Buscar este blog

jueves, 12 de enero de 2012

El Asesinato de Mostafa Roshan


Las páginas web de la oposición iraní y el gobierno israelí guardaron silencio sobre el asesinato del científico Mostafa Ahmadi Roshan el día de ayer frente a la Universidad de Teherán. La Organización de los Muyahidin solo se limitó a dar una breve noticia de diez renglones sobre el asunto (solo en idioma persa) y Estados Unidos inmediatamente negó tener cualquier nexo con el ataque. De acuerdo con la agencia de noticias Fars, a Mostafa Ahmadi Roshan se le atribuye haber supervisado un departamento en la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz, tratándose del cuarto especialista vinculado al programa nuclear que es víctima de un ataque similar, en medio de las crecientes tensiones entre Irán, Israel y EE UU por dicha cuestión.


Los casos anteriores han sido:

Masud Ali Mohammadi, profesor de física de la Universidad de Teherán, de 50 años. Fue víctima de una bomba detonada por control remoto cuando salía de su casa en el norte de la capital, el 12 de enero de 2010. Aunque las autoridades desmintieron que trabajara para la Organización de la Energía Atómica de Irán (OEAI), sus trabajos científicos le asociaban con Mohsen Fakhrizdeh-Mahabadi y Fereydun Abbasi-Davani, ambos en la lista de sancionados de la ONU. El pasado agosto, fue condenado a muerte un hombre acusado de haber llevado a cabo el asesinato por cuenta de Israel.

Majid Shahriari, profesor de la Universidad Shahid Beheshti, de 40 años, y fundador de la Sociedad Nuclear de Irán, quien murió en la explosión de una bomba lapa adosada a su coche cuando se dirigía a su trabajo, el 29 de noviembre de 2010. El entonces jefe del OEAI y hoy ministro de Exteriores Ali Akbar Salehi, admitió que “estaba a cargo de uno de los grandes proyectos de la organización”. Ese mismo día, un atentado similar hirió también al físico nuclear Fereydun Abbasi-Davani, hoy al frente del OEAI. El Gobierno iraní responsabilizó a “la CIA, el Mosad y el MI6”, y anunció la detención de los autores materiales.

Dariush Rezaineyad, de 35 años, murió tiroteado el pasado 23 de julio. Al principio, los medios iraníes le presentaron como especialista en física nuclear. Sin embargo, portavoces oficiales dijeron que no estaba vinculado al programa atómico y le calificaron de “estudiante de maestría eléctrica”. No está claro si fue confundido con otro científico con el mismo nombre, o si participaba en el desarrollo de interruptores de alto voltaje, un componente clave para desatar las explosiones que disparan una cabeza nuclear. De nuevo, las autoridades acusaron a Israel y EE UU.

Hasan Tehrani-Moghaddam, No pertenecía directamente al programa nuclear pero era el jefe del programa de misiles de los Pasdarán. Pereció junto a otros 15 militares en una explosión el pasado 12 de noviembre en una base a las afueras de Teherán. La versión oficial dijo que se trató de un accidente durante las pruebas finales de un cohete y negó el sabotaje rumoreado en algunos foros. La presencia del líder supremo en su funeral reforzó la imagen del fallecido como un mártir.

El asesinato de Roshan se da a solo unas semanas de reiniciar las negociaciones sobre el programa nuclear de Irán en Turquía, a las cuales, ciertamente los negociadores llegarán muy lastimados por éste último episodio y por la serie de declaraciones hechas a partir de la incertidumbre que se vislumbra en Hormuz ante la imposición de nuevas sanciones por parte de Estados Unidos y la Unión Europea sobre el petróleo y el Banco Central de Irán.

Pero el asesinato de Roshan refleja una tendencia preocupante de ejecuciones extrajudiciales de los científicos nucleares en Irán que ciertamente tendría que condenarse en la Asamblea General de la ONU (como lo ha pedido Irán) tal y como se condenó por unanimidad a Irán por un presunto complot para hacer asesinar al embajador saudí en Washington, a pesar de la débil evidencia que se mostró a la opinión pública y que tuvimos la oportunidad de analizar en su momento.

Algunos iraníes me han dicho que “el ataque puede ser obra de la propia contrainteligencia iraní para alimentar su retórica contra occidente”, aunque francamente esta versión no iría en sintonía con el deseo del propio gobierno de Ahmadinejad de entablar negociaciones con las potencias más Alemania.

