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jueves, 2 de febrero de 2012

Lo público y lo secreto en el conflicto Irán-EEUU/Israel

No cabe duda que las tensiones relativas a "la cuestión nuclear con Irán" siguen siendo utilizadas por todos los actores involucrados en el tema para su propia conveniencia. El pasado 28 de enero se presentó en youtube un cortometraje llamado "The Last Day" en el que se aborda un hipotético y catastrófico ataque nuclear iraní a Israel (¡¡) en el año 2013. Este video trata de presentar el peor escenario interno y crear toda una paranoia con respecto a Irán si no se actúa (militarmente) contra él en estos momentos. Ciertamente este tipo de materiales tienen el objetivo de crear tensión pero también cohesión en la sociedad israelí, una sociedad que vive una crisis de identidad y pertenencia entre lo "judío" y lo "israelí" y que también trata poco a poco de minar la conciencia que hay con respecto a la creación de un Estado Palestino bajo las fronteras de 1967. La promoción de esta cinta va en armonía con la serie de discursos y tendencias informativas en los medios impresos y electrónicos de comunicación estadounidenses como CNN, Fox y el NY times, que han estado vendiendo con mucho énfasis en los últimos días la imagen de Irán como un país que representa una seria amenaza a la seguridad internacional, al tratar de cambiar la opinión de la sociedad estadounidense que hasta el momento permanece escéptica y distante al inicio de una nueva guerra en Oriente Medio pero cuyo conocimiento del tema es mas que débil para cuestionar las causas de un enfrentamiento dado.
En el caso de Irán, el líder supremo también ha hecho lo posible en términos mediáticos no solo a nivel nacional sino también  internacional con cadenas televisivas como Press TV y su versión dirigida hacia el público de habla hispana Hispan TV. En dicha labor, Irán trata de contrarrestar la propaganda proveniente de Estados Unidos e Israel mediante un enfoque que analiza y sataniza los acontecimientos creados en Occidente (tales como las sanciones internacionales) y elabora al mismo tiempo una imagen de Irán más conciliadora que ayude a cohesionar a la población que últimamente había demostrado acciones desafecto por su gobierno ante el fraude electoral de 2009 y la falta de reformas civiles para la gente joven del país. 

Se debe decir que los países inmersos en dicha guerra mediática tienen movimientos sociales que, a diferencia de los movimientos sociales-revolucionarios vistos en la Primavera Árabe, aspiran más a una reforma estructural al sistema en el que viven que a un cambio de régimen. Los jóvenes trabajadores, estudiantes y activistas en el Movimiento Verde, "Ocupa Wall Street" y los Indignados en Israel, (que paradójicamente son el resultado de los sistemas de educación de sus respectivos países) jamás se pronunciaron por un derrocamiento de sus respectivos gobiernos y tan solo demandaron dignidad y cuentas con lemas tales como "Somos el 99%", "Dónde está mi voto" y "precios justos para salarios justos" en los casos de EEUU, Irán e Israel respectivamente. Sin embargo, con el paso del tiempo  y dado el   impacto de la movilización social en el mundo árabe, estos movimientos pueden crecer día a día y extenderse hasta "crear problemas" similares a los creados durante los primeros días de su aparición, donde actos de represión calmaron sus ánimos (por ahora) y dieron al traste con el proyecto de demostración pacífica que se habían gestado en ciudades como Teheran, Nueva York y Tel Aviv.


Así, dicho proceso no solo ayuda a olvidar las preocupaciones internas en los movimientos antes señalados sino que la misma guerra mediática se ha convertido también en una estrategia pública de los actores en cuestión para hacer olvidar los problemas pendientes en Siria, Egipto y Bahrein, por no mencionar los movimientos que han sido duramente reprimidos en Arabia Saudí, Omán y Argelia, donde el éxito de la primavera árabe ha sido prolongado y obstaculizado por poderes extraterritoriales, que casualmente resultan ser los mismos actores que intervienen en esta guerra de "la cuestión nuclear" y que han intentado apoderarse de sus protestas y querido dibujar el mejor escenario que mejor convenga a corto y mediano plazos. Basta darse una vuelta por Press TV para darse cuenta que en Irán la pesadilla de los protestantes en Siria  se ve como "un plan malévolo" de occidente por derrocar al aliado de Jameni, mientras que por ese mismo canal se da una de las mejores coberturas de lo que acontece en Bahrein, cuya élite se ha aliado totalmente a las directrices de Arabia Saudí y Estados Unidos en contra de Teherán. Algo semejante pasa en CNN donde el tema de Bahrein es casi nulo en la agenda diaria de la cadena a la par de un bombardeo informativo sobre la "emergencia de desmantelar el gobierno se Assad" en Siria.



Básicamente, esta guerra informativa es parte de la guerra secreta que hay entre Israel-EEUU e Irán por el balance de poder en la región cuya segunda etapa ha venido provocando el asesinato de varios científicos iranies en operaciones encubiertas. Pero al mismo tiempo, esta misma guerra informativa también ha servido de paraguas a una verdadera confrontación bélica que en nada tiene sentido, pues el binomio publico-secreto se ha convertido en la combinación perfecta para que los gobiernos de dichos países se desentiendan de sus problemas internos con sus sociedades, problemas que se pueden resumir en el alza de precios de consumo básico, el gasto corriente y el malestar por la disparidad social que esos problemas económicos han causado en los últimos treinta años.

Minar el avance nuclear de Irán (o mejor dicho el know how del ciclo nuclear) ha sido una prioridad de Occidente desde el final de los años noventa, siendo las operaciones encubiertas una de las herramientas más utilizadas y eficaces para ello. Este dato deja constancia de que las redes de espionaje occidentales e israelíes han logrado cultivar buenos contactos en Irán no solo por el éxito mismo de las operaciones sino por la repetición del modus operandi en ellas, lo que a su vez ha puesto en alerta a las autoridades iraníes al respecto y a todas sus redes de inteligencia para "cazar brujas", minando los espacios de expresión posibles para movimientos de reforma y de reclamo de derechos civiles como los movimientos estudiantiles de la Universidad de Teherán o el mismo Movimiento Verde.

Por su parte, el apoyo de Irán a Hezbollah ha sido una estrategia recurrente en la élite gubernamental de los Pasadaran, lo cual ha ayudado a contener a Israel en la parte Sur de Líbano y a ejercer un alto grado de disuasión militar en la zona, sobre todo a raíz de la derrota militar de Israel contra las fuerzas armadas de dicho grupo en julio de 2006, lo cual tiene por consecuencia un escenario similar con los jóvenes libaneses que se muestran reacios a vivir en un país sectario y dividido con base en diferencias confesionales, y que quieren mostrar sus preocupaciones en armonía con el resto de los movimientos sociales de la primavera árabe.

Finalmente, si bien se puede decir que los gobiernos se benefician de dicha guerra mediática por el control que ejercen entre la sociedad  (la cual se está llenando de paranoia ante los tambores de guerra que los medios de comunicación en los tres países se dan prisa en anunciar) también es cierto que una guerra verdadera traería consecuencias para todos los integrantes en un juego de suma cero cuyo resultado es perder-perder, puesto que en tal caso los movimientos sociales de dichos países saldrían también altamente perjudicados al eliminarles completamente su margen de acción y demostración en la calles, las cuales  estarían a merced, oficialmente, de las fuerzas armadas. Mientras tanto, todas las declaraciones que se ven anunciadas constantemente en los periódicos el mundo, los análisis sobre las consecuencias catastróficas de carácter humanitario y económico que devendrían de una nueva intervención militar en el Golfo Pérsico y los debates académicos que se dan día a día en diversos noticieros son, a veces sin querer, parte de esta guerra mediática al volverse todos ellos intermediarios o portavoces de los actores principales que la han comenzado, a pesar del esfuerzo de algunos de ellos, muy pocos en realidad, de proponer soluciones viables a corto plazo y mantener un compromiso firma para informar y dar a entender mejor la situación por la que pasamos. 

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