saudíes que clamaban más derechos civiles en aquel Reino árabe que por cierto ahora ha prometido miles de millones de dólares para los jóvenes que aspiren a comprar casa, estudiar u obtener subsidios antes de conseguir empleo a corto plazo.


En medio de este contexto, junto con otros casos de represión militar como los ocurridos en el Sáhara Occidental por parte de las FFAA marroquíes en 2010 o el caso de represión por parte de los basijí y los Pasdaran a lo que sería el movimiento Verde en Irán tras las elecciones presidenciales de junio de 2009, es que Estados como Irán, Israel y Estados Unidos han entrado en un clima de retórica-negociación y manipulación de imágenes para desviar la atención mundial y local de sus propios movimientos sociales y dedicarse así a una sola preocupación que ha acaparado los titulares informativos y sus agendas de política exterior en los últimos meses, esto es, la cuestión nuclear.

Con esto no se quiere decir que la cuestión nuclear sea una farsa. Por el contrario, se trata de un tema de escape a las presiones  sociales que cada uno de estos países tiene en su interior.

A diferencia del resto de las movilizaciones ya militarizadas por las fuerzas contra revolucionarias en los países árabes, los movimientos de estos tres países no buscan un desmantelamiento total del régimen que los gobierna sino una reforma profunda en su distribución de riqueza y libertades políticas y ciudadanas. En el caso de Estados Unidos, el movimiento “Occupy Wall Street” que estalló en septiembre de 2011, convoca a la protesta contra el 1% con más recursos de la sociedad que evade obligaciones fiscales y que es cómplice de mala distribución de la riqueza que tiene sumido a la población estadounidense en una seria crisis social ante un desamparo en los servicios de salud, de expectativa de vida y de otros indicadores que polarizan a la sociedad de la gran potencia como empleo y medio ambiente.

En el caso de Israel, el movimiento que explotó en febrero de 2012 con slogans como “el pueblo quiere justicia social”, saltó a las calles demandando solidaridad social con todos los ciudadanos del Estado (muy lejos de pedir el desmantelamiento del sistema y más aún de poner en tela de juicio la invasión y el colonialismo israelí en contra de Palestina) ante la crisis de identidad que azota aquel Estado al pensar en las diferencias sociales que relucen muy recientemente anta la pregunta del ciudadano del ¿Qué significa ser israelí y/o el ser judío?, o más aún, responder qué significa el ser judío nacido en Israel y /o judío inmigrante en Israel, con todas sus diferencias económicas y sociales que ello implica.

Finalmente, el Movimiento Verde en irán cuyo lema por excelencia ha sido “dónde está mi voto?” se ha presentado como un movimiento de reforma que aspira a una mayor libertad de expresión en su país y a materializar profundos cambios en sus sistema de gobierno que permitan el respeto a la voluntad de la gente de elegir y exigir cuentas a sus gobernantes por medio del sufragio electivo así como otra gama de derechos que básicamente tienen que ver con un los deseos de ver a un Irán más democrático y no un Irán represor.

Así, los slogans, ¿dónde estás mi voto?, “el pueblo quiere justicia social”, y “somos el 90%”, son frases pertenecientes a un lenguaje contestatario muy diferente al expresado en los países árabes cuando escuchamos “el pueblo quiere derrocar al sistema”, “vete”, “tawra tawra tawara silmiya silmiya silmiya”, donde más que un cambio revolucionario que derroque al régimen gobernante se aspira a una reforma que pretenda mejorar el bienestar de los ciudadanos con el sistema de gobierno que prevalece, esto por lo menos hasta estos momentos ya que, la lengua y la sociedad, en tanto dinámicas sociales, tienden a cambiar de acuerdo a circunstancias internas y externas y los deseos más de la población.

A partir de dicha diferenciación entre los movimientos revolucionarios y los movimientos reformistas, el tema que ha unido a las elites políticas de EEUU, Irán e Israel es inevitablemente el interés por administrar los cambios producidos en el mundo árabe a partir de las movilizaciones sociales antes citadas, tratando de dejar intacto el balance de poder que durante los últimos diez años Irán ha logrado establecer en Oriente Medio en general y el Golfo Pérsico en particular.



Tomado, por ejemplo, el caso de Egipto, Irán ha logrado trazar una alianza temporal muy importante no tanto a favor de los ideales de la revolución de Tahrir (a la que por cierto tacha de revolución islámica) sino a favor de establecer un contrapeso directo a Israel en la zona del Mediterráneo al tiempo que uno de sus aliados en la región, Siria, está debatiendo su futuro como régimen político ante el empuje de su sociedad que aboga por la huída de Bashar al Assad del poder debido a la indignante masacre a su población en los últimos meses de revolución. Ante esto, Estados Unidos e Israel buscan dejar intacto el poderío militar disuasivo desplegado en el Golfo Pérsico en las aguas de Bahrein, sede de la quinta flota naval de los Estados Unidos encargada de patrullar la zona más estratégica del mundo, a manera de contrapeso geopolítico en Irán ante cualquier cambio que se pudiera desatar en el escenario Sirio.


La visión de EEUU, Irán e Israel de la primavera árabe

El lenguaje utilizado en este meollo es muy interesante. El gobierno de Irán ve a las revoluciones árabes como una copia fiel de la revolución islámica, y un despertar islámico mundial, una visión que le permite erigirse mediáticamente como un modelo de gobierno a seguir a pesar de que, nadie excepto un candidato presidencial en Egipto (Hameddeh Sabahi) se ha pronunciado de tal manera. Las revoluciones árabes, si bien contienen vocabulario religioso en sus slogans, no tienen una inspiración islámica sino laica y a favor de la compatibilidad del Islam con la democracia. El ejemplo del suicidio de M. Bouazizi es un claro indicador de que la causa del malestar en la sociedad es ajena a cualquier tipo de inspiración islámica. En el caso de la revolución iraní había líderes visibles que hacían uso de un lenguaje propiamente hecho en contra del imperialismo y al americanismo. Aquí, en las revoluciones árabes, la democracia y los derechos civiles constituyen el motor principal de las demandas de los ciudadanos.

La visión de Israel no es tampoco tan acertada. Para Tel Aviv, se trata de un “despertar” y de un “tumulto”, una “revuelta”, que viene a originar el caos social en la región. Cabe señalar que las revoluciones árabes no son ni un despertar ni una revuelta. Los árabes no estaban dormidos esperando que la democracia llegara por iluminación divina y de hecho, le dieron la bienvenida al siglo en curso con movilizaciones tales como la segunda intifada en Palestina, las movilizaciones en contra de la invasión a Iraq, las huelgas de mineros y trabajadores en Túnez, la aparición del movimiento Kefaya en Palestina, la serie de argumentos para refutar las tesis jihadistas del hoy oficialmente difunto Osama Bin Laden y la serie de esfuerzos teóricos entre intelectuales para refutar las ideas de racismo, discriminación y orientalismo perpetratadas por la obra del Choque de civilizaciones de Huntington entre las que se encuentran Obras de autores de renombre tales como M. Arkoun, H. Dabashi o Abdel Salam Yasin. Con esto Israel, como actor preocupado por el avance de la democracia en Oriente Medio (simplemente por el hecho de que dejaría de ser la única democracia en la región) sigue haciendo uso de mecanismos de marketing político para manipular imágenes del otro a su favor, a favor de la colonización que sigue promoviendo con actitudes como la detención detención y el encarcelamiento que, en palabras de Luz Gómez, son armas de la colonización porque pretenden deconstruir el sujeto político palestino y desposeerlo de su capacidad de resistencia. Solo algunos datos al respecto:  más del 20% de la población de los Territorios Ocupados ha pasado por la cárcel, más del 40% en el caso de los varones; no hay familia palestina que no haya tenido a alguno de sus miembros en prisión.2) La cárcel no tiene otro fin que la represión. El objetivo de los interrogatorios no es recabar información, sino anular al individuo. 3) Por eso las huelgas de hambre son importantes, sumamente importantes, puesto que la huelga de hambre de los presos palestinos obliga al carcelero a contar los días y a tomar conciencia del cuerpo del prisionero; afirma al individuo en su mismidad y por ello es un instrumento de lucha política. 4) Por el activismo político palestino en las cárceles israelíes, la nueva Intifada lleva dos años gestándose pues de ellas han salido las iniciativas más genuinas de reconciliación intrapalestinas y de ellas saldrá, como en 2000, el llamamiento a la nueva sublevación. 5) En la cárcel está el Nelson Mandela que necesita Palestina: Marwan Barghouti, capaz de conciliar a las bases de Fatah y Hamas. Barghouti es visto con reticencia por las cúpulas de ambas organizaciones. 6) Racismo y colonialismo se mezclan en el proyecto de dominación israelí.

En el caso de Estados Unidos estas manifestaciones son de carácter democrático, aunque algunas más que otras. Libia más que Bahrein, Egipto más que Arabia Saudí, Siria más que cualquier otro. Pero en este juego de hipocresía, el gobierno de Obama ha pagado un precio alto no solo por la pérdida de popularidad que las encuestas del día de hoy revelan, sino por la incapacidad de cumplir con las expectativas en la región si recordamos el discurso que ofreció en Cairo a la élite intelectual y política de aquel país en abril de 2009 cuando dijo que la situación de los palestinos era intolerable, mientras hoy de manera hipócrita quita presupuesto a la UNESCO  por admitir a Palestina como Estado miembro y niega dicho status ante la ONU por presiones isrealíes.


Lengua y geopolítica

En este contexto de hipocresía política, es claro que Irán no va a atacar a nadie y que no plantea la construcción de una bomba para garantizar la existencia de su régimen. La historia nos ha mostrado que una bomba nuclear no garantiza la estabilidad de ningún régimen (y podemos voltear a ver claramente lo que pasó con la Unión Soviética) y que tampoco un programa de enriquecimiento de uranio al 20% pone en riesgo la seguridad internacional puesto que hay países como Japón, Canadá o Brasil que cuentan con dicha tecnología y nadie los acusa de querer construir un artefacto de dichas dimensiones.

Diversos informes de inteligencia de EEEUU han dicho en más de una ocasión que Irán no cuenta con un programa para construir un arma nuclear y que, incluso , de pretender hacerlo, todavía está lejos de conseguirlo ante la falta de un enriquecimiento a 90% y la falta de sistemas de entrega de la misma bomba. Y aunque Irán podría hacerse de dicha tecnología invirtiendo en centrifugadoras y comprando dichos sistemas a Corea del Norte, es claro que, hasta el momento, Teherán no aboga por la construcción de armas de destrucción en masa (armas químicas o biológicas) a pesar de tener la capacidad de hacerlo.

Así, con el uso en el vocabulario israelí para referirse al tema con términos como  “bombing”, o “attack”, Israel pretende ejercer presión a Irán y amenazarlo de una intervención militar. Nadie habla de invasión, definición que implica otra estrategia militar más complicada, arriesgada y con menos probabilidades de éxito que un ataque aéreo “inteligente” a las instalaciones nucleares de Irán. Sin embargo, aunque el lenguaje usado por Estados Unidos habla sobre la posibilidad de usar todas las opciones que “están sobre la mesa”, la opción militar prevalece como la más peligrosa para Estados Unidos e Irán puesto que de hacerlo, Irán inmediatamente sacaría cualquier tipo de inspección en su país (cámaras, científicos de la AIEA, científicos observadores) y entonces ahora si, Occidente no tendría acceso a ningún tipo de maniobra estratégica o monitoreo para saber qué es lo que pasa y no pasa en Irán.

Ante la opción de agotar la vía diplomática entre Estados Unidos e Irán, Israel ha escogido la vieja y tradicional fórmula de realizar operaciones encubiertas para minar lo que ellos consideran la amenaza nuclear y de paso debilitar el proyecto científico iraní que ha dado excelentes resultados en términos geopolíticos (aunque la población iraní está totalmente en contra del manejo de dicho proyecto en el exterior, en otras palabras dicen si a su derecho de enriquecer uranio pero también dicen si al acercamiento con Occidente.

Las relaciones entre los tres actores son tensas en medio de la primavera árabe pero han sido altamente beneficiosas. Han causado el desvío de la atención de sus ciudadanos en las redes sociales y otros medios de comunicación tal como lo ha mostrado la campaña de “amor israelí por Irán”, creada por el diseñador gráfico Ronny Edry and su esposa Michal Tamir, quienes usan carteles por Internet para demostrar amor a su vecino regional.

Sin embargo, el discurso de las elites miliarizadas de Irán e Israel ha surtido efecto incluso en las muestras de afecto entre las personas vía online. Un ejemplo de esto es que, en la misma campaña de amor, ciudadanos israelíes usan un vocabulario que incluye la palabra bomba o bombardear, un término un poco bizarro cuando hablamos de externar amor. Los carteles dicen literalmente por su traducción del inglés: “Ciudadanos de Irán, nosotros no bombardearemos su país, los amamos.” En algunos otros el símbolo del corazón aparece justo debajo de la palabra bomba.



De manera crítica dicha campaña captó la atención incluso de activistas muy críticos del sistema iraní tales como Mana Neyestani quien respondió de la misma manera con caricaturas que muestran afecto
Sin embargo, si leemos con detenimiento dicha frase, un cierto grado de ironía recorre la mente del lector ante la observación de la palabra bomba, la cual recuerda que, “si bien no vamos a bombardearlos, tenemos la capacidad de hacerlo”, o por lo menos, esa fue la lectura de muchos iraníes quienes respondieron a la campaña israelí de la misma manera: es decir “Ciudadanos israelíes, nosotros no queremos una bomba, los amamos”, un tanto en el mismo discurso gubernamental que promueve directamente la no existencia de dicho artefacto.





Los métodos pacifistas de la sociedad israelí han sido un poco, digamos poco sensibles a la situación actual. Antes de las declaraciones de amor online, en febrero de 2012, la última acción de la sociedad civil israelí para evitar una guerra con Irán fue la movilización en facebook por parte de muchos jóvenes israelíes que expresaron su sentimiento anti bélicos  con Irán por el simple hecho de que dicho fenómeno podría cancelar el concierto de Madonna ensu país programado para el 29 de mayo (el concierto fue el 31) pidiendo así el emplazamiento de una eventual guerra para después del concierto.




En sí algo turbia el mensaje anti guerra al incluir la palabra o la imagen de bomba. Esto recuerda las penosas imágenes de niños israelíes mandando imágenes de amor a sus vecinos palestinos a través de misiles y bombas programadas para ejercicios militares brutales en Gaza, o los bailes de soldados palestinos sobre víctimas libanesas en 2006, o lo propio con el abuso de poder de las tropas estadounidenses en Iraq durante los años de la invasión. La campaña, aforunadamente se ha dado cuenta del vocabulario usado y ha girado inteligentemente a frases más claras y directas (y por ende más honestas) con sus homólogos iraníes tales como “no a la guerra”.


Reflexiones finales

Irán, EEUU e Israel se han beneficiado del debate nuclear para al desviar la atención de sus movimientos sociales.

Una intervención militar en irán sería catastrófica no solo por la cantidad de víctimas que causaría dentro y fuera del país sino porque iría en contra de algunos movimientos que buscan reformas democrátcicas profundas no solo en irán sino en Israel y otros Estados de la región de Oriente p´roximo al provocar y exhortar la militarización de sus calles y la poliferación de la violencia y la represión.

Las negociaciones son el mejor camino para llegar a un acuerdo en el que Estados Unidos pueda reconocer el derecho de Irán a enriquecer uranio mientras Teherán acepte los monitoreos correspondientes. Para esto tendrán que destrabarse las sanciones poco a poco en tanto dichos mecanismos han lastimado en demasía a la población iraní y no tanto al gobierno quien, paradójicamente se ha beneficiado de la salida de empresas extranjeras que laboraban en la proyección, extracción e industrialización del petróleo para hacerse cargo de la administración de grande yacimientos de gas y petróleo beneficiándose de los altos precios internacionales de los mismos.

Israel no podrá actuar solo militarmente contra Irán. A nivel retórico, el discurso militar ha sido fenomenal para su nueva política de alianza con Shaul Mofaz y el partido Kadima, manteniéndose en el poder para gestionar la crisis interna con amenazas externas, estrategia también usada por Irán ante la demonización de Occidente y la promoción de la defensa de la revolución ante los poderes extranjeros.