El autor material del ataque debería cumplir ciertas características muy singulares para llevar a cabo la misión. Estar en Irán con papeles en regla o ser ciudadano iraní para moverse libremente, controlar los movimientos y ejecución de la “bomba lapa” (teniendo que ser reclutado, por supuesto, por algún servicio de inteligencia) y conducir una motocicleta en la capital del país (algo que complica aún más la misión). Entre los países dispuestos oficialmente a detener el programa nuclear tenemos a  Israel, Estados Unidos y Arabia Saudí, por lo que de entrada son sospechosos por parte del gobierno Irán. Cabe señalar que la “bomba lapa” ha sido una de las tácticas terroristas más utilizadas por el Mossad israelí en los últimos diez años y que a la par de la salida de Estados Unidos de Iraq ésta táctica se popularizó entre las milicias iraquíes del área de Kurdistán, donde casualmente se ha reportado la reciente infiltración de agentes israelíes para crear un “búnker de inteligencia” que estaría directamente conectado con la asistencia militar israelí en Azerbayán.

El Profesor y amigo Juan Cole opina, en un ejercicio de especulación, que un agente doble del Muyahidin dentro de la Guardia Revolucionaria iraní sería muy útil. Los agentes del Muyahidin, como organización terrorista, tienen amplia experiencia en actividades de espionaje sobre el programa nuclear iraní (con apoyo logístico de Israel de acuerdo con Press TV) y que desde hace décadas tiene claras ansias de poder en Irán. Se sabe que una alianza operativa con la inteligencia israelí y estadounidense puede existir y que esta explosión ha ocurrido en el aniversario de una anterior lo que también sugiere que este grupo terrorista haya usado la fecha de ayer como una fecha simbólica.

Por su parte, el periodista Richard Silverstein dice que tiene una fuente confiable israelí que afirma que los atentados “son una producción conjunta del Mossad y los Muyahedin”. Pero desde su fuente en el anonimato, es difícil para los demás juzgar la solidez de sus argumentos. De cualquier manera, los científicos hasta ahora asesinados en Irán han sido asesinados a sangre fría con fines políticos, y sujetos de ser juzgados bajo la definición de terrorismo. Los líderes occidentales, que acusan a Irán de ser proveedor y propulsor del terrorismo tendrían que, si fueran honestos y consecuentes, hablar en contra de estos espeluznantes asesinatos en Irán y no solo guardar silencio.

Jim Lobe, especialista en el tema,  astutamente argumenta que “los asesinos están tratando de sabotear las negociaciones entre Irán y los miembros del Consejo de Seguridad más Alemania, pudiendo provocar a Irán a hacer algo imprudente y beneficiar así a aquellos que quieren una guerra entre Estados Unidos e Irán”, quienes para ser exactos, aunque Lobe no lo diga, serían el gobierno de Netanyahu en Israel, el lobby de Israel en Estados Unidos y los Muyahidin.khalq.

Este episodio llega en medio de una seria y preocupante situación en el Golfo, una situación carente de diplomacia y de estupideces por ambas partes. Ahora mismo, toda la atención se centra en Hormuz. En los últimos días han llegado a Israel unos 8.000 pilotos y técnicos aéreos del Ejército estadounidense para participar en lo que, en principio, debería ser la mayor maniobra militar conjunta realizada entre Israel y Estados Unidos. Un número indeterminado de pilotos israelíes se ha desplazado a su vez a bases estadounidenses en Alemania. Pero “Desafío Austero”, como se ha llamado a la operación, ha dejado ya de consistir en unas maniobras militares para convertirse en un despliegue", según el general Frank Gorenk, el cual podría servir tanto para mantener abierto Hormuz como para lanzar un ataque directo contra Irán.

Si nosotros ponderamos la fuerza militar israelí y la estadounidense con la iraní es clara la ventaja que sacan las potencias extraterritoriales del Golfo, sin embargo, sería un error pensar que Irán trataría de cerrar el estrecho de Hormuz con estrategias y tácticas convencionales pues es claro que no puede competir en dichos parámetros. La apuesta de Irán será una apuesta de desgaste, de “somalización” del estrecho, en el cual podría crear un ambiente de incertidumbre y pesadilla para las grandes embarcaciones estadounidenses por medio de operaciones asimétricas y apoyarse en las cadenas montañosas de las islas adyacentes para llevar a cabo el sabotaje de ciertos barcos petroleros dejando circular los propios a la par del alza de los precios del petróleo que, ya con las primas de los seguros de las embarcaciones que circulan a diario por la zona, se estima que el barril alcance unos 200 dólares por barril.

Este escenario es al que aspiran los asesinos, los que intentan vender una guerra más a la opinión pública estadounidense, una generación que ha comprado dos guerras en el Golfo en los últimos veinte años, y que está cayendo nuevamente en la trampa del olvido. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario